Política

La presidenta se comprometió a aportar "gobernabilidad" a la Argentina

"No le haremos todo lo que nos hicieron a nosotros", deslizó la mandataria en Quilmes.

Domingo 06 de Diciembre de 2015

La presidenta Cristina Kirchner prometió ayer “aportar gobernabilidad”. Y, respecto de la nueva administración de distinto signo político, advirtió: “No le haremos todo lo que nos hicieron a nosotros”. Si bien instó a la unidad de los argentinos, la jefa del Estado llamó a sus seguidores a “empuñar las banderas” si no los “acompañan los dirigentes”.

A cinco días de dejar el poder en manos del presidente electo, Mauricio Macri, Cristina pidió a su espacio “no entrar en cuestiones internas” pero, a la vez, lanzó un filoso mensaje hacia adentro: “Traidores y traiciones hubo siempre. Son necesarios. Si no hay traidores, no hay leales. Si no hay traidores, ¿cómo distinguís a los leales?”.

La mandataria encabezó al mediodía un acto en Don Bosco (Quilmes), donde inauguró la primera etapa de electrificación de la línea del Ferrocarril General Roca, ramal Constitución-La Plata, junto al ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo.

A la convocatoria también asistieron el ex candidato a vicepresidente y secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini; los ministros de Economía, Axel Kicillof, y de Planificación, Julio de Vido, y los intendentes de Quilmes, Francisco Barba Gutiérrez, y de Berazategui, Patricio Mussi, entre otros funcionarios.

“Tenemos la inmensa responsabilidad de aportar gobernabilidad al país. Somos una fuerza política que no le hará a un gobierno, aunque no sea de nuestro signo político, lo mismo que nos hicieron a nosotros”, aseveró la jefa del kirchnerismo.

Más adelante, Cristina resaltó: “La gobernabilidad no es que cuatro dirigentes se pongan de acuerdo. Es volver a bajar todos los compañeros al territorio, a los barrios, a las fábricas”.

En un clima tenso en el PJ por los reacomodamientos tras la reciente derrota electoral en el ballottage, la presidenta pidió: “No nos distraigamos en cuestiones internas ni en zutanito, menganito o perenganito. (Juan Domingo) Perón siempre decía que no hubiera existido el cristianismo sin Judas. El problema no es Judas, el problema es la fe y las convicciones”.

“No nos detengamos en lo pequeño, en lo chiquito, en los que no entienden. Al contrario: tratemos de convencerlos y, si no, que sigan hablando”, arengó.

Después de ocho años al frente del Ejecutivo nacional, tras doce de kirchnerismo y a punto de dejar el poder, Cristina lideró un encuentro antes del acto convocado para el miércoles próximo en la Casa Rosada, donde tiene previsto inaugurar un busto de su fallecido marido, el ex presidente Néstor Kirchner.

En su enérgico discurso, la jefa del Estado hizo una exhortación: “Es importante que nos unamos entre los argentinos y los compatriotas, porque una de las cuestiones fundamentales de nuestra historia ha sido dividirnos y enfrentarnos con falsos dilemas y antinomias”.

“Por ahí no todos tienen la inteligencia ni la claridad de que son falsas las antinomias, que son cuestiones formales y que no hacen al fondo y, cuando se dan cuenta, ya es demasiado tarde”, expresó.

“Cuando hablo de unidad no hablo de unidad de los dirigentes”, aclaró la mandataria, tras lo cual convocó a su militancia a “convencer y persuadir” para sostener los postulados del kirchnerismo “más allá de los errores y los aciertos”.

Pero, si bien instó a la unidad, también pidió a sus seguidores “empuñar las banderas” si no los “acompañan los dirigentes” a partir del recambio de gobierno del jueves.

En ese sentido, dijo que “los derechos que han conquistado” a lo largo de los doce años de kirchnerismo “son de cada uno”.

Tras una nueva advertencia (“si hay que ir solos, iremos solos”), Cristina volvió a conminar a los argentinos a que “empuñen fuerte las banderas y no las suelten nunca más”.

 

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