Política

La nueva fase de Vicentin, el teorema de Perotti y las dudas de Fernández

El retroceso del presidente había quedado a salvo por la opción que ofreció el gobernador. Ahora se abre otra historia.

Jueves 25 de Junio de 2020

La realidad imperante llevó a Alberto Fernández a cambiar de fase en el caso Vicentin, como en las próximas horas lo hará con la cuarentena.

   El presidente se metió en un laberinto que presagiaba el retorno de los malos viejos tiempos, cuando “el campo” (un nombre abstracto pero efectivo para ganarle batallas al gobierno) dejó a los Kirchner a punto de renuncia en 2009. Vaya uno a saber si quién aconsejó al presidente el “exprópiese” iniciático fue Cristina Kirchner, él mismo o algún irracional disfrazado de consejero.

   Con la saga de declaraciones, Fernández levantó a un gigante dormido detrás de las tranqueras, a sus poderosas corporaciones, a las centrales mediáticas anti peronistas y a Juntos por el Cambio. Una pésima decisión que, al fin, podría haber tenido un resultado peor. Lo salvó la posición “ni muy muy, ni tan tan” de Omar Perotti. Hasta que ayer llegó la resolución del juez de Reconquista, que se tomará un tiempo para analizar la propuesta del gobernador. Mientras tanto, el manejo de la empresa no cambia de manos.

Un símbolo de paz

El gobernador santafesino se convirtió en el Samoré del caso Vicentin. Recuerde el lector: Antonio Samoré fue el cardenal que envió el Vaticano para mediar entre Chile y Argentina por el conflicto del Beagle, que terminó en un tratado de amistad, cooperación y paz. Lo que le falta a Fernández para sellar la paz con los empresarios.

   Perotti también sacó provecho de la situación. El gobernador necesitaba ser el centro de un episodio que lo sacara del letargo y de las posiciones defensivas, en días de mucha preocupación por la renuncia de su ministro de Salud y la amenaza de dimisión del representante de la Producción.

   Por una vez, Perotti pudo respirar y salir del corralito del día a día de la burocracia estatal, atraer interesados en Vicentin y evitar la ruptura de relaciones con empresarios y productores agrarios que lo empezaban a mirar de reojo por el avance estatal contra la exportadora.

   El “gigante” que también se despertó por estos días para felicidad del publicista Ramiro Agulla, mentor de las consignas de campaña perottistas que incitaba a “despertar al gigante”.

   Se verá si esta cuestión implica un relanzamiento de la gestión del gobernador, como pareció convertirse de manera iniciática con la crisis sanitaria. Las cuestiones locales (inseguridad a la cabeza) difuminaron un poco ese acicate que le generó la acción en medio de la pandemia.

   Ahora empezará otra historia que nadie sabe cómo terminará. En el caso de Fernández queda para el análisis un dato que, para muchos, pasa inadvertido. La marcha atrás en el tema Vicentin lo dejó en una posición de debilidad que deberá evitar repetir en el futuro. No es fácil. Antes de la resolución del magistrado de Reconquista, Fernández insinuó que si la propuesta de Perotti no tenía cabida judicial volvería a la carga con la expropiación. Paciencia, Fernández.

  Es más, las idas y vueltas con Vicentin le dio nuevos bríos al ala más radicalizada de Juntos por el Cambio que, como dijo Patricia Bullrich, vio en la ofensiva intervencionista “una Resolución 126”. Y actuó en consecuencia. La movilización del sábado pasado puso en autos al oficialismo de que la diferencia en octubre pasado fue de 7 puntos. Y que la oposición seguirá siendo competitiva.

   Con la nueva cuarentena en ciernes y la resolución mediata del caso de la empresa de Reconquista se adivinan tiempos difíciles para el gobierno. En el caso de la pandemia y la vuelta a fase 1, hay que recordar el teorema que Perotti le narró a un periodista: “Es muy difícil decirle a la gente que vuelva a meterse en sus casas. Tan difícil como volver a meter la pasta dental en un tubo de dentífrico”.

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