Política

"La mayoría de la sociedad argentina hoy tiene hartazgo con la política"

Rogelio Frigerio nació el 7 de enero de 1970. Ocupó el cargo de ministro del Interior desde el 10 de diciembre de 2015 hasta el 10 de diciembre de 2019. Antes fue diputado​ y presidente del Banco Ciudad.

Lunes 28 de Septiembre de 2020

Desde el llano, Rogelio Frigerio sigue respirando política. El mejor ministro que tuvo Mauricio Macri, según dicen las encuestas, comparte una consultoría, no niega la aspiración de gobernar Entre Ríos, hace una profunda autocrítica del gobierno de Cambiemos y admite que la sociedad se está hartando de los políticos.

En una entrevista a fondo con La Capital, Frigerio elogia a Pablo Javkin y no descarta un futuro juntos. Como en la canción de Sui Generis, de la palabra del ex ministro del Interior parece brotar esta cita: “Pueden venir cuántos quieran, serán tratados bien”.

—¿Qué es de su vida tras haber dejado el cargo y vuelto al llano?

—Después de los cuatro años como ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda volví a la actividad privada. Aproveché estos meses de cuarentena para recuperar el tiempo perdido con la familia, después de años muy intensos en la función pública. Tengo dos hijos todavía chicos, Delfina, de 11, y Máximo, de 13 años, quienes reclamaban más tiempo con el padre. También me ocupé de ordenar mis emprendimientos, que los tenía descuidados, y de ponerme al día con la lectura. A comienzos de este año armamos junto con Emilio Monzó y Nicolás Massot una consultora, y trabajamos asesorando a empresas de distintos sectores de la economía. Sin querer ser autorreferencial, siempre doy el ejemplo de mi abuelo, que hizo política desde los 12 años hasta que fallece a los 92. De esos 80 años, únicamente durante 2 años fue funcionario del gobierno de Frondizi, hasta que los militares lo obligan a renunciar y a seguir trabajando para el presidente, pero desde la clandestinidad. Y siempre, todos los días de su vida, lo recuerdo haciendo política.

—A grandes rasgos, ¿cómo evalúa estos meses de gobierno del Frente de Todos? A veces pareciera que Fernández y Cristina actuaran como si hubiesen ganado por 20 puntos, y la cosa fue mucho más pareja.

—En algún momento, después del triunfo de Alberto y sus declaraciones iniciales, creí que podríamos estar frente a la posibilidad histórica de construir la unidad nacional. El manejo inicial de la pandemia, la convocatoria de expertos y, sobre todo, de los líderes territoriales de la oposición para manejar juntos las decisiones en torno a la crisis de salud, me parecieron muy auspiciosos. Sin embargo, quedó solo en eso. No se avanzó en nada más. Y llegamos al punto en el que estamos.

—¿Macri es un tapón para nuevos liderazgos en el PRO?

— Macri es un dirigente muy importante de la oposición. Es un ex presidente que la historia va a poner en el lugar que corresponda, cuando sea el momento indicado. Hasta ahora no planteó públicamente intenciones de volver a ser candidato, pero sí de aportar a consolidar la unidad de la oposición y apoyar nuevos liderazgos. Si no se logra dentro de Juntos por el Cambio una propuesta renovada, que reconstruya la confianza con la sociedad, que sea más amplia y tolerante de los matices, que aprenda de los errores del pasado y que pueda dar una nueva esperanza a una ciudadanía tan castigada, no se le va a poder achacar a Macri sino a la falta de determinación de los que aspiren a sucederlo.

—¿Rodríguez Larreta está en condiciones de ir por la Presidencia pese a su falta de carisma, a que nunca habla de política?

—Horacio hace política desde la cuna. Viene de una familia desarrollista de toda la vida, incluso fue ahijado de mi abuelo. Estuvo gran parte de su vida profesional vinculado al sector público, que conoce como pocos. De las conversaciones que venimos teniendo, entiende perfectamente que para transformar la Argentina en línea con lo que pretendemos, hacen falta construir consensos y tender puentes con los que no piensan igual que nosotros. Que es imprescindible una profunda autocrítica de nuestra gestión a nivel nacional para no repetir errores en el futuro y que, además de todo esto, hay que sostener la unidad de la oposición y trabajar en su ampliación a partir del respeto de los matices y de las diferencias. Debemos tener una actitud mucho mas humilde y generosa con el poder, menos soberbia y con más consideración de la dirigencia del interior del país, a la que hay que no hay que subestimar jamás. Yo creo que él, como también otros, están perfectamente preparados para aspirar a conducir el país.

—¿Considera viable un “frente de frentes” entre Juntos por el Cambio y el Frente Progresista?

—La principal lección de la frustración que siente mucha gente respecto a nuestro gobierno, a la imposibilidad que tuvimos de estar a la altura de la enorme expectativa que se había generado, pasa por entender que solos no podíamos llevar adelante la ambiciosa agenda que nos habíamos planteado. Fuimos el gobierno más débil del último siglo en términos de los apoyos parlamentarios, se requiere mucho más volumen y músculo político para transformar la realidad. Que hay que compartir con mucha mas generosidad el poder que se nos delega. Que hay que salir de la comodidad de rodearse únicamente de los que son iguales o muy parecidos. Y que, básicamente, la política es incómoda, implica convivir con lo distinto y requiere de mucha empatía con el otro.

—¿Hay aroma a 2001?

—Hay un fuerte hartazgo de la mayoría de la sociedad argentina con la política. Probablemente esta cuarentena tan prolongada ha potenciado ese sentimiento, sumado a las dificultades que están teniendo tantas pymes, comerciantes, y empleados que ven cercana la posibilidad de perderlo todo.

—¿Le gustaría ser gobernador de Entre Ríos o competir desde otro lugar?

—Me entusiasma trabajar en un proyecto para una Entre Ríos mejor, más segura, con mejor calidad educativa, mejor atención a la salud y mas infraestructura; y con políticas que potencien el desarrollo del sector productivo de la provincia.

—¿Cómo encuadra a Javkin?

—Pablo es un político joven, pero con mucha experiencia y un gran futuro. Esta haciendo una buena gestión y enfrentando con firmeza las consecuencias de la pandemia. Creo que son muchas más las cosas que nos unen que las que nos alejan. El tiempo dirá si podemos formar parte de ese gran equipo que necesita la Argentina. Creo que tendría que estar en una mesa de conducción —sin cabeceras— que necesita la oposición.

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