Política

La madre del fiscal afirmó que la puerta de servicio estaba cerrada con llave

Conmoción. La madre del fiscal testificó ante la jueza y se aclararon las dudas generadas por dichos del cerrajero. Está “convencida” de que la muerte de su hijo no fue un suicidio.

Viernes 23 de Enero de 2015

Sara Garfunkel, la madre del difunto fiscal federal Alberto Nisman, declaró ayer como testigo y aseguró que la puerta de servicio del departamento de su hijo tenía dos cerraduras y una de ellas estaba con llave, aclarando las dudas generadas por el testimonio del cerrajero Walter que había dicho que estaba sin llave.
  La mujer fue quien al ingresar al departamento del ex fiscal el domingo por la noche, en la torre Le Parc de Puerto Madero, encontró a su hijo con un disparo en la cabeza y ya sin vida en el baño.
  Garfunkel declaró como testigo ayer ante la fiscal Viviana Fein acompañada de su hija Sandra, y confirmó que la cerradura inferior no estaba cerrada con llave, pero la tenía puesta del lado de adentro; en tanto el cerrojo superior sí estaba cerrado. De esta manera se develan las dudas al conocerse que la puerta tenía dos cerrojos.
  La madre de Nisman fue convocada el domingo por los custodios del fiscal cuando éste no contestaba los llamados y ante la imposibilidad de ingresar a su departamento. Sara fue una de las primeras en ingresar junto a la policía, la que luego dio aviso al servicio de emergencias, aunque su hijo estaba sin vida.
  Tras la declaración de Sara Garfunkel, la fiscal Fein aclaró que la puerta de servicio del departamento estaba “cerrada con llave” cuando la madre del funcionario llegó al lugar. Explicó que la puerta tiene dos cerraduras y que cuando la madre del fiscal llegó al lugar usó una llave que tenía en su poder para abrir una de ellas, que se encontraba cerrada. “Cuando viene el cerrajero, que no lo aclara, él se limitó a ver que había una llave inferior adentro, pero la superior la madre la había abierto. La puerta estuvo todo el tiempo cerrada”, señaló.
  De acuerdo al testimonio de la fiscal, la madre abrió la cerradura superior con una llave. No pudo abrir la inferior, porque otra llave se encontraba colocada por dentro del departamento. A su vez, el cerrajero declaró ayer que en unos pocos minutos logró abrir la puerta, luego de empujar esa llave para que cayera y de abrir esa cerradura. El cerrajero señaló que lo pudieron hacer con facilidad ya que esa cerradura no se encontraba accionada.
  La madre del fiscal, de 73 años, se mostró muy conmovida, aseguró que se habían dicho muchas cosas de su hijo y que estaba convencida de que “no fue un suicidio”.

La hora del deceso. Ahora en la causa se baraja, aunque no trascendieron detalles de la autopsia, que el fiscal podría haber muerto entre las 9 y 12.30 del domingo, lo que explicaría por qué los diarios se encontraban en la puerta del departamento.
  En tanto, el periodista Laureano Pérez Izquierdo, del sitio web Infobae, se presentó a declarar en forma espontánea y confirmó que el fiscal Nisman le envió “escritos” el sábado a través de un custodio, aunque sostuvo que contenía información sobre la denuncia contra la presidenta Cristina Kirchner.

Lagomarsino reveló que Stiuso le recomendó a Nisman que se “cuidara”

Diego Lagomarsino se convirtió en una pieza clave en el caso de la muerte de Alberto Nisman. Algunos lo miran con incredulidad y otros posan sus ojos cazadores sobre un posible doble papel. Lo vinculan con tareas de inteligencia. Lo cierto es que este colaborador del fiscal, que fue quien le acercó el arma con la que supuestamente se disparó en la cabeza en su departamento de Puerto Madero, declaró que Nisman le confió que el ex espía Antonio Jaime Stiuso le recomendó que “se cuidara”.
    Lagomarsino aclaró que no es agente de inteligencia y que tampoco tiene relación con el ex jefe de Operaciones de la Side, echado semanas atrás por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. “No tengo nada que ver, ni jamás conocí a Jaime Stiuso”.
    En un mensaje enviado al diario Página 12, a través de una jueza cuya identidad no fue revelada, Lagomarsino sostuvo: “Nisman me dijo que era por seguridad. Que el día anterior lo había llamado Stiuso y le dijo que se cuidara de la custodia y que, además, tuviera precaución con la seguridad de sus hijas”.
    Vale destacar que Lagomarsino fue el que le llevó un arma calibre 22 al fiscal federal a su departamento de la torre Le Parc, donde el domingo pasado a la noche fue hallado muerto días después de haber denunciado a la presidenta Cristina Fernández por encubrimiento a Irán en la causa del atentado contra la Amia.
    Lagomarsino es un personante rodeado de intriga. Tiene 35 años y se especializa en técnica informática. Figura como contratado por la fiscalía especial de Nisman desde 2007. Factura como monotributista 40 mil pesos por mes por su contrato de servicios, una suma muy alta e incluso bastante por encima de lo que percibe un secretario letrado. Es un hombre muy allegado a Nisman.
    Lagomarsino fue la última persona que vio con vida al fiscal, el sábado, alrededor de las 20, en Le Parc.

Cosas extrañas. Ante este panorama, el secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, reconoció ayer que “las cosas se ponen cada vez más extrañas” y que “hay demasiadas cosas ligadas a Lagomarsino que tienen que ser explicadas ante la Justicia. No puede entregar graciosamente un arma a otro si no tiene la credencial de legítimo usuario”, advirtió el funcionario.

“A Néstor le tiraron un muerto y ahora le tiran otro a Cristina”

La presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, aseguró ayer que al ex presidente Néstor Kirchner “le tiraron un muerto y ahora le tiraron otro muerto” a Cristina Fernández, al referirse a los casos del militante del PO Mariano Ferreyra y ahora el del fiscal Alberto Nisman.
  “Las Madres estamos muy preocupadas por esta situación tan seria. A Néstor le tiraron un muerto —en alusión al joven Ferreyra— y ahora le tiraron otro muerto a Cristina”, apuntó Bonafini durante la habitual ronda de los jueves en Plaza de Mayo.
  Al referirse al rol de la oposición, afirmó que “el enemigo no tiene ni pueblo ni votos” y señaló que “solo les pueden dar carteles a algunos para insultar y degradar”.
  “Ellos no tienen votos, hacen mamarrachos queriendo ser querellantes, cualquier cosa hacen, pero nunca va a conseguir que el pueblo los reconozca con votos. Los pueden acompañar algunos fachos como ellos”, disparó. Asimismo, elogió a la presidenta por estar “poniendo el cuerpo y mucho más de lo que tiene” y a los ministros que “salen como gladiadores ante las preguntas insólitas, atrevidas y hasta poco democráticas de muchos periodistas”.

Berni ordenó sumariar a la custodia y avaló la teoría de la presidenta

El secretario de Seguridad, Sergio Berni, reveló ayer haber pedido “un sumario administrativo” para determinar “si la custodia” del fiscal federal Alberto Nisman “actuó correctamente” y admitió que “alguien pudo haber salido” por la puerta de servicio del departamento donde fue encontrado muerto.
  Tras sostener que la teoría del suicidio “cada vez queda un poco más lejos”, Berni evaluó que los servicios de Inteligencia pueden hacer “eso y mucho más”, en relación a las sospechas de la participación de espías en la muerte de Nisman.
  “He pedido un sumario administrativo para ver cómo se actuó, de qué manera se actuó y si la custodia actuó correctamente. Quiero saber hora por hora cómo fueron los acontecimientos” y “determinar qué hicieron minuto a minuto cada uno de los custodios del fiscal y por qué no se dio aviso inmediato cuando ya empezaron a sospechar que algo raro pasaba”, sostuvo.
  En declaraciones radiales, Berni adhirió a la hipótesis de la presidenta Cristina Fernández de que no habría sido un suicidio, al reconocer que esa teoría “cada vez queda un poco más lejos”.
  “Se van poniendo a la luz diferentes elementos que no son menores” y plantean “muchos interrogantes”, prosiguió, y aclaró que “nunca nadie dijo” que la muerte de Nisman fue “un suicidio”.
  “A medida de que se van obteniendo estas pruebas, me parece que la teoría del suicidio cada vez queda un poco más lejos”, porque “se van poniendo a la luz diferentes elementos que no son menores”, como “la aparición de esta persona que le presta el arma”, manifestó en referencia a Diego Lagomarsino, el colaborador del funcionario judicial que le prestó la pistola calibre 22 con la que se habría disparado.
  “Mucho menos —remarcó—, teniendo diez custodios a su servicio y la posibilidad de pedir cuanta custodia quisiera tener a su disposición”.
  Por otra parte, evaluó que los servicios de inteligencia pueden hacer “eso y mucho más. Las capacidades que tienen son importantes. No estoy acusando a nadie, pero evidentemente hemos visto en la experiencia del mundo, cosas mucho más terribles”, señaló.
  Añadió que para “estos servicios, su modus operandi es el apriete. Muchos (presidentes) no pudieron hacer los cambios porque estaban condicionados, pero esta presidenta tiene coraje, valentía y transparencia de conciencia, tranquilidad moral de que ninguno de estos integrantes pueden presionarla con nada”.
 

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