Política

La Iglesia criticó el cierre "enrarecido" de la campaña electoral de las Paso

Lo hizo el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Juan Carlos Ares, quien pidió a los argentinos que sepan "cuidarse como hermanos", durante la misa en el santuario de San Cayetano.

Viernes 07 de Agosto de 2015

El obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Juan Carlos Ares, criticó hoy el cierre “enrarecido” de las campañas para las elecciones primarias del próximo domingo y pidió a San Cayetano que los argentinos sepan “cuidarse como hermanos”.

“Ayer terminaron las campañas, dicen, que en un clima enrarecido: criticándonos los unos a los otros. No sabemos qué queremos hacer en común, cuál es el proyecto que queremos brindar a los demás”, sostuvo durante una misa en el santuario de San Cayetano, en Liniers.

“Ojalá podamos hacer ese camino nosotros. Tal vez se lo pedimos a otros, pero debemos encargarnos nosotros mismos. Como el Hijo Pródigo, que recapacitó al recordar la situación de los empleados de su padre. Tengamos un corazón misericordioso”, reclamó.

El prelado llamó a vivir una conversión del corazón y a tener una actitud más misericordiosa, y consideró que “tenemos una obligación grande de cuidarnos como hermanos”, por lo que invitó a pedirle ese don a San Cayetano.

A pesar de las malas condiciones climáticas, miles de fieles pasaron por el templo de Cuzco 150, donde la fiesta en honor del santo de la Providencia lleva por lema “San Cayetano inundá nuestra tierra con la misericordia de Dios”. Monseñor Ares fue quien abrió las puertas del templo a la medianoche en medio del tañido de campanas y fuegos de artificio, y luego bendijo a los peregrinos.

Delia Noris fue la primera en ingresar y recorrer el trayecto desde el pórtico del templo hasta el lugar donde está emplazada la imagen el santo pero, por primera vez en más de 30 años, no pudo hacerlo de rodillas por prescripción médica. “Que no haya más hambre en el país. No va a faltar el pan para todos, tengo fe”, dijo antes de entrar.

La mujer, con sombrero, poncho y cubierta por una bandera argentina, fue seguida por un grupo de personas con discapacidad en sillas de ruedas. El párroco del santuario porteño, presbítero Alejandro Vignale, destacó que ésta es una fiesta “de fe, solidaridad y esperanza” y aseguró que el templo permanecerá abierto hasta que pase el último de los fieles. Al mediodía, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, presidió la misa central y saludó luego a los peregrinos que forman dos largas filas: unos para tocar el vidrio que protege la imagen del santo y otros para verlo de lejos.

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