Política

La Gobernación sigue trabajando para que se modifiquen salarios

Con instrucciones precisas, oportunamente emanadas del gobernador Hermes Binner, la Secretaría de la Función Pública sigue trabajando en un reordenamiento integral de la escala salarial para evitar la subsistencia de los desequilibrios que actualmente existen, confirmó ayer la Casa Gris a La Capital...

Miércoles 09 de Enero de 2008

Con instrucciones precisas, oportunamente emanadas del gobernador Hermes Binner, la Secretaría de la Función Pública sigue trabajando en un reordenamiento integral de la escala salarial para evitar la subsistencia de los desequilibrios que actualmente existen, confirmó ayer la Casa Gris a La Capital de modo contundente avalando la noticia publicada por este diario el domingo pasado.
  Algunas tergiversaciones que trascendieron en las últimas horas, desde las que se pretendió confundir las respuestas del gobernador Binner, fueron desestimadas del mismo modo por encumbradas voces del gobierno. En síntesis, todo marcha como este diario lo publicó, el lunes lo confirmó el gobernador y ayer se lo ratificó a La Capital.
   “No he leído nada”, cortó por lo sano ayer el gobernador Binner ante una consulta referida a la publicación aludida que algunos portales informáticos reprodujeron sin chequear convenientemente su seriedad. “No sé, no hago caso”, acotó en medio de risas que es como se responde a la necedad.
  Efectivamente, el lunes alguien le preguntó a Binner sobre lo anticipado el domingo en este diario. “Lo que nos interesa es que haya un sueldo de referencia. No me preocupa que haya mucha gente que gane exactamente igual que el gobernador, lo que me preocupa es que no haya una marca que permita definir: de aquí para abajo, todos sueldos tienen que ser consecuentes con la jerarquía del gobierno provincial”, dijo Binner a los periodistas en la Casa Gris, que le habían preguntado sobre lo que este diario había publicado, diciendo que “las pistas de esa discusión estarían pasando en la Casa Gris por resolver si, efectivamente, el sueldo tope será el del gobernador”.
  Se explicó que la adopción de ese criterio significaba poner el sueldo del gobernador de 7.000 pesos por encima de los 18 mil pesos que ganan los gerentes de Assa y, por eso, las dudas que se tenían en el gobierno. Se había mencionado, además, que en algunos papeles figura la cifra provisoria de 14 o 15 mil pesos como sueldo para el gobernador. Pero el lunes Binner dijo textualmente, refiriendo quizás tangencialmente a otra cuestión: “No me preocupa que haya mucha gente que gane exactamente igual que el gobernador”, en referencia a los sueldos altos como los de Aguas .
  Se hizo hincapié en que Binner respondió molesto cuando se le dijo que jerarquizaría los salarios otorgándose un “salariazo” de 15 mil pesos, más otro tanto para gastos reservados, algo que jamás mencionó este diario. Esa cifra, así convertida en 30 mil pesos, irritó a Binner quien contestó molesto la pregunta diciendo “de ninguna manera”.
  La mala fe estuvo en haber reducido la cuestión al sueldo del gobernador. En 2003, Obeid le ofreció a Daniel Erbetta el cargo de ministro de Gobierno, que éste rehusó aceptar. Por tal razón fue convocado otro prestigioso hombre del derecho aunque con más años, Alberto Gianneschi, a quien antes de asumir le preguntaron por qué abandonaba el bien pago cargo de camarista federal para ganar diez veces menos como ministro y respondió con llana franqueza que ello le permitiría una doble jubilación. Esa se conoció como el gran sincericidio.
  El ministro Coordinador de Obeid, Rubén Michlig, guardó en una carpeta el listado de todos los hombres que rechazaron ocupar un cargo público por no poder afrontar la pérdida que ello le causaría a sus ingresos.
  Un axioma —errado— sostiene que está bien que gane 10 quien necesitaría 40, por cuanto los 30 restantes se los procurará por otros medios. Esta concepción desnuda una falacia: la nula valoración de las instituciones en el Estado democrático santafesino.
  Lo que nadie dice es que si la actividad privada compite por coptar las mentes brillantes, las capacidades excepcionales, las experiencias probadas y paga por la excelencia salarios altos, ¿cómo es posible que se pretenda que el Estado cuente con los mejores, los más brillantes y honestos pero horriblemente pagos? La respuesta inevitablemente está en la tapa del libro, y debe ser releída.

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