Política

"La gente debe reflexfionar y repensar el voto para octubre"

Miguel Angel Pichetto nació el 24 de octubre de 1950. Abogado. Senador por la provincia de Río Negro desde el 10 de diciembre de 2001. Actual candidato a vicepresidente por Juntos por el Cambio.

Domingo 25 de Agosto de 2019

Miguel Pichetto cree que Juntos por el Cambio puede revertir el resultado. Cree que tiene con qué, pero, fundamentalmente, apunta al riesgo de ingobernabilidad si triunfa el Frente de Todos. Asegura que el verdadero poder está en manos de Cristina Kirchner y es tajante al respecto: "Si Alberto Fernández no construye su propio espacio, si llegara a ser presidente, en poco tiempo su gobierno va a estar terminado".

En una entrevista a fondo con LaCapital, el senador peronista advierte que "Santa Fe tiene que saber lo que se viene. El sector agropecuario será sometido para sostener la matriz del kirchnerismo". En base a esa línea de razonamiento, Pichetto hace una petición. "La gente debe repensar su voto", dice.

Cuando se le pregunta de dónde podría sacar el macrismo los votos que eviten que el resultado de las primarias sea un game over, el candidato a vicepresidente de la Nación hace foco en los que no concurrieron a votar el 11 de agosto y en los que sufragaron por otras expresiones políticas.

—¿Por qué pasó lo que pasó en las primarias?

—Nadie acertó. Nadie registró el malestar en determinados sectores de la sociedad, más ligados al mundo del trabajo, sectores medios, trabajadores. Había un reclamo, una demanda que el voto expresó de corregir políticas que habían impactado después de la devaluación de abril del 2018. Esta diferencia de casi 14 puntos tiene que ver con un componente económico.

—¿Usted advirtió que se venía un voto castigo de esos sectores? Se lo pregunto porque fue el único que advirtió días antes de las Paso que había que modificar el tema de impuesto a las Ganancias.

—Sí, tenía esa percepción, pero estaba vinculada con una forma de hacer política que tengo desde siempre y que no la cambio. De dialogar con los sectores económicos, con centros, cámaras. Levantar el piso de Ganancias hubiera sido algo muy interesante para que los trabajadores y los sectores de clase media mejoraran sus ingresos. Lo importante es que ahora el presidente lo hizo. Macri supo leer el resultado del comicio, supo ver que las demandas estaban y tomó la decisión de aplicar las medidas. Incluso, había otra demanda como la necesidad de hacer una moratoria amplia, con baja tasa de interés. La Afip funcionaba como un comité ejecutor de inhibiciones y embargos hasta 24 horas antes del 11 de agosto, y eso provocaba desazón. Una locura que impactaba de lleno en las posibilidades del gobierno.

—¿Cambia el panorama con la eliminación del IVA?

—El presidente tuvo la sensibilidad y la inteligencia de tomar estas medidas que surgen del voto popular.

—Cuando aceptó el ofrecimiento de Macri para ser su candidato a vice, dijo que el Frente de Todos representaba la izquierda y que usted era un hombre del centro nacional. El tema es que Cambiemos nunca ocupó ese centro político en las decisiones económicas.

—La intención del presidente con mi convocatoria fue construir ese centro más nacional, de orden económico y bases estructurales para empezar a crecer. De hecho, si uno analiza lo que pasó a partir del lunes, los mercados, los bonistas, no creen en la propuesta de Alberto Fernández. Y Santa Fe, una provincia agroindustrial, exportadora, tiene que tomar mucha nota de algunas cosas que están ocurriendo.

—¿Por ejemplo?

—Por ejemplo, algunas declaraciones de un hombre muy cercano a Fernández, como es Felipe Solá. El habló de recuperar la Junta Nacional de Granos, una cosa vetusta, que atrasa 80 años. Dijo que hay algo que hacer con el trigo, que es el pan. Seguramente le volverán a poner precios máximos, al estilo del kirchnerismo. Santa Fe tiene que saber lo que se viene. El sector agropecuario será sometido para sostener la matriz del kirchnerismo, porque el verdadero poder sigue siendo de la candidata a vicepresidenta y senadora de la Nación (Cristina).

—¿No cree en la aparición de un nuevo liderazgo, de la mano de Fernández?

—Lo va a intentar Fernández, no me cabe duda. Porque si no construye su propio espacio, si llegara a ser presidente, en poco tiempo su gobierno va a estar terminado. La estructuración del poder parlamentario, el verdadero poder, las candidaturas tienen un claro componente de La Cámpora. En Santa Fe es muy nítido con Marcos Cleri, que es el primer candidato. No estigmatizo. Cleri es un cuadro de La Cámpora que está subordinado a Máximo Kirchner. No es una ofensa, describo una realidad política que el pueblo de Santa Fe también lo sabe.

—En Santa Fe hubo un acuerdo político entre Perotti y el kirchnerismo.

—Respeto las decisiones que tomó Perotti, quien tuvo un resultado exitoso que le permite cumplir con su sueño. Pero yo analizo las implicancias en el rumbo nacional, en el pensamiento económico. Esta provincia tiene el núcleo exportador más fuerte y se está hablando de poner control de precios, esas son las ideas que se discuten. Ya lo hicieron en la etapa anterior. La gente tiene reflexionar y repensar su voto. Hasta el 27 de octubre hay tiempo, y la campaña electoral tendrá que ver con estos contenidos.

—¿El gobierno no debería cambiar sus voceros de campaña? Carrió no parece llevar tranquilidad a la sociedad con sus dichos tan rimbombantes. Marcos Peña parece seguir en el cargo por un capricho de Macri.

 —El presidente tomó una decisión. Las atribuciones son del presidente y Peña es su hombre de confianza. El ha dicho que muchas críticas al jefe de Gabinete son críticas para él.

   —¿El presidente tomó dimensión de a derrota?

   —Absolutamente. Hay que asimilarlo. Las Paso en la Argentina son una anomalía, una locura de los argentinos. No se eligen candidatos y se plantea como una elección general. La verdadera elección es el 27 de octubre. Hay que repensar el sistema electoral, como el de elecciones anticipadas en las provincias.

   —¿Es reversible el resultado? Está claro que un candidato nunca va a decir que perdió antes de competir.

   —Es muy difícil, pero no imposible. Hay posibilidades, porque en Argentina ocurren cosas. Un gran porcentaje no fue a votar en las primarias, más de dos millones y medio no votaron. Hubo un voto castigo al presidente de expresiones minoritarias, como el voto a Lavagna. El electorado de Lavagna tiene un porcentaje de mirada similar al que tenemos sobre división de poderes, garantías, libertad de prensa y política económica. Una parte de ese electorado está cerca de nosotros. La propuesta de Espert, los liberales enojados.

   —En el voto a los Fernández y a Kicillof hay mucho componente joven, de los pibes. ¿Perdió frescura el gobierno?

   —El mérito del Frente de Todos es haber captado el voto joven.

   —¿Como peronista, qué le sugiere que los tres gobiernos no peronistas, desde 1983, terminen mal por aplicar políticas de ajuste?

   —El gobierno de Cristina finalizó en términos casi dramáticos.

   —Pero el consumo era mucho más alto, la economía estaba mejor.

   —El consumo de un modelo de distribucionismo vacío, que emitía papel moneda y teníamos una inflación del 50 por ciento anual. Si ganaba Scioli hubiese tenido que aplicar políticas de ajuste, porque la fiesta no es interminable. Al gobierno le estalló la variable de la macro. No existe ningún país normal en que el gasto de seguridad social sea el 65% del total del presupuesto. Eso es gasto consolidado. ¿Sabe cuál fue el “ajuste” a los jubilados, pero a favor? 51.3%

   —Qué curioso que el gobierno, que tiene a los campeones mundiales de la comunicación no lo haya difundido.

   —¡No lo dice! Yo lo estoy diciendo. Ni el gremio de Camioneros llegó al 51% de reivindicación como logró el sector de jubilados. Pese a las lluvias piedras y la violencia tremenda que hubo en el Congreso, no hubo afectación en el bolsillo de los jubilados, por el contrario. Tuvieron una actualización casi equivalente a la inflación.

   —¿Si dependiese de usted, qué debe hacer Juntos por el Cambio para ganar las elecciones?

   —Cuidar a los argentinos y evitar que el dólar se espiralice. Ese es el primer desafío que está llevando adelante Lacunza. Algunos creen que el dólar es un problema del círculo rojo y de los sectores financieros, pero es un problema de Doña Rosa cuando va a al supermercado. Cuando aumenta el dólar aumentan los precios de la canasta familiar. Hay que mantener la actitud y el compromiso de lucha electoral hasta el 27 de octubre, porque hay esperanzas de revertir el resultado. Mucha gente subestimó el proceso electoral, y hay argentinos que están repensando su voto. Algunos argentinos quisieron castigar a Macri, llamarle la atención, y se dieron cuenta que se pasaron de vueltas. Ahora está el riesgo de que vuelva lo anterior. El verdadero poder está en la señora Cristina Fernández de Kirchner, quien está oculta. Alberto Fernández es como un gran validador de la propuesta, como si fuese nueva. Pero uno ve las tensiones que ya hay en ese espacio respecto de la integración del gabinete, o de análisis que se hacen en mesas de trabajo del Instituto Patria.

   —Los gobernadores pusieron el grito en el cielo tras los anuncios de Macri respecto del IVA.

   —Los gobernadores están en contra de la gente. Todas las provincias han recuperado capacidad fiscal. El gobierno está dispuesto a dialogar para establecer una compensación, tras las últimas medidas. La verdad, se equivocaron.

   —¿Cuáles, por ejemplo?

   —El miércoles, Parrili y Zannini recibieron a representantes de minorías de EEUU y hablaron de que la política internacional debe hacerse con Rusia y China, que hay que volver al espíritu bolivariano, y esas cosas que dice el kirchnerismo. ¡Ojo!, timbre para Alberto Fernández. No hay que pelearse con Bolsonaro. Y constituyó un grave error haber ido a ver a Lula. Cuando uno es candidato a presidente no debe involucrarse en cuestiones internas de otro país.

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