Política

La fiscal comienza a tomar declaración a los custodios y al empleado que le dio el arma

Se trata de diez hombres de la Policía Federal asignados a la custodia de Alberto Nisman. Son 10 hombres de la Policía Federal que rotaban cinco agentes en turnos de 24 horas.

Martes 20 de Enero de 2015

La fiscal Viviana Fein empezará a tomar declaración indagatoria a los diez agentes de la Policía Federal que estaban asignados a la custodia del fiscal Alberto Nisman. Luego de que las pericias indicaran que "no hubo intervención de terceras personas" en la muerte, la funcionaria a cargo de la investigación busca determinar si en realidad no se produjo algún tipo de instigación para que terminase con su vida.

La fiscal que estudia el crimen tomará declaración hoy al personal encargado de la seguridad de Nisman. Se trata de 10 hombres de la Policía Federal asignados a la custodia del fiscal. Rotaban cinco agentes en turnos de 24 horas.
 
Esa protección no era permanente, los policías no quedaban con puestos fijos en las cercanías de la vivienda, sino que acompañaban los movimientos del fiscal.
 
Los custodios del domingo llegaron al mediodía al edificio de Azucena Villaflor 450. Fuentes oficiales aseguraron que éstos llamaron varias veces al fiscal, sin obtener respuesta.
 
En un lapso que no puede aún establecerse, esos agentes se comunicaron con la secretaria de Nisman para conocer si éste tenía alguna reunión de la que no fueron avisados. La colaboradora del fiscal buscó tomar contacto con él, pero no obtuvo respuesta. La secretaria empezó a llamar a familiares del fiscal.
 
En las diversas entrevistas que dio ayer, la propia Fein evitó descartar la hipótesis de que en realidad la muerte de Nisman haya sido un "suicidio inducido". "Se va a investigar si hubo algún tipo de inducción o instigación a través de amenazas, ya sea a través de llamadas o mensajes de texto. Se ha secuestrado muchísimo material", adelantó
 
Las primeras pericias sobre el cuerpo del fiscal general del caso AMIA y el arma calibre 22 que fue encontrada junto a su cuerpo arrojaron que, en principio, fue el propio Nisman el que disparó la bala que acabó con su vida.
 
Ante el Registro Nacional de Armas, el funcionario del Ministerio Público tenía registradas dos pistolas: una calibre 38 y otra 22. Pero el disparo no salió de ninguna de ellas. El arma Bersa calibre que terminó con su vida se la había pedido prestado a uno de sus colaboradores. Ante la fiscal Fein, el hombre confirmó que él mismo le había llevado el sábado la pistola a su departamento ubicado en la torre Le Parc – Puerto Madero, sobre la calle Azucena Villaflor 450. El propio Nisman se la había pedido para su protección personal.
 
Nisman fue hallado sin vida en el baño de su casa. Su cuerpo trababa la puerta de ingreso. Los primeros peritajes fijaron la hora de muerte entre las 14 y las 15 del domingo, aunque todavía se esperan los resultados técnicos y la prueba "dermatest", un examen utilizado para determinar si hay pólvora en la mano del muerto, algo habitual en los casos de suicidio.
 
El fiscal que la semana pasada había denuncia un plan del Gobierno para exonerar a los iraníes acusados por el atentado fue encontrado sin vida por su madre y parte de la custodia que tenía asignada. Nisman había pedido a los efectivos que lo pasasen a buscar por su domicilio al mediodía. De acuerdo con las primeras versiones, los guardias tocaron el timbre reiteradas veces. Después de un lapso de tiempo que aún se desconoce, se pusieron en contacto con su secretaria para saber si tenía agendada alguna reunión. Ella lo negó e intentó contactarse con Nisman. Tampoco pudo hacerlo.
 
La secretaria llamó a la madre del fiscal y los guardias fueron a buscarla a su casa para que viniese a abrir la puerta con su llave. El departamento de Nisman, como todas las unidades de las torres Le Parc, tiene dos entradas: una principal, a la que se accede con código electrónico, y una de servicio, que se abre con llave. Una vez en el edificio, la madre intentó abrir la puerta con su llave alrededor de las 19:30. Pero no pudo hacerlo: había una llave puesta del lado de adentro que lo impedía.
 
Llamaron entonces a un cerrajero. Él les franqueó el paso. Los custodios y la madre registraron la casa, pero no pudieron encontrar al fiscal. Cuando se dirigieron hacia el baño, se encontraron con que su cuerpo obstruía la puerta.

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