Lunes 15 de Noviembre de 2021
Pese al mazazo en la elección nacional que hubo en la provincia, el Frente de Todos se quedó con un buen sabor de boca en Rosario por la gran elección de Lisandro Cavatorta, que salió segundo detrás del candidato del oficialismo, Ciro Seisas, con solo un punto de diferencia: 23,4 a 22,4. El resultado de las elecciones locales arrojó un reparto de tres bancas para el justicialismo, que renovaba igual cantidad de lugares.
El periodista traccionó 110 mil votos peleando palo a palo con el hombre de Pablo Javkin, que obtuvo 115 mil, y el peronismo rosarino se convertirá así en la segunda fuerza dentro del Concejo Municipal con seis bancas, lugar compartido con Juntos por el Cambio, que retuvo tres de las seis bancas que ponía en juego y también tendrá un bloque de seis. El candidato mejoró incluso en 15 mil sufragios la cantidad que habían sacado todos los aspirantes del PJ en las PASO.
El exconductor del programa Bótelos, que hizo una campaña con la marca “el concejal de la calle” y mucha llegada en los barrios, ganó en los periféricos Tablada, Saladillo y La Granada (dentro de Roque Sáenz Peña), Empalme Graneros, La Cerámica (dentro de los que está Cristalería y Nuevo Alberdi), Triángulo, Alvear y también triunfó en barrio Belgrano. En cambio en el centro, en casi todas las escuelas salió último.
A su lado entrarán al Palacio Vasallo Julia Irigoitía, militante social, directora de Inclusión Socioproductiva de la provincia y responsable del programa Santa Fe Más, que vino a reemplazar al Nueva Oportunidad del socialismo. Es del sector de Omar Perotti. En tercer lugar renovará la ya histórica Norma López, con origen también en el periodismo, militante feminista, vicepresidenta del PJ provincial y dirigente del riñón de Agustín Rossi.
Clima de búnker
En el estadio cubierto del club Central Córdoba, en San Martín al 3200, el perottismo armó un esquema atípico, con un escenario dentro del estadio cubierto cuyo ingreso estuvo vedado hasta que llegaron los candidatos, y una carpa para periodistas con estética de cumpleaños de 15: catering en una mesa espejada, sillas blancas, manteles negros y centro de mesa con flores turquesa. En los accesos a las diferentes zonas había personal de seguridad con traje y handy, vallas y férreo control, baños químicos y algunos pocos candidatos que se asomaban tras un corralito. La foto se parecía más a un recital que a un centro de campaña.
Algunos pocos dirigentes aparecieron cerca de las 18.30 y luego se perdieron adentro. Sobre la tarde ya había buenos augurios y se pensaba que se podía ganar Rosario. 19.30 entró Roberto Mirabella sin hablar con nadie y se reforzó el catering con pizza, empanadas y sandwiches. Desde el estadio cubierto se escuchaba rock nacional: Caballeros de la Quema, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota e Intoxicados, pero faltaba el folklore peronista, el olor a choripán y la militancia.
Poco a poco comenzó a haber movimientos nerviosos de asesores que iban y venían. El secretario de Turismo, Alejandro Grandinetti, habló sobre las 20.45 con mucha mesura, para destacar la elección en Rosario luego de que se conocieran las mesas testigo socialistas que auguraban una dura derrota en Senadores y Diputados. Anunció que Perotti no desembarcaría en la ciudad pero dijo que la cosecha de Cavatorta era una “grata sorpresa”.
Finalmente llegó el periodista, quien habló muy efusivo con los medios mientras el elegido senador Marcelo Lewandoski se escurría por detrás. Luego se subieron todos al escenario y alguien arrancó a cantar la marcha peronista. La cancha estaba ocupada a medias por militantes y allegados sin banderas. No había estructura ni aparato presente de sindicatos y movimientos sociales, lo que pareció una elección estratégica de campaña.
En su discurso, Cavatorta se mostró muy feliz y satisfecho con su cosecha. Destacó el acompañamiento de los rosarinos, habló de equilibrio, de dialogar para llegar a acuerdos, de estar “más cerca” de los ciudadanos y solucionarles los problemas, de seguir escuchando y “embarrarse las zapatillas”. Agradeció a Perotti por confiar en él y defendió la política del gobierno provincial. “Desde diciembre de 2019 vienen pasando cosas en esta provincia que yo venía reclamando que pasaran y por eso estoy acá”, dijo en una arenga que terminó con una ovación de satisfacción por una elección con la que el Frente de Todos puede soñar con pelear la Intendencia en 2023.
