Política

La conspiración contra los propios

Macri pagó el precio de sus medidas impopulares para el electorado que lo eligió. Pero se va con cifras que lo dejan en un lugar central de la política.

Lunes 28 de Octubre de 2019

En el momento de su mayor esplendor Mauricio Macri empezó a tomar las decisiones que ayer le provocaron su derrota. La alianza que sostenía su gobierno había obtenido una victoria amplia en las elecciones de 2017 en los mayores distritos del país con la cosecha simbólica, incluso, de ganarle a Cristina Fernández de Kirchner con un candidato de escaso volumen. No habían pasado 40 días de ese triunfo significativo cuando promovió una reforma que afectaba los ingresos de la mayoría de los jubilados. Fue la primera de una batería de medidas perjudiciales para los sectores que, en un esquema de adhesiones que van y vienen, lo habían convertido en presidente.

   En 2015 Macri dio un salto notable cuando en apenas dos meses pasó del 34% en primera vuelta al 51% que lo colocó en la Casa Rosada. Esa casi veintena de puntos eran electores que le prestaron sus votos con la expectativa de mejorar aquello que Cambiemos prometía, que era una mejor calidad institucional, acabar con la inflación, eliminar ganancias, crecer y estabilizar el dólar.

Fuego amigo

El gobierno nacional termina ayer de pagar el precio de haber sido impopular con la parte prestada del electorado que lo eligió hace cuatro años. El voto más arraigado en la identidad de centroderecha o derecha se quedó con él e incluso creció. Lo que se dispersó fue la mayor parte de esos votantes transitorios, ahuyentados en la debacle del presente económico que perjudica como a nadie a los sectores de ingresos fijos. Esas franjas se escurrieron cuando quedó en evidencia, hace dos años, que el macrismo no tenía nada para darles.

   Los tarifazos combinados con la suba de la inflación nominal, la afectación de los sueldos medios por el impuesto a las ganancias que se prometió cambiar, los aumentos notorios de las prepagas y de la educación privada, la eliminación de las salidas al restaurante o de los fines de semana, la presión con los créditos UVA ajustados al costo de vida, la suba de los alquileres: todo esto generó la fuga de adherentes de clase media necesarios para el triunfo. Los que peor la pasaron, especialmente en provincia de Buenos Aires, le dieron abrumadoramente la espalda. Acá está la base del resultado negativo para el oficialismo.

   El saliente jefe del Estado duplicó la inflación con la que asumió, tomó 100 mil millones de dólares de deuda y declaró sobre parte de ella un default unilateral en menos de cuatro años. La recesión en la producción y en el comercio, los despidos, el dólar de 14 a 66, la baja de artículos de consumo básico como la leche generaron un impacto en las urnas que le niegan esa continuidad que hace dos años, no solo para él mismo, era un hecho certero.

   Sin embargo Macri deja la Casa Rosada con un caudal de apoyo notable que ni los más optimistas de su espacio esperaban. Pese a la imposibilidad de mencionar la economía en su campaña ayer conquistó 7 puntos más que los que obtuvo en 2015 cuando arribó al ballottage. Con más de 40 puntos, los números con los que se va, casi siempre se llega a segunda vuelta. Esto marca una paradoja que lo iguala a la Cristina Kirchner, que le dejó el cargo. Macri se va de la presidencia con sus caravanas masivas, como líder de la oposición y actor central de la política argentina.

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