El presidente de la Amia, Guillermo Borger, reclamó hoy al Gobierno que
“extreme y agote todas las medidas a su alcance” para detener y condenar a los
responsables del atentado contra la mutual judía, ocurrido hace 16 años, durante un
acto en el que los familiares de las víctimas apuntaron contra el jefe porteño, Mauricio
Macri, por el escándalo de las escuchas ilegales.
La ceremonia comenzó a las 9.53 frente a la sede de Pasteur 633, en el barrio porteño de
Once, con el sonido de la sirena a la misma hora en que el 18 de julio de 1994 sucedió el
ataque, ante la presencia del vicepresidente en ejercicio de la titularidad del Poder
Ejecutivo, Julio Cobos, del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y de los ministros porteños
Hernán Lombardi (Cultura) y Esteban Bullrich (Educación).
En tanto, el ex presidente y diputado, Néstor Kirchner, arribó con 20 minutos de retraso y
su ubicó al lado del juez español Baltasar Garzón, uno de los tres oradores junto a Borger y
Marina Degtiar, integrante de la agrupación Familiares y Amigos de las Víctimas del
Atentado contra la Amia, donde hubo 85 muertos y más de 300 heridos.
“Pedimos hoy al fiscal (Alberto) Nisman, al gobierno nacional y a todas las fuerzas
de seguridad que extremen y agoten todas las medidas a su alcance”, expresó Borger,
quien destacó que “tuvimos la esperanza de encontrar respuestas concretas que
aporten soluciones”.
“Vimos algunas luces de esperanza, pero en éste, mi último discurso, debo confesar
que mucho, muchísimo falta por hacer”, advirtió.
El dirigente israelita indicó que “debemos continuar gritando, exigiendo el
esclarecimiento de la causa Amia, y prevenir al mundo que, sin justicia, sólo hay
negacionismo que genera terror, espanto, muerte, fundamentalismo”.
“Desgraciadamente, ciertos estados incentivan, fomentan y financian el flagelo del
terrorismo fanático. Nos estremece advertir que parte del mundo y de las naciones parecen
encontrarse anestesiadas frente a esta amenaza, condenando a su población a vivir en un
mundo en el que no se respeta el valor de la vida humana y donde los patrocinantes del terror
tienen vía libre para cometer sus atrocidades”, continuó Borger.
En tanto, Degtiar denunció que las escuchas ilegales sufridas por Sergio Burstein,
integrante de la asociación, fueron realizadas para hacer “pagar” a la entidad el
pedido de renuncia de Jorge “Fino” Palacios cuando estaba al frente de la
Policía Metropolitana.
“Nos inventaron causas para escucharnos ilegalmente. Este fue el costo que nos
hicieron pagar por reclamar al jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires (Mauricio Macri)
la destitución de quien estaba a cargo de la Policía Metropolitana, involucrado en el
encubrimiento del atentado”, enfatizó la mujer.
“Hay quienes abusando del poder y de los aparatos con que cuentan nos inventaron
causas para escucharnos ilegalmente. Este fue el costo que nos hicieron pagar por
reclamar al jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires la destitución de quien
estaba a cargo de la Policía Metropolitana, involucrado en el encubrimiento del atentado.
Para estos nuestra condena”, dijo.
Degtiar también cuestionó al gobierno nacional por sus relaciones con el presidente de
Venezuela, Hugo Chávez, en virtud de la relación que éste mantiene con Irán al que identificó
como un estado “que financia y sostiene al terrorismo”.
Asimismo, Garzón cuestionó duramente el sistema judicial argentino por la
“incompetencia” para hallar con celeridad a los autores del atentado y subrayó
que “la Justicia tardía, no es Justicia”.
El magistrado advirtió sobre “intereses ocultos (que) se cruzaron y corrompieron
el castigo de los responsables” en el pasado y sostuvo que el Estado argentino tiene
“responsabilidad civil porque no supo proteger a los que cayeron, sino porque después
no hicieron los que correspondía”.
También reclamó a Estados Unidos que brinde “un verdadero apoyo para exigir con
medidas cautelares precisas y concisas” que Irán acceda a que sus funcionarios acusados
por la Justicia argentina den cuenta ante los tribunales.
Durante su discurso, el juez español aseveró que “la democracia es incompatible con
la impunidad” y lamentó que “a pesar de ello, muchos países persisten en el
olvido y la falta de memoria o su marginación”.