Política

"La alianza de Macri y Sanz recrea el antiperonismo"

Agustín Rossi, precandidato presidencial por el Frente para la Victoria. Es ministro de Defensa desde junio de 2013. Entre 2005 y 2013 fue presidente del bloque de diputados K.

Lunes 11 de Mayo de 2015

Agustín Rossi alterna sus funciones de ministro de Defensa, con recorridas por todo el país promoviendo su precandidatura presidencial por el Frente para la Victoria. La semana pasada presentó en Rosario las "Metas de gestión" de un eventual gobierno suyo, el cual tiene como eje la "generación de empleo". En diálogo con LaCapital, sostuvo que "Macri es un típico candidato de derecha. Esta es la primera elección en la cual la derecha tiene un candidato competitivo", y planteó que habrá "dos clivajes: una fuerza progresista y una de derecha; una antiperonista y otra con anclaje en el peronismo", y de lo cual "debe haber un fuerte debate de ideas".

—En este punto de la campaña está presentando sus "metas de gestión", lo que en otros tiempos se solía llamar plataforma.

—Diseñé un plan de gestión de gobierno que tiene un eje que es la generación de empleo. En los próximos 10 años la población económicamente activa va a crecer en 3,5 millones, lo que significa que van a estar buscando trabajo. Con los actuales niveles de ocupación, el próximo presidente tiene que generar 350 mil puestos de trabajo por año promedio.

—¿Cómo lograría ese crecimiento sostenido del empleo?

—Primero, garantizar la defensa del mercado interno, lo cual me pone en las antípodas de cualquiera que plantee restricción del gasto o algún tipo de ajuste. Y segundo, profundización de la industrialización y conseguir el autoabastecimiento energético. Hace tres años que recuperamos YPF y Argentina va en ese camino. Profundizar la industrialización significa en algunas ramas terminar el proceso de sustitución de importaciones. Por ejemplo la industria automotriz todavía tiene un 50 por ciento de sus componentes que son importados. Necesitamos empezar a apuntalar otros proyectos industriales estructurales.

—¿Cuáles son esos proyectos estructurales?

—La industria hidrocarburífera, la aeroespacial son importantes. Pero entre los nuevos proyectos estructurales identifico dos: la industria ferroviaria y la aeronáutica. A la fenomenal tarea de recuperación del sistema que está haciendo Florencio (Randazzo) por instrucción de la presidenta, tenemos que acompañarla con la aparición de una industria ferroviaria fuerte. Argentina tiene memoria histórica de la industria ferroviaria, que lo único que necesita es un horizonte de que los ferrocarriles van a funcionar. Este sistema va a necesitar reposición y mantenimiento. La otra es la industria aeronáutica, que identifiqué desde mi puesto de ministro de Defensa. Tenemos la Fábrica de Aviones de Córdoba, hemos impulsado la creación de una cámara de empresas que trabaja el tema aeronáutico. Esa industria puede ser fuertemente traccionadora del PBI.

—En retrospectiva, cada elección presidencial tuvo un eje, democracia (1983), inflación (1989), desempleo (1999), ¿cuál cree que es el tema de debate esta vez?

—Todos esos momentos eran de crisis. La dictadura entra en una crisis y sale la democracia, Alfonsín va a elecciones en un momento de crisis económica e hiperinflación, lo mismo sucedió en el 99 cuando se empezaba a advertir la caída de la convertibilidad. Este es el primer traspaso donde la situación es de estabilidad económica, social, bajo nivel de endeudamiento, viene de casi una década de crecimiento, hay alto nivel de inclusión social, hay baja desocupación, las instituciones funcionan, el gobierno en estos 12 años ha ganado elecciones y ha perdido, ha gobernado con un Parlamento mayoritario y también en minoría, la libertad de prensa es absoluta. Por primera vez en muchísimos años la Argentina llega a un traspaso presidencial sin crisis y esto es mérito del gobierno. Es un escenario ideal como para que los precandidatos a presidente nos pongamos a debatir sobre el futuro.

—Esta también es una elección donde por primera vez la derecha tiene un candidato competitivo.

—Comparto. Ese es el hecho singular. Macri es un candidato típicamente de derecha. Creo que va a haber un debate electoral y que uno de los clivajes que aparecerá claramente es el de un fuerza como el kirchnerismo, con un fuerte anclaje en el peronismo pero con capacidad de absorber la mirada y la participación de otras identidades partidarias progresistas. Y de otra fuerza, como es la alianza del PRO, la UCR y la CC, que es claramente de derecha, conservadora y antiperonista, que es también otro hecho nuevo. Uno hubiese pensado que esa antinomia peronismo-antiperonismo en Argentina había quedado superada. Cuando Macri, Sanz, plantean que no hay espacio para los peronistas, recrean esa antinomia. Esa es la peor descalificación que se le ha hecho al peronismo en su historia, en los tiempos de la proscripción. Esos dos clivajes: una fuerza progresista y una de derecha, una antiperonista y otra con anclaje en el peronismo, creo que van a estar presentes en el debate electoral.

—Debería haber, entonces, un debate intenso.

—Para que esto tenga un debate que enriquezca, tiene que haber un debate de ideas, de sistemas ideológicos, lo que nos diferencia. El macrismo no son los colores. A ninguno de nosotros se nos hubiera ocurrido decir que "los derechos humanos son un curro", sino una causa. Tenemos una mirada de un Estado fuerte, capaz de ocupar el centro del dispositivo económico si la situación lo requiere. El macrismo tiene la idea de un Estado pequeño que lo lleva a una política de reprivatizar las empresas que nosotros hemos recuperado. Los bloques del macrismo en el Congreso se opusieron a todo: la estatización de las AFPJ, la reestatización de YPF, la recuperación de Aerolíneas, la ley de medios. Uno analiza la mirada económica de los principales dirigentes del macrismo: están plateando devaluación, endeudamiento y pérdida del poder adquisitivo del salario. Eso se traduce en desocupación en forma inmediata. El modelo que plantea la derecha tiene un 15 por ciento de desocupación como mínimo. Por eso yo creo que desde el FPV lo que tenemos que hacer es ideologizar el debate. Hablar de ideas en vez de frases comunes o poses y fotos. Tenemos que llevar al candidato de la derecha a debatir ideas. No puede decir libremente "yo voy a mantener la asignación por hijo" y al mismo tiempo que va a privatizar el sistema jubilatorio.

—¿Cómo ve la situación electoral en Santa Fe?

—Hay un fenómeno que se ha insinuado en la elección del 2011, cuando Bonfatti ganó con menos del 40 por ciento, y esa foto se agudiza en 2015. Hay una decepción con los gobiernos de Binner y Bonfatti, con el agregado que esa decepción se traslada también a Rosario, cosa que no había aparecido en 2011. Se ve un voto que claramente pide un cambio de cerca del 65 por ciento. Ese voto se canalizó en el PRO y en FPV. El voto al PRO tiene un contenido más ligado a la bronca, es un voto que sirve para castigar pero que no sirve para gobernar. El voto que sirve para cambiar y que expresan Omar Perotti y Roberto Sukerman es de la esperanza de un cambio con responsabilidad, con capacidad de gestión, no un salto al vacío. Invito a los santafesinos a que el voto permita que Santa Fe recupere un proyecto, y que a Rosario le dé un liderazgo, no solamente un intendente, y Sukerman es quien lo puede encarnar.

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