Cuadernos de las coimas

José López declaró como "arrepentido" y logró salir de la cárcel de Ezeiza

El ex secretario de Obras Públicas firmó un acuerdo y fue trasladado a un "domicilio reservado".

Sábado 18 de Agosto de 2018

José López, el ex secretario de Obras Públicas del kirchnerismo que se hizo conocido cuando fue sorprendido ocultando bolsos con nueve millones de dólares en un convento de General Rodríguez, declaró ayer en los Tribunales de Comodoro Py como "arrepentido" en la causa por los cuadernos de las coimas y, por cuestiones de seguridad, fue modificado su lugar de detención —estaba preso en el penal de Ezeiza— y trasladado a un "domicilio reservado" tras ingresar al Sistema de Protección de Testigos e Imputados.

   Según fuentes judiciales, el ex funcionario, que declaró durante siete horas, firmó un acuerdo con el fiscal Carlos Stornelli para convertirse en imputado colaborador en la causa, el que deberá ser homologado ahora por el juez federal Claudio Bonadio.

   Su caso es similar al del financista Ernesto Clarens, quien también ayer se plegó al bando de los "arrepentidos" tras haber sido mencionado por algunos de los empresarios como el receptor de las coimas.

   López fue incorporado al Sistema de Protección de Testigos que funciona en el ámbito de la Secretaría de Justicia, tras haber manifestado que tenía temor por su seguridad y la de su familia por haber declarado finalmente en la causa que involucra a empresarios y ex funcionarios del kirchnerismo.

   Por ese motivo, no regresará al penal de Ezeiza, donde se encuentra detenido desde aquella madrugada de junio de 2016 cuando fue detectado con bolsos con millones de dólares en un convento de General Rodríguez: será alojado transitoriamente en un "domicilio reservado", indicaron fuentes judiciales.

Mencionado por Nivello

López quedó involucrado en esta causa a raíz de la declaración indagatoria de Germán Nivello, quien era segundo en la Secretaría de Obras Públicas y declaró como imputado y colaboró con la Justicia, tras lo cual recuperó su libertad.

   El arquitecto Nivello aparece en los cuadernos de Oscar Centeno, ex chofer de Roberto Baratta, entonces subsecretario de Control de Gestión del Ministerio de Planificación Federal.

   En esos testimonios se lo menciona como quien entregó al secretario de Baratta en dos oportunidades un total de 1.250.000 dólares. Pero dijo que no se trataba de sobornos, sino que era dinero de la campaña electoral.

   Además, mencionó que los dos pagos se hicieron en la cochera de sus oficinas en el ex edificio de YPF y que eran "aportes de la campaña electoral que le había entregado José López y que estaban destinados a Baratta".

   El ex funcionario dijo que no le llamó la atención el hecho, pues en ese tiempo su superior José López se candidateaba para ser gobernador de Tucumán. Entonces, admitió que se encontró en dos oportunidades con el secretario de Baratta y que le dio primero 500.000 pesos y luego, 700.000 pesos como supuestos aportes en plena campaña electoral de 2015.

   A raíz de estas declaraciones, el juez Bonadio consideró pertinente que López explique estas entregas de fondos. Pero en su primera citación a indagatoria se negó a declarar.

   Ayer fue trasladado muy temprano a los Tribunales Federales de Comodoro Py para presentarse ante le fiscal Stornelli, donde ahora se ofreció a colaborar en el expediente donde ya declaró la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en su rol de presunta "jefa de la asociación ilícita".

   A lo largo de diversas declaraciones, sobre todo de empresarios vinculados a obras viales y de los ex presidentes de la Cámara Argentina de la Construcción —Carlos Wagner y Juan Chediack—, el nombre de José López se reiteró: con él se debía arreglar la coima del 10 al 20 por ciento que las empresas debían pagar una vez adjudicada las obras.

Enriquecimiento

Hace una semana López declaró en el juicio que se le sigue por enriquecimiento ilícito en el caso de los bolsos en el convento que el dinero se lo habían "dado tres personas de la política" y que no podía "dar sus nombres por miedo a su integridad física y la de su familia". Allí aseguró que cumplía una "diligencia" encomendada por tres desconocidos, quienes le entregaron el dinero y lo siguieron durante todo el recorrido. "El dinero no era mío", reiteró.

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