Javier Milei acusó a Alberto Fernández de gastar una fortuna en champagne y después se retractó
El presidente admitió que la información que dio en Expoagro sobre el consumo de champagne Cristal en la Quinta de Olivos es "una mentira"

Miércoles 06 de Marzo de 2024

El presidente Javier Milei aprovechó su visita a Expoagro para volver a cargar contra la casta. Esta vez puso la mira en las costumbres de Alberto Fernández en la Quina de Olivos y cuestionó el consumo diario de champagne en la residencia presidencial. "En la administración anterior, en donde estoy viviendo, se almorzaba y cenaba con Cristal todos los días”, dijo el jefe de Estado.

Lo dijo al final de la conferencia de prensa, bromeando con José Luis Espert, con quien compartía la mesa. En ese momento, lanzó su acusación y aclaró que lo máximo a lo que estaba dispuesto era a “compartir el Keter que tomo para Shabat, nada más". Y aclaró que el "Keter es un jugo de uva que se toma en Shabat (el día de descanso de los judíos) para los que no toman alcohol".

En la Argentina cada botella de champagne Cristal, de la bodega francesa Louis Roederer, se vende entre uno y dos millones de pesos, aunque se pueden conseguir en oferta cajas de seis botellas a $3.980.000.

Claro está, las revelación sacudió la escena política y llegó a los oídos del ex presidente, que desmintió de plano las palabras de su sucesor: “Esto es una mentira. Espero que quien lo ha dicho lo desmienta de inmediato”, publicó, visiblemente enojado, en X, la red social antes conocida como Twitter. Entretanto, en los medios y las redes sociales se desató una fuerte polémica.

Poco después, Milei hizo una publicación también en X en la que reconoció que lo que había dicho no era cierto y pidió disculpas. "Me dicen que la información acerca del consumo de champagne en Olivos en la anterior administración era incorrecta", escribió el presidente en la red social y añadió: "Disculparse cuando uno se equivoca es lo que corresponde".

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Cómo si estuviera esperando la retractación, Fernández le respondió: “Descalificar al adversario imputándole falsedades solo degrada a la política. Sería mejor corregir el rumbo y abandonar el discurso del odio”.