Viernes 16 de Febrero de 2024
El presidente Javier Milei argumentó las críticas que lanzó contra Lali Espósito, a quien acusó de cobrar fondos estatales para sus shows, con un largo posteo en X, la red social antes conocida como Twitter, en el que aseguró que "la raíz del problema argentino no es político y/o económico, es moral" instalado por el kirchnerismo y alentado por los "progres bienpensantes".
"Acá el problema no es una actriz. Es una arquitectura cultural diseñada para sostener el modelo que beneficia a los políticos. Bueno, nosotros venimos a terminar con eso", escribió Milei en respuesta a la publicación que hizo la actriz y cantante en Instagram en la que le salió al cruce al presidente, lo acusó de tener un discurso es "injusto y violento" y lo invitó "sin ironía" ir a sus conciertos.
Este viernes Milei recogió le guante y publicó un extenso texto titulado "Desarmando el Gramsci Kultural" en el que asegura: "La raíz del problema argentino no es político y/o económico, es moral y tiene como consecuencias el cinismo político y la decadencia económica. Este sistema está podrido y por donde se lo toca sale pus, mucha pus, muchísima..". Se trató de un tiro por elevación contra el kirchnerismo.
En su análisis desgrana la teoría del filósofo comunista Antonio Gramsci, sobre quién dice que "señalaba que para implantar el socialismo era necesario introducirlo desde la educación, la cultura y los medios de comunicación". Y añade: "Argentina es un gran ejemplo de ello. Cuando uno expone la hipocresía de cualquier vaca sagrada de los progres bienpensantes, se les detona la cabeza e inmediatamente acuden a todo tipo de respuestas emocionales y acusaciones falsas y disparatadas con el objetivo de defender a capa y espada sus privilegios".
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"Así no sólo quedan expuestos aquellos que reciben los privilegios de los políticos en términos de remuneraciones no validables a mercado -continúa-, sino que también quedan expuestos aquellos políticos, gobernadores e intendentes que se valen de los recursos aportados por los pagadores de impuestos para hacer propaganda política, y por supuesto también los seres más miserables de la política aparecen en busca de alguna ventajita que se apalanque en lo políticamente correcto (aunque en el fondo implique un acto violento)".
"Sin dudas, cualquiera sea la columna que se denuncie del edificio de Gramsci, los receptores de privilegios de las otras dos saldrán en su auxilio", explica Milei.
Asimismo, indica: "Por lo tanto, lo más maravilloso de la batalla cultural llevada a la política versada sobre el principio de revelación es que cuando uno señala las vacas sagradas del edificio de Gramsci, automáticamente genera una línea de separación entre los que viven de los privilegios del Estado y las personas de bien".
"Acá el problema no es una actriz", afirma en referencia a Lali, e insiste: "Es una arquitectura cultural diseñada para sostener el modelo que beneficia a los políticos. Bueno, nosotros venimos a terminar con eso".
"Sin embargo, muchos no la ven y no pueden disfrutar de esta clase aplicada... VIVA LA LIBERTAD CARAJO...!!!", finaliza.