Política

"Inventan un enemigo: los gremios docentes y la escuela pública"

Hugo Yasky, diputado nacional del FdT, cargó contra el macrismo y su posicionamiento frente a la pandemia y el año electoral en marcha

Sábado 23 de Enero de 2021

Histórico dirigente sindical de los maestros en Ctera, Hugo Yasky protagonizó las grandes gestas de los guardapolvos blancos durante la década del 90. Luego presidió la central sindical alternativa, CTA de los Trabajadores, y actualmente se desempeña como diputado nacional en el bloque oficialista del Frente de Todos (FdT, provincia de Buenos Aires).

Yasky plantea a La Capital cuál debería ser el plan sindical para sacar a los asalariados del tobogán descendente, que acumula la inédita cifra de cinco años. Respecto del debate que instalaron tempranamente Juntos por el Cambio (JxC) y algunos medios de comunicación sobre el retorno a las clases presenciales, advirtió: “Inventan un enemigo, los gremios docentes y la escuela pública. Hacen campaña contra la vacuna (Sputnik V) y, a la vez, nos colocan a los maestros como los bárbaros que no queremos trabajar. Son patéticos”.

—¿Cómo funcionó Diputados en 2020 y qué ocurrirá durante el verano?

—Altísima actividad, se aprobaron 66 proyectos de ley, con mucho trabajo en las comisiones favorecido por el sistema de conexión remota que facilita el armado de las reuniones.

—Pero hubo zozobra varias veces, siempre al borde de trabarse el funcionamiento…

—La oposición en Diputados subestimó la capacidad del FdT para constituir acuerdos con bloques chicos y así lograr las mayorías para ciertas leyes clave: el impuesto a las grandes fortunas y la campaña de vacunación, entre otras. En estas horas JxC retorna con el intento de condicionar la agenda de temas establecida para las sesiones extraordinarias. Y trata de impedir el funcionamiento, no prestando acuerdo. Como en otros momentos del año pasado, es una dificultad que iremos superando con paciencia y también colocando la política por delante. Los disensos y los acuerdos son parte de la política.

—¿Cómo se planta su fuerza política frente a esa parte del sistema judicial que sigue jugando muy fuerte contra ex funcionarios kirchneristas?

—Una tarea primordial que tenemos los legisladores del FdT es la recuperación en plenitud del estado de derecho. No podemos admitir que algunos ciudadanos, las víctimas del lawfare, tengan un estado de derecho de baja intensidad, distinto a otro cualquier ciudadano que no está sometido a una lógica de persecución política. Es un problema de la Argentina, Latinoamérica y también el mundo. Necesitamos una Justicia que se amigue con la gente de a pie y el proyecto de ley de reforma judicial que viene con media sanción del Senado es un paso. Queremos un sistema judicial al que puedan acceder los ciudadanos de condición humilde, que no estigmatice, y que los plazos sean similares tanto para los pudientes como para las personas de bajos recursos. Lo podemos ver hoy: una gran población carcelaria en la Argentina espera con prisiones preventivas los juicios detrás de las rejas.

—¿Cómo evalúa la letra de la reglamentación de la ley de teletrabajo?

—Es equilibrada, respeta el contenido y la naturaleza de la ley, sus principios básicos: el derecho a la desconexión digital (fuera del horario de la jornada laboral), la reversibilidad ( el empleado puede pedir retornar a la modalidad presencial), la obligación patronal de proveer los elementos de trabajo (tecnológicos, mobiliarios, etc), el pago de las tarifas de los servicios (internet y telefonía entre otros) y el derecho a las tareas de cuidado (de personas a cargo). La Argentina, junta a Italia y España, son los únicos tres países en el mundo que hoy tienen reglamentada la actividad. Las críticas que se escuchan a la reglamentación son inconsistentes, la veo más como un esfuerzo de los lobbistas por tratar de hacernos creer que lograron algo, para justificar lo que cobran.

—La relación de ingresos de los trabajadores en relación a la cúpula de la pirámide social cayó hacia abajo por un tobogán. ¿Qué puede y debe hacer el movimiento sindical para que 2021 sea el año del cambio de tendencia?

—Lo primero: la agenda del movimiento sindical no puede estar formateada por los grupos del poder económico, no podemos ser furgón de cola, ni de AEA, ni de la UIA o la Sociedad Rural, Mesa de Enlace, todos partícipes de las políticas que, durante el macrismo, destruyeron la industria y el salario. El movimiento sindical necesita alianzas con los sectores productivos de la sociedad, las pymes, que nunca aparecen sentados en los debates, incluso con este gobierno. Son unos pocos ejes, producción nacional, consumo popular, recuperación del salario. El otro punto fundamental es participar en la discusión por la formación de los precios. Vemos como el precio de los alimentos es establecido por un pequeño grupo interesado en provocar el fracaso de la política económica del gobierno del FdT, porque se ilusionan que tras ese eventual fracaso podría sobrevenir una derrota política y el electoral del oficialismo.

—¿Cómo ve la fuerte instalación mediática de JxC sobre la presunta necesidad del retorno a las clases presenciales en febrero?

—Quieren construir un enemigo: los gremios docentes y la escuela pública y entrar en la grieta, donde ellos se sienten cómodos. Inventan situaciones inverosímiles (que los docentes no queremos la presencialidad), promueven la desconfianza a la vacuna, la desaconsejan, a la vez que nos ponen a los maestros como los bárbaros porque, supuestamente, no queremos dar clases. Son patéticos.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS