Martes 17 de Octubre de 2023
En el tramo final de la campaña, el peronismo rosarino hizo esta tarde una imponente demostración de fuerza. Junto a las organizaciones gremiales y sociales, más el resto de los espacios políticos que componen Unión por la Patria (UP), movilizó a una multitud hacia el Parque Nacional a la Bandera para celebrar el 17 de Octubre, la fecha más icónica del movimiento, y en la antesala de una elección que moldeará un nuevo esquema de poder en la Argentina.
En tiempos donde los eventos políticos se formatean para las redes sociales, el peronismo intentó mostrar algo distinto con su poderío callejero, su mística militante y su liturgia de héroes y símbolos. Pero se pasó de rosca. Fue un acto extremadamente largo, con más de 20 oradores que subieron al escenario ubicado a espaldas del río Paraná. Esa abundancia discursiva raleó a una masa que se mostró compacta desde el inicio, pero que luego fue perdiendo intensidad, dejando muchos espacios vacíos en el fondo por los que emprendieron la retirada.
Pese a esa desorganización, Unión por la Patria se exhibió como un bloque, con todos los sectores del peronismo cobijados en una misma tarima e incluso con dirigentes, como los de Ciudad Futura, que recién en estas elecciones se decidieron a jugar abiertamente con el peronismo tradicional.
Antes de que hablara Agustín Rossi, el candidato a vicepresidente de UP, una larga lista de animadores persiguieron el mismo hilo argumental: la necesidad de ir casa por casa a recolectar el voto, que esta es la elección más trascendente de la historia Argentina, donde la derecha (bajo el ropaje de Javier Milei o Patricia Bullrich) acecha más que nunca y viene para conculcar todos los derechos adquiridos.
Lo reafirmó Rossi en una parte de su discurso. “Mientras ellos hablan de sacar derechos, nosotros hablamos de ampliarlos”, dijo el candidato a vice de Massa. Esa frase coronó su promesa de que en el hipotético gobierno de UP se incluirá en la formalidad de los trabajadores a los monotributistas y cuentapropistas.
Rossi fue y vino con sus palabras entre el recuerdo histórico del 17 de octubre de 1945 y el anclaje con la realidad del momento. “Ese día, que es nuestra fecha fundacional, los trabajadores se ubicaron en la centralidad de la política argentina y con Massa presidente lo volverán a ser a partir del 10 de diciembre”, aseguró.
El Chivo recordó, en ese sentido, las medidas que impulsó el ministro de Economía para paliar los efectos devastadores de la inflación y que permitieron recomponer en parte el poder adquisitivo de los asalariados, como la eliminación del impuesto a las ganancias y la devolución del IVA a los productos de la canasta básica.
Rossi resaltó que el oficialismo eliminó el impuesto a las ganancias por ley del Congreso y no por decreto. “Lo hicimos así para que sea un hecho paradigmático de un nuevo diseño impositivo en la Argentina”, acotó.
Al igual que Massa, Rossi insistió en que si llegan al poder el domingo o tras pasar el balotaje de noviembre, impulsaran un “gobierno de unidad nacional”, pero no con cualquiera sino que tienen que cumplir con ciertos requisitos y valores: defensa de la educación y la salud pública, la soberanía económica y el respeto a los derechos humanos. “Porque en esta elección no se elige un modelo de Estado sino también un modelo de sociedad”, amplió, poniendo el eje en la solidaridad y el sentido de igualdad “que nos caracteriza como peronistas”.
Rossi exhortó a los militantes a ir casa por casa a buscar el voto y hablar de frente para advertir lo que se viene si se impone la derecha violenta. “Por eso, menos TikTok, y más toc toc en las puertas de los compañeros”, insistió.
Frente a la multitud, el candidato a vicepresidente se envalentonó para el domingo con un mensaje final de ánimo. “Lo que hace fuerte al peronismo es la militancia en la calle, y en la calle somos imbatibles”, cerró Rossi, levantando los dos dedos en V en el mismo momento en que tronó el primer acorde inconfundible de la Marcha Peronista.