Política

"Hoy tenemos Macri con recursos de poder más devaluados"

Nicolás Tereschuk sostuvo que muchos leen que el presidente tiene menos recursos de poder.

Domingo 10 de Junio de 2018

Para el politólogo Nicolás Tereschuk los jugadores que se mueven en el tablero de la política argentina leen que el presidente tiene menos recursos de poder y eso abre una serie de oportunidades para la oposición. De todas maneras, advierte que si Mauricio Macri fortalece su gestión "seguramente la oposición pierda centralidad". "El que juega y va a definir es el presidente", asegura.

   En diálogo con La Capital, el editor del portal web Artepolítica.com analiza las causas y consecuencias políticas de la corrida cambiaria, aborda el interrogante sobre la viabilidad política del ajuste y traza posibles escenarios electorales para el 2019.

   —Argentina atravesó desde fines de abril lo que el gobierno llamó "turbulencia" financiera. ¿Subestimó el gobierno las amenazas de un escenario internacional que se volvía más hostil para los países emergentes y los riesgos de la desregulación del mercado cambiario y el sistema financiero?

   —Hay algunas cosas conocidas que el gobierno no previó y otras que ganan más centralidad en el debate público. El acelerado endeudamiento externo de Argentina era un tema conocido, pero ahora baja al debate más de a pie. Esto está muy lejos de ser un cisne negro: era híper conocido que la tasa de interés de Estados Unidos estaba empezando a subir y que podía llegar un momento que hubiera inversores que se desprendieran de los papeles de los llamados mercados emergentes. Argentina resultó uno de los países más vulnerables porque está vigente un modelo económico que pone por delante lo financiero sobre lo productivo, donde entran y salen capitales con demasiada facilidad, y se atraen inversiones de corto plazo. El gobierno habla mucho del déficit fiscal y muchos economistas lo que miran es el déficit comercial récord que tiene Argentina, que se agravó mucho en los dos últimos años por una política muy fuerte de apertura de importaciones y por este esquema financiero.

   —Durante la crisis se cuestionó la falta de un ministro de Economía, la fragmentación del esquema decisorio y el corrimiento del ala política, situaciones que el gobierno intentó revertir. ¿Observa un funcionamiento diferente del gobierno y la coalición Cambiemos o se trata de cambios más bien cosméticos?

   —Llama la atención cuando se habla del funcionamiento del gabinete que se trata de funciones que no están firmadas en un ningún papel. En el gabinete nacional cuando un ministro gana o pierde funciones se firma a través de decretos. No funciona como un grupo de amigos, que dicen vos te ocupás de traer la cerveza, vos el pan. Si se habla mucho del gabinete siempre es un tema del presidente, de la centralidad que toma o no.

  —¿Y cómo evalúa el desempeño del presidente durante la crisis?

   —Hay que mirarlo en tiempos más largos, pero el presidente que emergió de las elecciones legislativas no tiene los mismos recursos que ahora. Se ve no sólo en las encuestas, sino por cómo se mueven los actores que interactúan con el presidente: los gobernadores, los sindicatos, los movimientos sociales, la Iglesia, la propia coalición oficialista. Por primera vez en un tiempo largo hay un presidente Macri con recursos de poder más devaluados.

   —El acuerdo con el FMI plantea interrogantes sobre la viabilidad política del ajuste. ¿Cómo ve la relación entre el gobierno y el peronismo "racional", que oscila entre desgastar a Macri pensando en 2019 y al mismo tiempo no quedar en una posición que pueda ser acusada de golpista?

   —Cuando un presidente no peronista comienza a tener muchos problemas no ha sido el peronismo el que lo ha complicado más, en general es el propio presidente el que no le encuentra la vuelta. Cuando ves un momento muy crítico como los años 2000 y 2001, el peronismo no le obstruyó ninguna ley que mandó De la Rúa al Congreso. En general el peronismo deja gobernar, marca sus críticas, pero no suele ejercer ese poder de veto que podría tener en el Senado. Vos me dirás en el Senado aprobó la ley de tarifas que el presidente no quería; eso es otra cosa. En la medida que Macri no fortalezca su propia gestión la oposición va a avanzar casilleros y va a ganar en mayor centralidad. Si el presidente logra ganar el centro, recuperar parte de la popularidad que perdió en estos meses, solucionar algunos de los inconvenientes que tiene, seguramente la oposición pierda centralidad. Por más que veamos muy poderosos a Pichetto, a la CGT, a Cristina y a otros actores importantes, el que juega y va a definir es el presidente.

   —Otro nivel de análisis de la gobernabilidad es la calle. ¿Cómo ve la dinámica de la protesta social para la segunda mitad del año?

   —Es cierto que cuando hubo frenos o cambios de orientación en las políticas de Macri ha sido por protestas. La movilización tiene su peso. Aún así, no es que el presidente está encontrando problemas porque la sociedad está en un momento de extrema movilización. Los problemas los tiene la propia lógica del gobierno, cuando hace diagnósticos que no funcionan e implementa cosas que funcionan sólo para un sector muy chico de sus aliados.

   —Pensando en el 2019, ¿cree que la unidad táctica que lograron las "tribus" peronistas trascenderá el ámbito legislativo para crear una opción unificada, o habrá al menos dos espacios peronistas?

   —Si Macri recupera centralidad y estos recursos de poder, va a tener posibilidades de dividir más el espacio opositor. Si no logra recomponer esta situación gana posibilidades esta serie de coincidencias. Los políticos quieren representar un electorado: si las políticas del presidente no son muy populares los opositores van a querer estar lo más lejos posible de esos resultados. Habrá coincidencias que pueden ser tácticas, pero que abren la puerta a otro tipo de acuerdos. Podría haber un tercer escenario: si al presidente le va muy mal podrá haber una carrera de caballos como fue la de 2003, donde cada peronista va por su lado, seguro de que alguno iba a llegar; ahí el que pasa a dividirse es el oficialismo.

   —Si se deteriora la situación económica y eso impacta sobre la representación política, ¿puede abrirse el espacio para un outsider, como Tinelli?

   —Está comprobado que puede funcionar alguien outsider para intendente y gobernador; hasta ahora para presidente no. Puede ser uno que parece outsider del partido, como Carlos Menem y Néstor Kirchner, que no eran el caballo del comisario. Para presidente hay que tener algo más que fama. Macri demuestra que siendo empresario se puede hacer una carrera política, pero después de dos mandatos como jefe de Gobierno porteño. De la nada es un poquito difícil.

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