Política

"Hay una recuperación de Cristina pese a la guerra mediática"

Eduardo Anguita es escritor y periodista. Autor, entre otros, del libro La Voluntad, estuvo casi 11 años detenido durante la dictadura. Militó en la izquierda revolucionaria en la década del 70.

Lunes 18 de Mayo de 2015

El escritor y periodista Eduardo Anguita viene apoyando desde el inicio del kirchnerismo las principales políticas de los gobiernos de Néstor y Cristina aunque, a diferencia, de cierto oficialismo felpudo, no deja de marcar algunos errores y contradicciones en el discurso y la acción oficial.

Anguita fue un ex militante de la izquierda revolucionaria que, incluso, estuvo detenido más de diez años durante la dictadura. Su madre fue secuestrada y desaparecida. Ya en democracia, Anguita —junto a Martín Caparros— escribió una de los mejores libros sobre los vaivenes de la década del 70: La Voluntad.

En una entrevista con LaCapital, luego de presentar su nuevo libro, La Patria Pensada, Anguita trazó su propio mapa sobre presente y futuro del kichnerismo y bosquejó los escenarios probables de la oposición.

"Un tema clave es cómo va a quedar conformado el Congreso. Para octubre, cuando se eligen senadores de 8 provincias y se renueva la mitad de diputados, existe la casi certeza de que el Frente para la Victoria (FPV) puede aspirar a ser la primera minoría. La curiosidad es que el radicalismo puede aspirar a ser una potente segunda minoría", sostuvo en el inicio de la charla con este diario.

—Se vienen escenarios repartidos.

—El FPV aunque tenga un presidente propio va a tener que recurrir a acuerdos. Y el radicalismo, aunque haya decidido ir en alianza con el PRO, va a ser una fuerza importante. Esto adquiere relevancia porque los escenarios económicos y sociales de Argentina de 2016 hacia adelante no son fáciles.

—¿Y políticamente qué situaciones variaron desde que escribió el libro?

—Pensé que el Frente Renovador iba a conmover un poco más, en el sentido de que también creí que la alianza entre el kirchnerismo y el PJ iba a tener tensiones más fuertes. Por el contrario, el PRO instaló mucho más a su candidato presidencial y consiguió una alianza con el radicalismo, aunque no hay que restarle valor a la presencia de Elisa Carrió. Aunque yo crea que un frente electoral tan poco sólido pueda compararse más con la Alianza que con la idea de un gobierno con un liderazgo fácil. Con escenarios de conflicto, al radicalismo esta vez le podría pasar ser el Chacho Alvarez de la película.

—¿Cómo se explica eso?

—Así como De la Rúa ganó y al tiempo Chacho vio cómo se licuaba su poder, hoy el radicalismo debería estar preocupado ante esa situación si es que Macri gana la interna. Además, veo una muy importante recuperación de la figura de la presidenta, pese a que sigue la guerra mediática. Y veo un escenario difícil de prever en cuanto al entendimiento final entre Scioli y Cristina. Nadie podría pensar en un conflicto explícito de acá a las Paso entre Cristina y Scioli.

—Scioli reúne todas las características personales de alguien ajeno al kirchnerismo duro. Y no esconde que eso, ni su núcleo de pertenencia, ni sus amigos, tiene poco que ver con el "relato".

—Coincido en que el punto doctrinario de Scioli y el del kirchnerismo tiene profundas diferencias. Scioli se siente más cómodo en Gestar que en una reunión de La Cámpora. Pero Néstor ni Cistina jamás se imaginaron un aliado tan consecuente como Scioli. En todos los momentos de conflicto Scioli estuvo al lado de ambos y nadie puede saber qué hubiera ocurrido si tomaba distancia. El les hace creer a los grupos mediáticos y empresarios que está diferenciado, pero como político nunca se diferenció. Cristina sabe que no le conviene pelearse con Scioli. Y Scioli, con mantener el discurso de siempre, sabe que nadie le puede disputar las Paso. Hoy, Randazzo no le hace mella.

—Hay un kirchnerismo militante que nunca votaría un candidato K, pero hay una franja no kirchnerista que no ve a Scioli con malos ojos. ¿Ese voto podría ir a él aun con Cristina imponiéndole listas de candidatos?

—Tenemos democracia de baja intensidad y sociedades líquidas. El votante puede tener momentos de rabia contra Cristina o decir "nunca votaría a Macri", pero hay una buena porción que no se piensa como elector, se piensa como ciudadano de un país que vota cada cuatro años a presidente.

—Usted apoyó muy fuertemente todo este proceso que se adjudica que haya vuelto la política. Sin embargo, el opositor con más chances es el que vinculan a la anti-política, que es Macri.

—Hace muchos años no se hubiera pensado que Macri, a quien su propio padre le decía que así no iba a llegar a ningún lado en la cosa pública, iba a aprender mucho más que otros políticos de la oposición. Habrá que ver por qué un hombre que viene de un grupo de empresarios muy vinculados a la obra pública y a los contratos del Estado pudo captar algunos de los sentimientos populares. Porque no solamente los sectores del liberalismo lo apoyan al PRO.

—Ganó en las villas porteñas, y en Rosario hizo algo muy similar.

—Evidentemente además de los consultores que tiene, está nutrido de una percepción. Cambiaron los hábitos de la sociedad.

—Además todos pensamos que las chances de Macri estaban vinculadas a un desplome de la economía. Y eso, hasta aquí, no sucedió.

—Coincido absolutamente. No solamente no se dio, sino que el kirchnerismo ahora se da el lujo de hacer cosas que no pudo el año pasado, como es salir a tomar deuda. El que presta plata hace una apuesta, y si la hace en el último año de gestión está validando al gobierno que se va. Es decir, la teoría del pato rengo no se dio. Yo creo sí, que se tapan problemas estructurales de la economía, y lo trato en mi libro.

—¿Podría Cristina sacar de la galera un candidato propio, más allá de Randazzo?

—Hace unos meses eso tenía un andamiaje sólido, hoy día hay una intención de voto muy definida. Y en los estudios cualitativos de grupos focales no aparece un sector de la sociedad esperando candidatos sorpresa. Las sorpresas en las Paso fueron los porcentajes de votos, como en el caso de Santa Fe. Acá el FPV tenía un buen candidato, el socialismo era la fuerza consolidada y, sin embargo, el PRO con Del Sel hizo una campaña cuantitativamente importante.

—¿Cómo se ubica usted respecto del "periodismo felpudo" del gobierno y de una oposición mediática rabiosamente anti K? Parece ser más "la grieta" de un grupo de interesados que de la mayoría de la sociedad.

—Me desagrada ese tipo de periodismo, aun cuando estamos en una etapa en que eso es lo hegemónico. Pero los periodistas políticos sabemos que muchos mecanismos institucionales están pensados para consensos y acuerdos políticos. Hay que pensar los consensos, los debates. La Argentina, en lo macroeconómico, muestra muchos problemas, que no son sólo salariales sino de la existencia de sectores que no están debidamente protegidos por la normativa.

—¿Y el hecho de apoyar al gobierno pero tener posiciones críticas, cómo se recibe adentro del kirchnerismo?

—Trato de no darle mucha pelota, porque a los amigos los tenés afuera del periodismo. A mí nunca me gustó sentarme a la mañana en Radio Nacional para quedar bien con algún ministro.

—Pero hubo un momento de locura en donde se demonizaba la neutralidad periodística. Como si tuviera que haber dos ejércitos.

—Pero eso dura poco. En pocos años no será estudiado como modelo que ayude a estudiar la calidad de libertad de expresión, acceso a la información pública y diversidad de medios. Es una etapa que se explica por la potencia que tuvo el debate por la ley de medios.

—Hoy parece que la ley de medios al único que le sirve es a Cristóbal López.

—Sabbatella llegó a un lugar y lo que hizo fue recibir a personajes que son accionistas de Cablevisión, que tal vez tengan problemas con Magnetto, pero que también manejan fondos en paraísos fiscales. Eso no es lo virtuoso de la ley de medios. Pero la Afsca tiene que demostrar su virtud en la gestión como para justificar que se quedan dos años más, por capacidad profesional, y no por ser leales a esta etapa política. Yo tengo coincidencias muy fuerte con lo que fue la política de derechos humanos, ampliación de derechos, paritarias que el peronismo históricamente le dio al pueblo, pero no me alineo con lo que pasó en YPF con Repsol y Eskenazi, no me alineo con que lo bueno de la ley de medios continúa con Cristóbal López, pasando a ser otro Magnetto pero financiado por la maquinita del juego. Aunque tenga una escala menor que Clarín no es lo que queríamos.

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