Paso 2019

"Hay que terminar con la tregua que el socialismo tiene con la delincuencia"

Roy López Molina refuerza el eje de su campaña para las Paso del domingo próximo: la inseguridad. Y lo hace sin eufemismos.

Miércoles 24 de Abril de 2019

Sin soslayar una crisis económica que, además de sacudir a la Argentina, velozmente depreció la marca Cambiemos, Roy López Molina refuerza el eje de su campaña para las Paso del domingo próximo: la inseguridad. Y lo hace sin eufemismos. "Estoy dispuesto a gobernar Rosario para terminar con la tregua que el socialismo tiene con la delincuencia", enfatiza el concejal.

Tras minimizar la denuncia del gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, sobre una supuesta organización detrás de la reciente oleada de hechos delictivos en la ciudad, el precandidato a intendente también se blinda frente a los indicadores económicos y laborales en rojo. "En los últimos años la Municipalidad fue expulsora de empresas y pymes que no encontraron facilidades a la hora de invertir y crear trabajo genuino", asegura a La Capital.

—A cuatro días de las Paso, ¿cómo encara la recta final?

—La expectativa es buena, hay un entusiasmo de los rosarinos en avanzar y evolucionar para estar mejor. En especial cuando la agenda diaria pone en el centro de la mesa la principal preocupación de los habitantes de la ciudad: vivir seguros. Venimos de cuatro homicidios en 24 horas y dos balaceras registradas en Pichincha, el corazón de la ciudad, que reflejan una realidad de larga data: el vecino de Rosario tiene tres veces más chances de que lo maten que un residente en cualquier otra ciudad del país. Eso tiene que ver con la falta de decisión política de cuidarnos por parte de quienes nos gobiernan desde hace 30 años. Si nos acompañan, quiero, a partir del 10 de diciembre próximo, encabezar la implementación de todas las políticas de seguridad y ejercer un liderazgo contra las mafias y el narcotráfico.

—Lifschitz denunció una "intencionalidad política" detrás de la última ola de inseguridad...

—Es una denuncia de extrema gravedad institucional como para hacerla sin ningún tipo de información cierta, al menos hasta el momento. También es una falta de respeto hacia las víctimas de la inseguridad en Rosario. En nueve años, este departamento acumula más de 1.600 homicidios y, detrás de cada uno de ellos, hay una familia destruida e injusticia. Frente a la falta de respuestas de la Municipalidad y el gobierno provincial en materia de seguridad, su gran fracaso, nuevamente recurren a supuestas conspiraciones. Recordemos que, en su momento lo hicieron negando el diagnóstico o hablando de estigmatización.

—¿Cuál es la clave para paliar esta problemática?

—Lo primero es la decisión política de aplicar una política de seguridad integral. A partir de ese momento, impulsaremos la creación de una Secretaría de Seguridad Ciudadana, con uno de los presupuestos más altos. Hablamos de una cifra que supere los 1500 millones de pesos. Luego aumentaremos las fuerzas federales en Rosario e iniciaremos el proceso de creación de nuevos juzgados federales, junto a una gran apuesta a la tecnología para extender la presencia del municipio en todos lados.

—Paralelamente, la crisis económica nacional marca a fuego la agenda de campaña.

—Lo primero es aceptar lo que está ocurriendo. Los sabemos, hablamos con vecinos y comerciantes. Eso es importante para encontrar una solución y no negar la realidad. También es clave lograr que una ciudad como Rosario, que está en el centro de la región más rica y con mayor potencial económico del país, genere empleo. En los últimos años la Municipalidad ha sido expulsora de empresas y pymes que terminaron en Alvear, Funes y Pérez por no encontrar facilidades a la hora de invertir y crear trabajo genuino. La modernización de la Intendencia es un paso vital en pos de una mayor innovación y competitividad.

—¿No teme el arrastre de la caída de la marca Cambiemos?

—El contexto nacional, económico, siempre es el marco en el que nos toca competir. En 2017 hubo un escenario en el que la mayoría de los argentinos sentimos que salíamos adelante. El año siguiente nos demostró que, por errores propios, malos diagnósticos y factores externos, volvimos a empantanarnos. En 2019 la sensación es que nos cuesta salir adelante, y no lo negamos, pero la agenda local es potentísima: hay problemas de seguridad, control urbano, transporte y obra pública.

—Paralelamente, su rival interno, Jorge Boasso, viene de objetar su falta de experiencia y de cosechar el respaldo de la conducción nacional del radicalismo..

—Respetamos mucho el mecanismo de las Paso, ya lo hicimos en 2017. Lo mismo sentimos por Boasso, pero creemos que, en este momento, a los viejos problemas que tiene la ciudad hay que abordarlos con una mirada innovadora, distinta. Hace diez años que vengo preparándome para gobernar la ciudad y cuento con los equipos adecuados. Estoy dispuesto a hacerlo para terminar con la tregua que el socialismo tiene con la delincuencia en Rosario. Eso permitirá recuperar la paz que alguna vez tuvimos. Sabemos que no somos una ciudad signada por el narcotráfico.

—¿Confía en que Cambiemos podrá terciar entre el FPCyS y el PJ?

—La polarización en Rosario tiene que ver con volver a creer en que aquellos que no pudieron hacer algo en 30 años, lo lograrán en los próximos cuatro, incluso con promesas que pueden lucir muy buenas, pero sabemos que son difíciles de cumplir, o la posibilidad de construir un futuro más seguro juntos. En esa senda, son mayoría los rosarinos que sueñan con una ciudad integrada y definitiva para todos.

escenario. López Molina advirtió que, en paralelo a la crisis económica nacional, la agenda rosarina incluye varios problemas por resolver.

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