Política

"Hay que pensar en los emprendedores y no tanto en el mundo de la pobreza"

Miguel Ángel Pichetto es ex presidente del bloque de senadores del PJ y ex candidato a vicepresidente por Juntos por el Cambio. Auditor en la Auditoría General de la Nación.

Miércoles 29 de Julio de 2020

A pesar de que la Argentina parece tocar el pico de contagios de Covid-19, para Miguel Angel Pichetto el país debe salir de una "cuarentena excesivamente larga". En diálogo con La Capital, el ex candidato a vicepresidente de Mauricio Macri y flamante auditor en la Auditoría General de la Nación plantea que "hay que poner en marcha la rueda de la economía", fustiga la "lógica del pobrismo" y sostiene que la división entre halcones y palomas en Juntos por el Cambio es "una construcción de los medios y del oficialismo".

—Acaba de asumir como auditor en la Auditoría General de la Nación, ¿Cuál será su rol en el organismo?

—La AGN es un órgano de control autónomo, que fue diseñado por la Constituyente del año ‘94 y que fundamentalmente audita las cuentas públicas, los organismos y las empresas del Estado. Mi tarea es de auditor general, a partir de ahora me voy a abocar a la agenda que está prevista para este año.

—Con la pandemia aumentó la discrecionalidad del Ejecutivo para aumentar el gasto público, ¿Pondrá la lupa en algún aspecto particular de la gestión?

—Antes de mi llegada a la AGN se votó la no incorporación de los temas sanitarios. Eso va a ser auditado a fin de año y a partir del año que viene.

—¿Cuál es su balance del manejo del gobierno de la emergencia sanitaria y la crisis económica?

—Siempre he reflexionado que faltó equilibrio: tendría que haberse mirado mucho más la economía. Conjuntamente con el equipo de especialistas en la parte sanitaria debería haber habido un equipo económico, un vínculo con los sectores empresarios, para abordar la parálisis económica como consecuencia de una cuarentena excesivamente larga. La cuarentena no se aguanta más: a pesar de que hay algunos rebrotes y hay que cuidarse, la Argentina tiene que salir y empezar a poner en marcha la rueda de la economía. Habrá que acostumbrarse a vivir por ahora sin la vacuna, y creer que podemos estar con la economía cerrada o en proceso permanente de volver a fase 1 o 2 es condenar el país al abismo.

—¿Cómo ve el liderazgo del presidente ante la pandemia y la situación económica?

—En principio las medidas sanitarias le dieron el apoyo de la población, pero hoy hay un alto porcentaje que quiere salir. Este tema empieza a discutirse, igual que la falta de un programa. Ahora el gobierno anuncia 60 medidas, pero es importante que más allá del número haya un plan medianamente coherente, que permita la activación de la economía y también un cambio cultural. Hay que pensar en los emprendedores, los industriales, los dueños de los campos y las pymes y no tanto en el mundo de la pobreza. La lógica del pobrismo nos condena al fracaso, como seguir aumentando los planes que pagan los que trabajan con impuestos altísimos.

—¿No sirve la IFE para compensar algo de lo perdido?

—No sirve ninguno de esos planes, lo único que hacen es consolidar la estructura de pobreza y desmotiva a la gente para que vaya a buscar trabajo. Menos mal que han dejado de lado esta idea del ministro (Daniel) Arroyo de un salario universal, es otra tontería del pobrismo y del Papa Francisco, de la Argentina que cree que puede pagarle a todos todo el tiempo emitiendo papel moneda. Es una locura.

—Usted conoce muy bien al presidente y a la vice, ha trabajado muchos años con ambos, ¿Cómo ve esa relación política?

—Veo algunos ruidos y complejidades en el marco del debate político. La vicepresidenta se ha mantenido en silencio, ha ocupado lugares clave. Hay mucha periferia hablando, personas de menor entidad política como (Hebe) Bonafini o la embajadora (Alicia) Castro. Es gente que pone permanentemente en cuestión el liderazgo presidencial y no es bueno. Esto es una coalición, la gente debería haber comprendido antes que iban a tener dificultades. La vicepresidenta es una figura con mucho poder, algunos pensaron que se iba a ir a la casa y a cuidar a la nieta, eso es un verdadero disparate. Hoy gravita y su opinión tiene importancia. Sería conveniente que el Frente de Todos salde lo más rápido posible estas discusiones, porque la figura del presidente requiere siempre del respaldo de su partido.

—Pasemos a la oposición, ¿Hay una paz al menos provisoria entre halcones y palomas en Cambiemos?

—Eso es una construcción de los medios y del oficialismo, yo nunca lo vi. Hay un debate más abierto, más democrático, donde se representa a los que gobiernan y a los que no. Descalificar al que no gobierna porque opina es atentatorio con la libertad. Indudablemente cuando Juntos por el Cambio estaba en el gobierno tenía un liderazgo nítido y hoy el debate es más horizontal. De todos modos, Macri está activo, está preocupado. También veo razonable que Horacio Rodríguez Larreta y los gobernadores radicales estén preocupados por su gestión. El camino que tiene que mantener Juntos por el Cambio es la unidad y eso lo hemos logrado mantener.

— ¿Macri debe ser candidato en 2023 o debe serlo otra persona?

—No quiero hacer ningún tipo de valoración respecto de eso, porque sería totalmente apresurada. Es importante mantener la unidad y antes tenemos el escenario electoral del año que viene. Hay un recambio en el Congreso y es muy importante que Juntos por el Cambio haga una elección competitiva.

—Por estos días avanzan causas contra Macri y varios de sus ex funcionarios, por ejemplo la de espionaje, ¿Hay lawfare contra el ex presidente?

—La causa de escuchas es totalmente infundada, Macri no tiene ningún tipo de responsabilidad. Puede haber acciones autónomas de algunos personajes de ese mundo, que es muy complejo.

—¿Pero hay una avanzada judicial o no?

—Hay características que funcionan de forma particular en la Argentina: avanzan causas contra el gobierno que se va. No es nuevo esto en el país.

—¿Hay votantes y dirigentes de Cambiemos que le siguen reclamando por qué no desaforó a Cristina en su momento?

—Eso ya lo expliqué, tenía que ver con la prisión preventiva. El desafuero abría el camino a la detención, hay que preservar la figura de los ex presidentes. El tema es que la prisión preventiva termina siendo un engaño, pasado un tiempo los jueces tienen que liberar a la persona. Lo que tiene que hacerse en la Argentina es un juicio mucho más rápido, con sentencia firme; ahí sí habrá fundamento para la detención. La gente de Cambiemos tiene que entender que los derechos son de todos: hoy puede ser una persona, mañana otra y pasado puede ser Macri. Si defendemos la república y el Estado de Derecho tenemos que defender también las libertades y las garantías procesales para todos.

—¿Está armando la pata peronista de Cambiemos?

—Estoy trabajando en la organización de un espacio que viene del peronismo republicano, del centro y del centroderecha, que son muy vitales en la sociedad argentina.

—¿Cómo quedó su relación con los otros dirigentes de Alternativa Federal?

—En lo personal tengo muy buena relación con todo el mundo. La política nunca es un tema personal. Era muy buena idea, pero hubo decisiones que se tomaron y cada uno tiene que hacerse cargo. Yo asumo la decisión que tomé de acompañar al presidente Macri.

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