Elecciones 2019

Hace falta debate en la política argentina

Al primer debate entre aspirantes a gobernar la Argentina le faltó fervor popular.

Lunes 14 de Octubre de 2019

Desde siempre, en la Argentina, la idea republicana estuvo asociada al debate. Aunque a lo largo de la historia refulgieran más las espadas. En el primer turno constitucional de la nueva Argentina bajo estado de derecho se hizo un primer debate. Entonces, casi nadie entre la ciudadanía común, se diría, conocía el tema. Menos aún, la gravedad que lo rodeaba: la inminencia de una nueva guerra en el siglo XX. Así y todo, aquel debate televisivo entre el canciller de la democracia, Dante Caputo, y el jefe de la oposición, Vicente Saadi, se convirtió en el gran hito de audiencia en 1984.

Ayer, en Santa Fe, cuando el país está en pleno proceso de seleccionar su 12º mandatario desde 1983, se llevó a cabo el primer debate entre aspirantes a gobernar en el próximo turno presidencial, fijado ahora por ley.

La rutina, ahora la instauró la ley. Quienes aspiran a gobernarnos deben antes pararse frente al ciudadano y decirle por qué quieren que los voten. Hacer el gasto. Convencer. Se diría que no pasa tanto como hace una treintena de años ya pasaba en países nórdicos. La elección no era sólo problema de los ciudadanos sino de los postulantes, principalmente.

Si por rutina se entiende falta de fervor, desbordante y riesgoso como en otros tiempos, se podría decir que Santa Fe asistió a un acto político institucional parangonable con cualquiera de la más consolidadas democracias europeas.

La gente no se acercó al centenario edificio de la UNL, en cuyo magnífico Paraninfo renacentista con ornamentación árabe se hizo el debate, pero saturó el ranking de los medios e hizo estallar las redes sociales.

Epicentro

Medios de todo el país y la región estuvieron presentes en la UNL. Casi 400 periodistas y 50 fotógrafos y camarógrafos (a muchos hubo que explicarles que la ciudad capital se llama igual que la provincia, entre otras anécdotas) de nueve canales, de aire y cable, cubrieron el primer debate presidencial fuera de la Capital Federal. El anterior, en 2015, que no era obligatorio por ley, fue en esa metrópoli. Y lo volverá a ser el domingo próximo.

En cada corte publicitario (dos), de doce minutos cada uno, los candidatos se retiraron del Paraninfo. No volvieron a camarines y fueron a una zona de pequeños livings donde recibieron retoques de maquillaje y consultaron asesores que quedaron fuera de la sala.

No hubo fervor popular afuera, pero tampoco indiferencia. Y eso en tiempos de grieta. El otro gran tema esencial de hace 36 años: la unidad de los argentinos, sin importar cómo piense cada uno. Todos iguales, siendo diferentes.

Hace falta debate en la política argentina. El de ayer fue apenas el segundo presidencial, en tres décadas de democracia.

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