En los 80 estuvo más cerca de la desaparición que del éxito. En los 90 se
reconvirtió incorporando a la producción masiva la segmentación por marcas. En 2001 perdió la mitad
de su patrimonio. Y ayer inauguró oficialmente una planta industrial para duplicar la producción.
La fábrica de calzados Grimoldi tiene 113 años de vida y, según su presidente, Alberto Grimoldi, es
fiel reflejo de la historia económica del país.
Grimoldi forma parte de la quinta generación de la empresa familiar que comenzó
a instancias de un inmigrante italiano que se instaló como zapatero en Buenos Aires y que, como lo
recordó ayer durante el acto que compartió con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, "es la
única empresa con tantos años de existencia que sigue en manos nacionales".
Desde la década del 90 la firma que, entre otras, comercializa las marcas Hush
Puppies, Merrell, Caterpillar, Timberland, Kickers, The North Face, American Pie y Camper, radicó
su operación industrial en Arroyo Seco.
Como corolario de un proyecto iniciado en 2006, inauguró ayer oficialmente la
planta que concentrará la producción industrial de la firma, con la cual llevará la fabricación de
550 mil a un millón de pares de calzados anuales. La inversión fue de 5 millones de dólares y
significó la incorporación de 150 operarios que llevaron la dotación a 500.
Grimoldi fabrica en el país el 70 por ciento de lo que produce. En un sector
industrial "sensible", su presidente aseguró que el futuro del sector está en la salida al mercado
externo, pero no como productor masivo, sino asociado a las marcas.
De hecho, los próximos planes de expansión de la firma apuntan a instalarse en
el exterior ("No como exportador sino como negocio integral"), además de profundizar su desembarco
en el rubro indumentaria.
Grimoldi fue enfático en ese sentido. Pidió a los industriales tener confianza
en el modelo K, del que elogió la vocación por el superávit fiscal. Pero subrayó la necesidad de
contar con un mercado de capitales vigoroso que permita acceder al financiamiento de mediano y
largo plazo para sostener la expansión. En ese sentido, agradeció especialmente al Banco Nación,
que financió el 20 por ciento de la inversión que demandó la nueva fábrica. En cambio, el
presidente de la compañía se mostró preocupado por la reimplantación del impuesto a los ingresos
brutos en las provincias.
La presidenta puso a Grimoldi como ejemplo de los empresarios que, a pesar de
tener ofertas, eligieron no vender sus empresas.