Política

"Fue una operación para robar", dijo el auditor Nieva

“Es una defraudación al Estado sobre la base de comprar material chatarra, por el estado de deterioro en el que se encontraban, con ribetes escandalosos que no se pueden explicar”, dijo Nieva.

Martes 05 de Abril de 2016

Alejandro Nieva, integrante de la Auditoría General de la Nación (AGN), afirmó ayer que la compra de trenes a España y Portugal fue una “operación para robar que indigna”, mientras que el ex jefe del organismo auditor en el kirchnerismo, Leandro Despouy, consideró que los informes de la AGN demostraron el “fraude grotesco y descarado” que realizó Ricardo Jaime.

“Es una defraudación al Estado sobre la base de comprar material chatarra, por el estado de deterioro en el que se encontraban, con ribetes escandalosos que no se pueden explicar”, dijo Nieva.

“Son millones de euros; en realidad lo que se estaba haciendo era una operación para robar. Es indignante que se hayan manejado con tanta desaprensión”, agregó el fiscal. Para Nieva, los jueces tendrán que “buscar la cadena de responsabilidades, porque si bien ahora no lo defiende nadie (a Jaime), en otros tiempos todos lo defendían y apañaban”.

En ese marco, el auditor dijo que “desde el presidente Néstor Kirchner, luego Cristina y el ministro Julio de Vido tendrían que haber estado al tanto de estas cosas”. Afirmó también que la detención de Jaime “es una reivindicación para el trabajo de la auditoría, luego de que muchas veces el kirchnerismo, como el ex jefe de Gabinete Jorge Capitanich, descalificaba los informes diciendo que eran parciales”.

Por su parte, Despouy destacó que los informes del organismo que él condujo durante el kirchnerismo demostraron el “fraude grotesco y descarado” que realizó Jaime, y agregó que “era esperada” la detención del ex secretario de Transporte, ya que “los informes habían marcado una conducta delictiva que merecía la detención”.

Según Despouy, los informes del organismo que presidió durante el pasado gobierno demostraron el “fraude grotesco y descarado con el que (Jaime) manejaba las compras” de trenes, que era “material prácticamente inutilizable” y que fueron “incendiados para que no se notara demasiado la destrucción con la que habían llegado” al país. “Era material obsoleto que demuestra condiciones de tanta desaprensión sobre el interés público; un negocio personal más que una compra para el país”, concluyó.

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