Política

"Fue un mensaje para la presidenta", dijo Alfonso Severo y prometió ir a declarar "pase lo que pase"

Severo apareció anoche con vida en la localidad de Gerli. Dijo que fue secuestrado, y que su captura fue un mensaje para la presidenta Cristina Fernández.

Viernes 05 de Octubre de 2012

Alfonso Severo, testigo  en el juicio por el crimen de Mariano Ferreyra, aseguró hoy que  “pase lo que pase” va a presentarse a declarar ante el tribunal, al  recibir esta madrugada el alta médica del hospital Finochietto de   Avellaneda.

El testigo, que fue hallado anoche en la localidad bonaerense  de Gerli, partido de Avellaneda, y fue conducido al hospital  Finochietto del mismo municipio, al mantener un breve contacto con  la prensa antes de retirarse del hospital expresó: “pase lo que  pase voy a ir a declarar al juicio”, por el crimen de Ferreyra.

Severo agradeció “el apoyo de la Policía” y aseguró: “Voy a  hablar con quien tenga que hablar, que será con la Justicia”. Tras el arribo del testigo y sus familiares del hospital, dos  móviles policiales quedaron estacionados en la entrada de la  vivienda de Severo, a pocos metros del nosocomio donde fue  atendido.

“Estaba esperando el colectivo en la esquina de mi casa en  Mariano Acosta y Clemenceau, a una cuadra de la fábrica de  Cristalux. Ahí apareció Severo, y al verme me pidió si lo podía  ayudar, que estaba secuestrado”, sostuvo Fabián Abba, quien trabaja  en la sección Circulación del Diario Popular y asistió al testigo  en su vivienda de Gerli.

Agregó que “al principio no lo creí pero luego cuando vi que  estaba  con los precintos me di cuenta quien era. Lo llevé a la  puerta de mi casa, le saqué los precintos y le serví un vaso de  agua fría ya que estaba muerto de sed y muy nervioso”.
Abba señaló que llamó al 911 y que como no llegaba nadie,  Severo pidió que llamara a la remisería que es de su propiedad y al  poco tiempo se hicieron presentes varios amigos de Severo.

El hombre añadió que “lo había reconocido, pero que no quiso  preguntarle nada por el estado en el que se encontraba Severo”,  aunque éste pudo narrarle cómo lo habían secuestrado: le cruzaron  una moto y con una pistola en la cabeza lo subieron a un auto; fue  lo único que me contó ya que estaba muy aturdido y agitado.

“Estaba muy nervioso, lloraba y tenía sed. Sólo le di un vaso  de agua porque no quiso entrar a mi casa: dijo que había estado  secuestrado y que no quería estar encerrado”, relató. (Télam

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