Elecciones 2019

Fernández prometió levantar al país en el "primer semestre" de gestión

El candidato a presidente del Frente de Todos dijo que lo único que produjo Macri fue 4,5 millones de pobres. Cristina intentó ponerse en segundo plano.

Jueves 08 de Agosto de 2019

La fórmula presidencial del Frente de Todos, que encabezan Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, cerró ayer su campaña en Rosario, junto a los gobernadores peronistas, con la promesa de "cambiar la Argentina en el primer semestre" de su eventual gestión, hacer un "país más federal" y revertir la situación económica actual incentivando el consumo del mercado interno y la reactivación de la industria nacional.

El acto frente al Monumento a la Bandera fue masivo (los organizadores calcularon más de 100 mil personas), en un contexto de euforia militante y de miles de personas que ocuparon desde temprano casi todo el predio que pusieron calor y color a la clausura proselitista del principal frente opositor rumbo a las Paso del domingo.

Fue el corolario para el candidato presidencial de una jornada intensa en Rosario. Empezó a la mañana con una reunión en la Asociación Empresaria y siguió con un encuentro en la Bolsa de Comercio. Por la tarde, firmó un acta compromiso con los gobernadores del PJ (los que están en ejercicios y los electos) en la Facultad de Derecho (ver página 10) y terminó con el "baño popular" a orillas del río Paraná.

Así, Alberto Fernández, en un solo día en Rosario, mandó señales hacia todos los frentes: amigable con el mercado y con los sectores del agro (empresarios y Bolsa de Comercio), señales de gobernabilidad (firma con los mandatarios provinciales) y arrope del pueblo con un acto masivo.

A estas reuniones, Alberto las pudo hacer sin el influjo de Cristina, destinada en esta campaña a ocupar un segundo plano en los principales temas de la agenda de gobierno.

Este juego de roles se notó cuando subieron al escenario juntos a gobernadores y dirigentes de 19 provincias. Cristina intentando siempre no opacar a Alberto y cuidándose en el tono del discurso. La ex presidenta puede a su compañero de fórmula transferirle votos, pero es muy difícil hacerlo con el carisma.

Le cuesta a Alberto Fernández el discurso de tribuna, más allá de algunas apelaciones emotivas que arrancaron el festejo de la militancia.

La encargada de abrir el acto fue Cristina. Dijo que "lo que se viene es muy difícil" y que el compromiso de revertir la situación económica y social es con la unidad de todos los sectores populares. Afirmó el acuerdo con dirigentes que había perdido contacto (o se había peleado) se produjo cuando el gobierno de Mauricio Macri tuvo que recurrir a un préstamo del FMI. "Ese fue el punto de inflexión", reveló la ex presidenta. "Pensamos Alberto (Fernández), Sergio (Massa) y otros dirigentes que era necesario unir las fuerzas nacionales para a partir de allí encarar una tarea que va a ser muy difícil", añadió.

La ex presidenta pidió trabajar por la gente común porque "ningún dirigente político duerme en la calle, ningún dirigente político se queda sin trabajo, ni come una vez al día o salteado. Por eso los dirigentes tienen la obligación moral, ética y democrática de ponerle fin a esta situación".

Frente a los primeros insultos hacia el presidente Mauricio Macri, Cristina los paró en seco. "Están esperando eso para seguir dividiendo a los argentinos, no hagamos eso, no les demos el gusto", les ordenó.

También le pidió a la multitud salir a convencer gente para que los vote. "Quiero pedirles que no peleen, que hablen mucho, trabajen mucho, voluntad a voluntad, vecino a vecino, amigo a amigo", los instruyó, antes de dejarle la palabra a Fernández.

Lo primero que hizo Alberto Fernández es explicar su vuelta al kirchnerismo, luego de haber renunciado a su cargo de jefe de Gabinete en 2008, luego del conflicto con el campo.

Reveló que volvió a tomar contacto con Cristina en diciembre de 2017, luego de la derrota electoral. "Lo mejor que me pasó con Cristina es que rápidamente recuperamos el cariño y el afecto que como amigos siempre nos tuvimos. Nos había pasado lo que le pasó a muchos argentinos: la política nos había distanciado. Y un día nos dimos cuenta que nuestra distancia sólo había favorecido que se instale en la Argentina esta realidad penosa". Luego agradeció a los militantes, a los gobernadores y a Cristina, sobre quien destacó "su grandeza, generosidad y visión".

En un intento por despejar las dudas sobre una futura relación entre dos personas que hasta hace poco no se hablaban y los que baten el riesgo del "doble comando", Alberto Fernández sentenció: "Están todos muy preocupados para saber cómo me voy a llevar con Cristina: nunca más me voy a pelear con Cristina porque vamos a hacer la Argentina que todos ustedes merecen".

Tras eso, se centró en las críticas hacia el gobierno. "Lo único que ha producido Macri son cuatro millones y medio de pobres", sostuvo, y aseveró: "Nosotros nacimos para defender y darles dignidad a los que quedan al margen".

"¿Cuántos semestres más piensan que podamos esperar? Nosotros vamos a cambiar la Argentina en el primer semestre que gobernemos, porque la suerte va a depender de nosotros, no vamos a esperar que alguien venga a invertir lo que nunca trajo, y vamos a ser nosotros los que recuperemos las fábricas", sentenció.

"Quiero inaugurar un tiempo de mucho debate para poder construir la Argentina que nos merecemos y quiero que, si alguna vez me ven claudicar en algo de lo que he dicho, salgan a la calle y recuérdenme que les estoy fallando", cerró el candidato.

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