Política

Febres: querellantes coinciden con el fallo y piden ampliar responsabilidades

La abogada querellante en la causa Esma, Mónica González Vivero, consideró “bastante bien fundado” el fallo que confirma el asesinato del ex prefecto Héctor Febres, y adelantó que solicitará “ampliar las responsabilidades” para conocer quiénes fueron los autores del crimen mientras estaba detenido en una delegación de la Prefectura Naval.

Domingo 06 de Enero de 2008

La abogada querellante en la causa Esma, Mónica González Vivero, consideró “bastante bien fundado” el fallo que confirma el asesinato del ex prefecto Héctor Febres, y adelantó que solicitará “ampliar las responsabilidades” para conocer quiénes fueron los autores del crimen mientras estaba detenido en una delegación de la Prefectura Naval.
  Según la resolución de la jueza Sandra Arroyo Salgado, el represor Febres fue envenenado con cianuro para impedir que diera información sobre el robo de bebés durante la dictadura militar en la Esma, motivo por el cual procesó a dos prefectos como partícipes necesarios del delito de homicidio.
  “El fallo reafirma lo que suponíamos: que fue asesinado y las condiciones en las que vivía mientras estaba detenido”, dijo la abogada al referirse a los privilegios con que contaba Febres en la Delegación Delta de Prefectura Naval donde fue encontrado muerto el 10 de diciembre pasado.
  La integrante del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos adelantó que el próximo paso que darán como querellantes será “exigir el control mensual de las cárceles comunes como la unidad de Marcos Paz”, donde se alojan todos los procesados por delitos de lesa humanidad.
  Además, reveló que pedirán “la revisión de todas las prisiones domiciliarias que cumplen los represores”, para asegurar que los condenados por violar los derechos humanos cumplan efectivamente con la pena.
Datos clave. La resolución de la jueza destaca que “Febres ingirió por vía oral” el cianuro “entre las 24 del 9 de diciembre y las 2 del día 10”, y que el asesino “estuvo dentro del cuarto de la víctima” entre la 1 y la 1.30 del 10 de diciembre para “asegurarse el fallecimiento, verificando sus ultimas conexiones a Internet y, eventualmente, borrando todos los rastros que hubiese en la computadora que, a la postre, fue sustraída”.
  Sobre el móvil, dijo que “la hipótesis de investigación más fuerte” es que se buscó “silenciar al que intente revelar datos o información de los hechos vinculados a violaciones de derechos humanos”. Destacó que “tanto las altas horas de la noche como las características del lugar donde se llevó a cabo el ilícito —una dependencia de una fuerza de seguridad—, confirman la presunción de que dicho homicidio no se podía cometer sin que existiera una «liberación de la zona» pergeñada” por los efectivos de Prefectura acusados.
  También consta el testimonio de un amigo de Febres quien declaró que antes de morir el represor le había dicho: “Mirá, la única solución que me queda es no hablar”, luego de que saliera de su celda un “policía o militar”, con “aspecto de matón” que lo terminaba de intimidar.

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