Impuesto a las riquezas

Fascinación por la riqueza

Jueves 04 de Febrero de 2021

El kirchnerismo, en su núcleo, poseería una ambivalencia de sentimientos hacia el capitalismo y la riqueza. La ambición de Néstor Kirchner tuvo su máximo acto simbólico en Santa Cruz, cuando, siendo gobernador, se abalanzó sobre una caja fuerte exclamando “éxtasis”. Luego de su muerte, su viuda, como presidente, continuó con la acumulación de riqueza ilícita. Cosechó además 13 procesamientos y siete pedidos de prisión preventiva. Casi todos por corrupción. Cristina también posee un símbolo de su fascinación por la riqueza: sólo en carteras de marcas famosas suma más de U$S 100.000. Uno de los testaferros de los Kirchner, Lázaro Báez, actualmente en prisión, acumuló más de 200 millones de dólares a través de maniobras con la obra pública. Como broche de oro, el kirchnerismo posee también al primer vicepresidente preso por corrupción e inhabilitado de por vida para ejercer cargos públicos. Muchos otros funcionarios y amigos del poder se enriquecieron al amparo del matrimonio. Básicamente, el neoliberalismo propugna una economía desregulada y regida por la libertad de comercio con mínima intervención del Estado. Néstor y Cristina practicaron el neoliberalismo, de lo más intenso, salvaje e impune que se pueda concebir. Es paradójico que los líderes de un espacio político que en su relato oficial aborrecen el capitalismo neoliberal se hayan comportado puertas adentro en oposición a lo que promulgaban puertas afuera. La paradoja en psicoanálisis se vincula a un deseo inconsciente de signo opuesto al deseo consciente manifestado por el sujeto. Podríamos decir que algo que es rechazado enérgicamente por la puerta reingresa solapadamente por la ventana. Moraleja: los Kirchner, probablemente constituyan el par de ex presidentes más salvajemente capitalistas de la historia argentina.

Jorge Ballario

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