Política

Expectativas a modo de antídoto para una profunda crisis

En su primer discurso en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso nacional, Alberto Fernández apeló al tono conciliador y procuró acrecentar las expectativas a modo de antídoto para una profunda crisis, consecuencia del fracaso del anterior modelo económico, que no dará tregua en los próximos meses.

Lunes 02 de Marzo de 2020

En su primer discurso en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso nacional, Alberto Fernández apeló al tono conciliador y procuró acrecentar las expectativas a modo de antídoto para una profunda crisis, consecuencia del fracaso del anterior modelo económico, que no dará tregua en los próximos meses.

   Consciente de que la luna de miel es corta, dada su activa participación en temas de Estado durante la transición que desembocó en su asunción como presidente, Fernández navega hoy un mar agitado por las negociaciones con el FMI y los bonistas y la necesidad de dar respuestas inmediatas que sintonicen con la impronta de las gestiones kirchneristas (2003/2015).

   Buena parte de la alocución del jefe del Estado se centró en lo económico: repasó la herencia macrista y lo realizado durante los primeros meses de gobierno (control de la inflación, reestructuración de la deuda y producción, entre otros puntos). Y trazó objetivos fundacionales, como el envío al Congreso de la reforma judicial y de la norma que regula la interrupción voluntaria del embarazo, con la cual aspira a dejar su huella en la historia. Dos temas que marcarán el pulso del año legislativo.

   Rosario, en particular, tuvo sus cinco minutos de trascendencia durante el discurso presidencial con la propuesta de fortalecimiento de la actuación de la Justicia federal frente al crimen organizado, un planteo elevado en su momento por el gobernador Omar Perotti y cuya respuesta el propio Fernández adelantó el jueves pasado, durante su visita a la ciudad con motivo de la conmemoración del primer izamiento de la enseña patria.

   En la senda de cimentar un estilo propio, el primer mandatario también instó a la racionalidad en tiempos complejos para el país. “En las crisis las banderías políticas deben ceder”, sentenció. Quien quiera oír, que oiga.

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