Política

Exigen a los candidatos un compromiso público con los juicios

Pese al clima, una multitud volvió a marchar por las calles de Rosario y colmó el Monumento a la Bandera reclamando por las condenas a los genocidas. Joan Manuel Serrat adhirió al acto.

Miércoles 25 de Marzo de 2015

A 39 años del sangriento golpe de Estado de 1976, los rosarinos volvieron a marchar por memoria, verdad y justicia, pero estas consignas históricas se vieron renovadas con duras críticas a algunos sectores del Poder Judicial —se reclamó el juicio político del juez federal de San Nicolás Carlos Villafuerte Ruzo—, y se exigió a los candidatos presidenciales un pronunciamiento y compromiso con el proceso de enjuiciamiento a los genocidas, incluidos los cómplices civiles, empresarios, funcionarios judiciales y clericales.

La pertinaz llovizna que cayó toda la tarde-noche de ayer en Rosario no hizo mella en los organismos de derechos humanos convocantes y las organizaciones políticas, sociales, estudiantiles y gremiales que se concentraron en las adyacencias de la Plaza San Martín. La marcha incluyó en su recorrido los tribunales federales de bulevar Oroño, donde se juzga a los represores por crímenes en la región, con una columna humana que alcanzaba las 15 cuadras.

En el mismo momento que la marcha recorría las calles, daba la nota el cantautor catalán Joan Manuel Serrat, que fue hasta el Propileo del Monumento y se estrechó en un abrazo con las Madres de Plaza 25 de Mayo Chiche Massa y Norma Vermeulen, quienes allí se guarecían de la lluvia y esperaban la llegada de la movilización.

"La lluvia nos quiso cagar la movilización pero no pudo, aquí estamos como cada 24 de marzo llenando el Monumento", lanzó el militante de Hijos Juane Basso abriendo el acto que tuvo como inusual escenario el Propileo y donde la llama votiva mitigaba el frío de la jornada.

Apretados, las madres, familiares y sobrevivientes, y los organismos de derechos humanos, dieron lectura a un texto elaborado por el Espacio Juicio y Castigo Rosario donde se celebró las centenares de condenas a represores pero advirtiendo los riesgos de que los logros de las políticas de derechos humanos de la última década se vean afectados por el recambio presidencial de diciembre: "En este año, en el que se elegirá un nuevo presidente: exigimos a los candidatos el compromiso público para dar continuidad de los juicios a los genocidas", exclamaron al cierre del acto.

Antes, destacaron que "en nuestro país tenemos la satisfacción de ser el primero en el mundo en juzgar un genocidio dentro de sus fronteras y frente a jueces naturales, acorde al debido proceso", gracias a "la lucha llevada adelante por los organismos de derechos humanos y las organizaciones que se fueron sumando a través de los años logró una vez más imponer la voluntad popular".

Remarcaron que "gracias a esa lucha, a lo largo de esta etapa conquistada a partir de la derogación de las leyes de impunidad y los indultos, 970 represores de la dictadura ha sido detenidos, 563 condenados, 889 procesados, han habido 136 sentencias por delitos de lesa humanidad en todo el país, 15 en la provincia de Santa Fe, 6 en Rosario".

Cuentas pendientes. No obstante, recordaron que "muchos de los genocidas hoy están presos y condenados, pero demasiados continúan procesados o sin sentencia firme con el peligro latente de que pasen los años y sean dejados en libertad".

En ese aspecto, enfatizaron que existe una "complicidad de la Justicia que opera al servicio de la impunidad y que se resiste a ponerse al servicio de las mayorías y a democratizarse. No nos olvidamos que muchos represores continúan prófugos, entre ellos muchos civiles. Ese comportamiento del Poder Judicial se potencia cuando los acusados son los grandes empresarios beneficiarios de la dictadura, de apellidos como Blaquier, Herrera de Noble, Mitre, Magnetto o Massot".

Por eso, dijeron que "seguimos en el camino de exigir a los jueces y a las instituciones que corresponda, que cumplan con su deber".

Palos a Villafuerte Ruzo. Entre las actitudes cuestionables de sectores del Poder Judicial apuntaron al "comportamiento cómplice de algunos magistrados como el juez Carlos Villafuerte Ruzzo que demora los juicios y ampara a represores como Víctor Chuly Rodríguez, a quien en vez de enviar a la cárcel permite viajar para hacer un Cruce de los Andes".

Al respecto, debe recordarse que en las próximas semanas comenzará el juicio oral y público por el secuestro y asesinato de los militantes peronistas Osvaldo Cambiaso y Eduardo Pereyra Rossi. Ambos fueron atrapados en Rosario en 1983 y sus cuerpos aparecieron cerca de la localidad bonaerense de Lima. Luego de una larga lucha Villafuerte Ruzo, juez de San Nicolás que instruyó la causa, hizo la elevación a juicio oral, pero exceptuó a Rodríguez, ex jefe de inteligencia militar, pese a que habrá varios de sus subordinados en el banquillo. Por esa razón, los organismos volvieron a reclamar ayer "con su juicio político y destitución".

Los planteos incluyeron también a los casos de los testigos Julio López y Silvia Suppo, el "juicio y castigo para los responsables materiales y políticos de los asesinatos cometidos en por la policía de Reutemann en diciembre de 2001", y los casos de víctimas de la violencia institucional en la actualidad como el caso de Franco Casco, que apareció muerto tras estar detenido en la comisaría 7ª.

"Repudiamos todo acto amedrentamiento, persecución y espionaje a organizaciones sociales y populares. No a la judicialización y criminalización de la protesta. Cierre de todas las causas abiertas contra luchadores", fueron consignas para los problemas de los tiempos que corren, a las cuales se añadieron "la aplicación plena y sin cautelares judiciales de la ley de medios", que "El Vaticano abra sus archivos secretos de la represión asesina en Argentina y que sean entregados al pueblo" y el rechazo a "los golpes institucionales contra los gobiernos populares de Latinoamérica".

El clima festivo de la jornada estuvo marcado por la notoria presencia de jóvenes encolumnados detrás de espacios partidarios, estudiantiles y sociales —que contrastó con la módica presencia de dirigentes políticos más encumbrados— que vienen dando el recambio generacional para un reclamo de memoria, verdad y justicia que aún no ha sido debidamente saldado.

Para la libertad

Joan Manuel Serrat impregnó con su canción política la década del 70 y siempre que está en Rosario no deja pasar la oportunidad de tener un gesto con las víctimas de la dictadura. Como ayer, cuando se acercó al Monumento a abrazar a las Madres de la Plaza 25 de Mayo.

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