Política

Estancados y con la cuenta regresiva en marcha

A menos de un mes del cambio de mando, Santa Fe no logra cerrar sus interrogantes políticos.

Martes 12 de Noviembre de 2019

A menos de un mes del cambio de mando, Santa Fe no logra cerrar sus interrogantes políticos. La transición —en los hechos— continúa varada en la zona de promesas y el gobernador saliente, Miguel Lifschitz, sigue apurando a su sucesor, Omar Perotti, para que anuncie a la brevedad su gabinete y, de ese modo, habilitar una interacción en tiempo de descuento. Pero el rafaelino parece no tener apuro: recién podría oficializar el equipo a fines de noviembre.

En rigor, los dos encuentros cara a cara (sin foto) entre el socialista y el peronista poco aportaron para hacer menos extenso el camino que une las elecciones del 16 de junio pasado y el 11 de diciembre. Incluso, una semana atrás, Lifschitz y Perotti evitaron mostrarse juntos en la entrega de diplomas a los ganadores de los comicios provinciales. Curiosamente, la convulsión institucional en Bolivia terminó uniéndolos en el campo virtual: ambos repudiaron el domingo, vía Twitter, el golpe de Estado.

El historial reciente está repleto de múltiples cruces por la situación financiera de la gestión saliente, los reactivados tironeos por el armado del presupuesto 2020 (finalmente a cargo de la administración frentista), el futuro de la cláusula gatillo, un nuevo intento de reforma de la Constitución provincial —a manos del PJ— y el próximo mapa político en la Legislatura santafesina.

Otro sacudón parlamentario fue propinado por los once diputados provinciales del interbloque justicialista, que le solicitaron al jefe de la Casa Gris que se abstenga de enviar los pliegos para ocupar los cargos vacantes en la Defensoría del Pueblo y el Enress. Paralelamente, la AGN ya prepara el terreno para la auditoría de corte solicitada por Perotti.

Pero también tallaron las proyecciones individuales. Lifschitz pretende presidir la futura Cámara de Diputados provincial y, por eso, monitorea con recelo la reforma constitucional impulsada ahora por el peronismo y un sector de la UCR (Grupo Universidad). Una arremetida que, después de las elecciones nacionales, no imantó los respaldos necesarios. Aunque algunos de sus adherentes le siguen insuflando chances.

Perotti, en tanto, apuntó a la Cámara alta santafesina: en agosto, Armando Traferri, de fuerte e histórico liderazgo en el cuerpo y espada del sector peronista (NES) al que pertenece la vice electa, Alejandra Rodenas, tomó distancia de la comisión de transición diseñada por el rafaelino por considerar que su ciclo estaba agotado.

Poco después, el futuro gobernador posicionó a los senadores electos por los departamentos Rosario y Santa Fe, Marcelo Lewandowski y Marcos Castelló, respectivamente, como sus hombres de confianza en el bloque mayoritario.

Ayer, Lifschitz movió una de las últimas piezas. Es el turno de Perotti.

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