Los gobiernos de la Argentina y de Gran Bretaña inscribieron ayer un nuevo
capítulo en la irresuelta disputa por la soberanía de las islas Malvinas, esta vez, a partir del
inminente inicio de las actividades de perforación petrolera en archipiélago austral.
El canciller Jorge Taiana citó a la embajadora británica en el país, Shan
Morgan, para manifestarle a través de una nota formal la "enérgica protesta" de la Argentina "por
el inicio de actividades de perforación petrolera al norte de las Malvinas".
Pero, debido a que la diplomática se encuentra de vacaciones, quien recibió la
queja argentina fue el encargado de Negocios, Simon Thomas, quien fue recibido por el jefe de
gabinete de la Cancillería, Alberto D’Alotto.
Al término del encuentro, Taiana aseguró que lo que está haciendo Gran Bretaña
en las Islas Malvinas "es ilegítimo porque vulnera la soberanía, los derechos y los recursos" de la
Argentina.
"La posición de la Argentina es clara en cuanto a defender y preservar nuestros
derechos en la islas", enfatizó el funcionario en diálogo con periodistas en el Palacio San
Martín.
En la nota, que la embajada británica ya remitió a Londres, el gobierno nacional
rechazó "firmemente la pretensión del Reino Unido de autorizar la realización de operaciones de
exploración y explotación de hidrocarburos en el área de la plataforma continental argentina",
destacó.
"La República Argentina reafirma sus derechos de soberanía sobre las Islas
Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, que forman
parte integrante de su territorio nacional", sostiene el texto.
Para el gobierno "esta nueva acción unilateral del Reino Unido es incompatible
con lo establecido por las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas que reconocen
la existencia de la disputa de soberanía referida a la Cuestión de las Islas Malvinas e insta a los
gobiernos" de ambos países "a que reanuden las negociaciones a fin de encontrar a la mayor brevedad
posible una solución pacífica a la disputa".
Autoridades británicas ratificaron que, pese a la protesta de Argentina, los
kelpers tienen "derecho" a buscar petróleo en las Malvinas y aguas circundantes, al tiempo que dijo
no tener "ninguna duda" de su soberanía sobre el archipiélago.
Voceros de la embajada del Reino Unido en Buenos Aires confirmaron que
recibieron la protesta, pero enfatizaron que "nuestra posición es conocida, pensamos que el
gobierno de las Islas Falklands (Malvinas) tiene derecho a desarrollar su industria de
hidrocarburos dentro de sus aguas".