"En Santa Fe no hay vacunatorios VIP", afirmó Sukerman en Diputados
El ministro de Gobierno fue interpelado por la denuncia con epicentro en el hospital Eva Perón. Habló de casos aislados y desechó la existencia de una estructura que facilite las inoculaciones irregulares

Martes 15 de Junio de 2021

Poco antes de las 10, solo frente a un micrófono y con el ingreso principal de Legislatura detrás, el ministro de Gobierno provincial, Roberto Sukerman, instaló el título para las crónicas de su interpelación en la Cámara baja: “En Santa Fe no hay vacunatorios VIP”.

Originado el escándalo de la vacunación indebido del ahora ex presidente de la EPE Alberto Joaquín en el hospital Eva Perón de Granadero Baigorria, para cerrar el cruce que él mismo situó previamente en terreno de lo político (electoral), también se reservó una primicia al revelar que la idea de la Casa Gris es una vacunación libre en breve. Es decir: que todo el que quiera pueda ir a inocularse. Un modo, además, de reafirmar lo bien que llevan la vacunación de la que, dijo una y otra vez, el gobierno está “orgulloso”. Claro que a la oposición no la dejó conforme.

Ya en el recinto, junto al presidente del cuerpo, Pablo Farías (sólo los dos estuvieron presentes), no se movió un ápice de esa afirmación. “Una cosa son casos de vacunados fuera de orden y otra vacunatorios VIP que no existieron, no existen ni existirán en la provincia”, reafirmó a lo largo de casi cuatro horas interactuando con los diputados de todas las bancadas vía on line.

“Santa Fe tiene sistemas de control y eso no significa que no pueda haber errores, filtraciones o gente que se quiera saltear, pero no es una decisión política. Está claro que no hay vacunatorios VIP. Es absolutamente falso que haya una estructura política avalada por el gobernador (Omar Perotti) y sus ministras y ministros que facilite eso”, insistió cada vez que algún diputado intentó endilgar responsabilidad deliberada a los casos denunciados.

Entre los controles que mencionó subrayó cruces de datos con la Sindicatura General de la Nación (Sigen), para luego resaltar: “Todos los funcionarios y las funcionarias que dependan de la provincia sufrirán las consecuencias si se comprueba alguna irregularidad”. Y enfatizó que se iniciaron sumarios y que “fiscalía está investigando”.

Premisa

“Desde el primer momento el gobernador fue absolutamente claro y contundente en cuanto a predicar con el ejemplo. Decidió que ni él ni ninguno de sus ministros y ministras se iban a vacunar con alguna prioridad ni privilegio y, en ese sentido, cada uno se vacunó cuando le tocó el turno, con la única excepción de la titular de Salud (Sonia Martorano) por ser estratégica y estar al mando de todo esto”, continuó Sukerman.

Todo el andamiaje discursivo con que ayer fue a la interpelación resuelta a instancias de una propuesta del diputado socialista Joaquín Blanco, que aprobó el pleno en su sesión del jueves pasado, ya lo había expuesto el ministro en la conferencia de prensa. Y logró el efecto buscado: mientras lo interrogaban y los legisladores opositores buscaban acorralarlo, los medios difundieron en simultáneo sus argumentos.

La conferencia de prensa de Sukerman fue anunciada a los medios poco antes de la cita. Y logró sorprender a los interpeladores que esperaban en el interior del edificio. De hecho, desde la Presidencia de Diputados se envió a los celulares de los cronistas parlamentarios una comunicación por red social aclarando que la Cámara baja no había convocado a la conferencia. “Desde Gobierno avisaron a la prensa y nos enteramos hace un rato”, añadieron.

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Los diputados participaron de modo virtual.

Por ser el autor del proyecto para sentar a Sukerman en el banquillo, Blanco fue —por reglamento— el único autorizado a intervenir sin límite en el debate. Los restantes diputados sólo pudieron hacerlo una vez para comentar o preguntar. Aunque a Carlos Del Frade, quien reveló la denuncia que hiciera el jefe de enfermeros del Eva Perón, pudo (con anuencia del ministro y de sus pares) hacerlo dos veces.

Del Frade, quien como muchos trató a Sukerman de “Roberto”, recriminó: “Estás diciendo que se investiga y eso está bien, pero no estás explicando por qué ocurrió esto”.

La larga interpelación sólo tuvo un breve paréntesis para que Sukerman realizara un trámite y se desarrolló íntegramente en un clima distendido que ni los cruces o las intervenciones más duras lograron alterar. El radical Maximiliano Pullaro le dijo al ministro que era “irrespetuoso” endilgar a los municipios o comunas responsabilidad por hechos irregulares en la vacunación.

El peronista Ricardo Olivera desempolvó el robo de 100 vacunas en la Municipalidad de Rosario y, aunque elogió la reacción del intendente Pablo Javkin (denunció el hecho), también mostró la vaina preguntando al ministro si habían recibido una presentación al respecto. Sukerman lo negó.

Un tester

La interpelación se pareció en todo a un ensayo de confrontación preelectoral. Aunque Blanco lo dijo con todas las letras y no logró imponer el argumento, no se puede afirmar que la oposición buscase sacar réditos relacionando la muerte del ex presidente del Cámara baja Miguel Lifschitz (a quien el turno le llegó cuando estaba en internado en terapia) con la inoculasen fuera de orden del ex vicepresidente de la EPE.

Aunque la Casa Gris está convencida de esa intencionalidad, los diputados de la oposición lo negaron señalando que la secuencia del incidente: “Joaquín fue vacunado con las dos dosis en febrero, la denuncia del jefe de enfermeros del hospital se conoció ahora y la hizo pública Del Frade. ¿De qué especulación electoral hablan?”.

“Se preguntan por qué me citan a mí y no a la ministra de Salud. Ellos argumentan que es un caso político y requiere una respuesta política, como si el resto de los miembros del gabinete no fueran políticos”, había deslizado Sukerman para develar esa supuesta intencionalidad opositora, durante la conferencia. Y emparentó ello con la publicación de operadores del socialismo que acusaron falsamente a Perotti de haberse vacunado antes de tiempo junto a toda su familia.

Ecos

Tras la interpelación, Blanco aludió a la exposición del funcionario. “Sukerman no dio certezas ni datos concretos. El gobierno no se hace cargo de una situación lamentable y escandalosa”, afirmó.

Pullaro, a su turno, sostuvo que “es innegable la existencia de vacunatorios VIP en Santa Fe porque se dan al menos tres condiciones: la intención de una persona de colarse o saltarse la fila, la complicidad de quienes la aplican y la ausencia de controles y mecanismos de transparencia”.