Política

"En Santa Fe hay que ir a un frente de frentes entre el progresismo y Cambiemos"

Mario Barletta fue el radical que destronó al peronismo santafesino de la Municipalidad de Santa Fe.

Domingo 15 de Marzo de 2020

Mario Barletta es uno de los políticos clásicos que tiene la provincia de Santa Fe. Fue el radical que destronó al peronismo santafesino de la Municipalidad de la capital provincial que era, casi, un bien hereditario del PJ. Compitió contra Antonio Bonfatti en las Paso de 2011 y contra Miguel Lifschitz en 2015. Luego presidió el radicalismo nacional, ganó una banca en la Cámara de Diputados y, al fin, estuvo al frente de la deseada embajada en Montevideo.

De vuelta a la provincia, Barletta tiene un plan y un deseo: reunir al Frente Progresista y a Juntos por el Cambio en un "frente de frentes", una buena estratagema para enfrentar una realidad que tiene paralelismos con la cita más marketinera del Martín Fierro. Cuando los socialistas y los radicales se pelean, les ganan los de afuera. Ergo, el peronismo.

"Santa Fe es una provincia que no se merece determinadas cosas que están pasando. No se merece la provincia de Santa Fe estar liderando la tabla de la inseguridad, que los chicos no estén en el aula", evalúa con preocupación en una entrevista repleta de jugosos títulos con LaCapital.

Según el fanático hincha de Colón, que es tentado también para competir por la presidencia sabalera, en medio de una crisis demoledora, "el gobernador y los gremios deben sentarse y dialogar para llegar a un acuerdo, pero con los chicos en clase. Y volviendo a la inseguridad, ¿qué le falta a Santa Fe? Tiene recursos naturales, tenemos producción primaria, inteligencia y capacidad tenemos".

—Perotti dice que lo que no tiene la provincia es plata.

—Siempre todos los gobernantes empiezan sus gobiernos planteando que le dejan tierra arrasada. Santa Fe tiene recursos. Cuando empezó Lifschitz la gestión apareció el 15 por ciento de la coparticipación, tenemos de donde poner en marcha la provincia.

—Qué pésima estrategia llevó adelante el no peronismo santafesino. Los socialistas perdieron una interna a intendente a manos de Javkin, los radicales perdieron la ciudad de Santa Fe con alguien apoyado por el socialismo y todos perdieron la provincia a manos del PJ.

—Estoy totalmente de acuerdo con su análisis y por eso tengo el entusiasmo de trabajar por una reunión de un frente de frentes. Que involucremos al socialismo, al PRO, la Coalición Cívica y el radicalismo. Tenemos diferencias, pero ayudan a crecer. Se necesita humildad para ceder, respeto por el otro, diálogo. Hay que conformar ese espacio con las capacidades enormes de mujeres y hombres en una provincia en la que tenemos todo. Tenemos todo.

—Desde lo empírico, quedó plasmado que, cuando desde el no peronismo prima la división, gana el PJ.

—Es así, y viene desde lejos. Ya desde el 94 con la reforma constitucional el peronismo planteaba que habría segunda vuelta con el 40, el radicalismo con el 50 y terminamos con el 45. Esto no pasa en ningún lugar del mundo. El peronismo sabe que si se junto tiene un piso-techo del cuarenta y pico por ciento. Y si se divide el no peronismo, se acabó la historia.

—¿Le sorprende este arranque de Perotti?

—A mí sí, tenía mayores expectativas. Esos seis meses que pasaron desde las elecciones a su asunción, yo imaginaba una ardua tarea para comenzar su gestión con un programa en producción, seguridad, educación. También tenía expectativas que el gobierno saliente y el que asumía hicieran lo que la gente les pide: acuerdos, consensos. Siéntense, analicen.

—No se sacaron ni una foto en la transición.

—Deberían haber aparecido políticas de Estado desde el primer día de gestión si se juntaban antes. Estamos viviendo una crisis a raíz de una ley que no sale porque no quieren ceder y se paraliza todo. En términos de seguridad, esa parálisis son vidas. ¿Sabe usted cuántos días de clases se pierden desde que se empiezas la primaria hasta que se termina la secundaria? Un año de clases.

—Impresionante.

—Estamos en el puesto 37, y entre los países más cercanos estamos en el último puesto. Presentamos un proyecto con Boscarol para que haya 190 días efectivos de clases.

EM_DASHRecuerdo que, en las elecciones de 2011 y 2015, cuando compitió en las Paso contra Bonfatti, primero, y Lifschitz después, usted hablaba de manera casi obsesiva sobre el hambre y la Planta de Alimentos Nutritivos.

—Tenía un sueño de que ese trabajo que lo llevamos a la práctica desde la UNL se reproduzca en otras ocho plantas para dar un paso enorme en la seguridad alimentaria. Tuvimos una reunión con allegados a Javkin, porque para Rosario sería extraordinario. La planta en Santa Fe está trabajando al 50 por ciento.

—¿Es mejor que la tarjeta alimentaria?

—No quiero ser crítico por la crítica misma, pero es un verdadero proyecto integrador en contraposición a la tarjeta, aunque peor es nada. Lo que garantiza la Planta de Alimentos Nutritivos es que lo que le das a los niños, adolescentes y hasta ancianos son los kilo-calorías que necesitan. Es relevante para el desarrollo neurona. Hay que escucharlo a Facundo Manes, que lo explica mejor que yo.

—¿Qué debe hacer Juntos por el Cambio a nivel nacional?

—Hay un radicalismo que se trabaja y se preocupa. El PRO tiene su rearmado propio. Y en la Cámara de Diputados se está trabajando bien.

—¿Macri ya fue o tiene futuro político?

—Soy malo para la futurología. Dependerá de él. Yo fui un crítico permanente de la falta de institucionalidad del Frente Progresista, y Cambiemos también tiene que generar reglas de juego.

—Rosario es radical, podría decirse. El intendente es radical, la presidenta del Concejo es radical y el rector de la UNR también. Y la ciudad de Santa Fe ya no es radical. ¿Le sorprende?

—Soy amigo de Pablo y me alegró mucho que gobierne Rosario. También soy amigo de Mariu (Schmuck), hasta hemos trabajado juntos. Seguro que potencia al radicalismo electoralmente. Son mujeres y hombres dispuestos al diálogo, al encuentro. Aunque haya algunos radicales que quieran ponerle tensión a la relación con el socialismo y haya socialistas refractarios al PRO.

—Ahí hace falta un cardenal Samoré.

— Si el frente de frentes se hace en el 2021, se reafirma en 2023.

—¿Qué es más fácil, que le ganen al peronismo o que Colón se salve del descenso?

—(Risas). Tengo confianza en que esta reunión de frentes vuelva a gobernar. ¿Qué Colón se salve del descenso? El problema va a seguir el torneo que viene con los promedios. Vamos a tener que hacer un Barcelona.

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