Política

En el FpV ya piensan un plan para preservar dirigentes y militantes

Antes de saberse los resultados oficiales, dirigentes avezados del Frente Para la Victoria ya motorizaban la etapa de emergencia, de control de daños. Deben mantener la cohesión.

Lunes 23 de Noviembre de 2015

Si alguna ventaja otorga la derrota clara —alrededor de los 3 puntos— es que se conoce desde temprano. A partir del 25 de octubre, para el oficialismo, perder la elección se transformó en una hipótesis cercana. Y con las encuestas de boca de urna, ayer, la derrota empezó a quedar confirmada desde las 14. La cúpula del FpV aceptó que perdía cuando todavía las mesas de votación estaban abiertas. El impacto, duro, sin embargo, no impidió que dirigentes avezados, con muchas décadas de militancia sobre el lomo —incluida la propia presidenta—, comenzaran desde antes de las seis de la tarde a motorizar un plan de emergencia. De control de daños. El FpV fue derrotado luego de tres triunfos consecutivos en elecciones presidenciales. Todo cambió en el peronismo, se impone barajar y dar de nuevo.
  A partir de hoy, el peronismo pasa del otro lado, del oficialismo a la oposición, con una urgencia: contener a dirigentes, militancias, legisladores. Transitar la necesaria autocrítica sin convertirla en autoflagelación, y evitar los pases de facturas salvajes que deriven en la atomización del movimiento político que refundaron Néstor y Cristina Kirchner en 2003. “La sociedad nos colocó en el lugar de la oposición, nuestra verdad relativa ahora queda en segundo lugar, desde ahí tendremos el desafío de mantener nuestra cohesión, nuestro núcleo de ideas, ejercer el rol institucional que la Constitución manda y lo más importante: evitar el vaciamiento ideológico de nuestro movimiento”, confió un dirigente del núcleo principal del FpV, que ayer aportó política para entender el momento.
  
Nada es definitivo. Para el peronismo, se sabe, nunca las victorias y las derrotas son definitivas. Como movimiento emancipador, genéticamente nacido para ampliar derechos y achicar brechas sociales y culturales, la disputa con los sectores dominantes no tiene fin, y nunca se estabiliza. “Nacional, popular y democrático”, se define a sí mismo el FpV. “Que los argentinos se queden tranquilos, nosotros aceptamos las urnas, respetamos la Constitución, pero nunca abandonamos nuestras convicciones”, advirtió otro dirigente anoche a La Capital, en el bunker del FpV, a pocos metros de la Plaza de Mayo.
  Varios dirigentes coincidían anoche: la derrota siempre es multicausal, y no resulta conveniente enamorarse de una sola razón. El principal derrotado es el candidato, Daniel Scioli, pero la presidenta lo sigue en la lista. No faltará quien interprete que CFK participó en tres elecciones nacionales, 2005, 2007 y 2011, y ganó las tres. Y que en 2009, 2013 y 2015, cuando no estuvo en la boleta el FpV perdió (en la provincia de Buenos Aires, las dos primeras), y ayer la presidencia. La operación de exculpar a Cristina no conduciría a buen puerto.
  La primera pregunta para el peronismo será saber si Cristina ocupará el rol de referente principal en la nueva etapa. No le resultará sencillo. “Un neo Pro peronismo, expresado centralmente por el salteño Juan Manuel Urtubey, tratará de llevar a nuestro movimiento hacia una zona de adaptación cultural a la nueva lógica que trae la derecha de la mano de Mauricio Macri”, ya calculaban ayer, en voz baja, en el bunker del FpV.
  El FpV pagó caro su propio desgaste de 12 años de gobierno, la siempre dificultosa tarea de heredarse a sí mismo —con la pareja fundadora fuera de juego—, la traumática transición de CFK a Scioli, durante meses discutido y resistido por amplios sectores del kirchnerismo. Y también, el FpV, se chocó de frente con un candidato al que tal vez subestimó, Macri. Que expresó un deseo de cambio irrefrenable de la mayoría de los argentinos, más de 13 millones.
   Varios dirigentes destacaban anoche, buceando en la derrota para encontrar las respuestas correctas, que la militancia espontánea de los últimos 15 días —que salió a pedir el voto a Scioli— se llevó todos los aplausos. Muchos de los más de 12 millones de votos que consiguió Scioli ayer “se los debemos a los militantes que rebasaron nuestras propias estructuras”, reconocían. A propósito, ¿las estructuras del peronismo hicieron todo lo que podían hacer para que ganara Scioli? Como sea, la nueva militancia silvestre que salió disputar cuerpo a cuerpo los votos ya es parte del futuro del movimiento nacional. Y garantiza coherencia ideológica en lo que vendrá, la etapa macrista. Que es incierta.
  
El rol de la militancia. Otro capítulo, principal, que proyecta una posible fortaleza del FpV a futuro habrá que buscarlo en la militancia juvenil, principalmente la poderosa Cámpora. Que ahora atravesará la prueba de ácido de mantenerse ya sin el generoso juego que le ofrece la presidenta: sentarse a la mesa principal del poder estatal.
  A propósito, varios dirigentes no camporistas, interesados sin embargo en mantener a Cristina en la cúspide del conglomerado peronista sciolista kirchnerista, dijeron ayer: “El movimiento se tiene que reorganizar con todos los sectores sentados a la mesa en igualdad de condiciones, si La Cámpora continúa siendo una organización estrella por encima de los demás, vamos a un escenario de muy difícil recomposición política”, vaticinaron.

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