"En el conflicto con el campo, vi que algunos portaban el bidón de nafta"
De buen humor. Así se lo percibe al diputado Jorge Obeid en las últimas actividades donde aparece, algunas en Rosario. El golpazo que le representó el fracaso de la resolución 125 (que votó a favor mientras Carlos Reutemann acrecentó chapa de líder militando en contra) da la impresión de haber quedado atrás.

Viernes 05 de Septiembre de 2008

De buen humor. Así se lo percibe al diputado Jorge Obeid en las últimas actividades donde aparece, algunas en Rosario. El golpazo que le representó el fracaso de la resolución 125 (que votó a favor mientras Carlos Reutemann acrecentó chapa de líder militando en contra) da la impresión de haber quedado atrás.

Parece no mostrar secuelas ni reproches hacia nadie, Obeid; sin embargo, se le advierte un intento por desmarcarse del andarivel del apasionado kirchnerismo. Cuando se le pregunta si efectivamente se está distanciando, responderá: "El peronismo trasciende a los dirigentes circunstanciales; y yo soy peronista".

Más allá de eso otra cuestión desnuda el ánimo relajado. El observador lo entenderá en dos horas de charla en un campamento por el que pasa gente de confianza, algunos hombres que ayudaron a mover los hilos en el segundo gobierno provincial (2003-2007). La cuestión, decíamos, parece resumirse así: el tiempo dejará en claro que las gestiones peronistas de Reutemann y propia fueron más un aporte que una resta, y que manejar Santa Fe no es tan simple.

En el Congreso, Obeid acaba de presentar un proyecto de rebaja de las retenciones fijas a los pequeños y medianos productores.

—¿Dé qué se trata, más en detalle?

—De las modificaciones positivas a la 125 que habíamos introducido nosotros y que cayeron con la misma resolución. Acompañado por los diputados Ariel Dalla Fontana y Walter Agosto propongo volver a la segmentación de productores, reclamada por la Federación Agraria, incorporando además mejoras tomadas del proyecto de Reutemann en el Senado, que es muy bueno. Planteamos que hasta 300 toneladas de soja las retenciones fijas bajen de 35 a 30 por ciento, y que hasta 800 toneladas de maíz desciendan de 32 a 27. Esto es muy importante porque por primera vez estamos proponiendo rebajas en las retenciones fijas, y también subsidios al flete para los productores alejados de los puertos. A los departamentos Vera, 9 de Julio, General Obligado y San Justo hemos agregado otras provincias.

—¿Qué suma implican estos cambios?

—De 700 a 800 millones de pesos; unos 300 millones de dólares.

—Más allá de este intento, ¿no cree que su imagen quedó dañada?

—El que entiende lo que hicimos en la provincia verá que no es así. En ocho años hemos apoyado al campo con el plan ganadero, que significó subsidios para retención de vientres; el plan lechero, que se tradujo en créditos subsidiados para modernizar tambos y mejorar las pasturas; 90 millones que se destinaron a tres millones de hectáreas afectadas por la gran inundación y fundamentalmente ocho años sin aumentar el impuesto inmobiliario rural como una forma de compensar lo que eran las retenciones.

—Fue dos veces gobernador: ¿qué piensa que condujo a Hermes Binner a aumentar los impuestos?

—Puedo hablar desde mi concepción filosófica y política, que pasa por el pensamiento de que el Estado no debe equilibrar su déficit recargándolo en las espaldas del contribuyente. Es muy fácil aumentar el gasto y después echar mano al aumento de recursos para equilibrar. Creo que el secreto está en ser muy cuidadoso. Siempre el gobernante tiene tentaciones de aumentar el gasto, a veces en cosas útiles, como puede ser la obra pública, a veces en cuestiones no tan útiles como puede ser el aumento de planta de personal. Entonces, hablando en términos generales, porque no manejo en profundidad los números actuales de la provincia, es que hay que ser muy cuidadoso en el manejo. Esto, creo, me permitió gobernar ocho años en la provincia sin aumentar impuestos y batiendo récord de obra pública. Hicimos más obra pública que en la época del doctor Héctor Sylvestre Begnis.

—¿Se está distanciando del kirchnerismo?

—Lo plantearía distinto. He sido, soy y seguiré siendo peronista, y el peronismo, una de las primeras cosas que enseña es que el gobernante tiene que buscar la armonía en la resolución de los conflictos. Lo que vi en el conflicto con el campo es que en vez de buscar la armonía más bien se trató de exacerbar. El gobernante tiene que andar con un bidón de agua para apagar incendios, no con uno de nafta para encender más el fuego. Es uno de los puntos fundamentales del ABC del peronismo.

—¿Cómo está su relación con Reutemann?

—Muy bien, como ha sido siempre. Nos consultamos, conversamos, yo tengo un gran respeto por él y creo que él también por mi.

—¿Y el año que viene van a trabajar juntos?

—Espero que si. No tengo idea de cuáles van a ser sus pretensiones, si va a ser candidato o no, pero si lo fuera desde ya que tendría mi apoyo.