Política

En busca del secreto de la curiosa supervivencia política de Daniel Scioli

Charla con Pablo Ibáñez y Walter Schmidt, los autores del libro "Scioli secreto", que condensa en parte la personalidad del precandidato presidencial del Frente para la Victoria (FpV).

Domingo 05 de Julio de 2015

"Aguanta estoico y sin inmutarse que lo maltraten en cadena nacional pero estalla cuando pierde una pelota intrascendente en el medio de la cancha durante un partido amistoso". La sentencia, contenida en la página 18 del libro "Scioli secreto", de los periodistas Pablo Ibáñez y Walter Schmidt (Sudamericana), condensa en parte la personalidad del gobernador bonaerense y precandidato presidencial del Frente para la Victoria. Los autores se sumergen en los aspectos menos conocidos de Daniel Osvaldo Scioli: su infancia, su adolescencia de chico burgués sin interés por la militancia, su actividad como deportista, su relación con la farándula y su ascendente carrera política, que lo tiene actualmente punteando las encuestas y con altas probabilidades de convertirse en el próximo presidente de los argentinos.

"Scioli secreto" es una suerte de biografía autorizada, aunque también detalla aspectos ocultos, situaciones de vida y rosca política que el personaje en cuestión hubiera deseado que no salgan a la luz pero que los periodistas se encargan de hacerlo visible. El libro es además una suerte de GPS que va guiando al lector a transitar los senderos de un hombre que se muestra enigmático, pero también transparente y sin intermediarios del off the record.

"Nos motivó para hacer el libro el protagonista, que es un bicho raro de la política. Nos llamó la atención su carrera ascendente, ya que en 17 años de vida política ocupó cargos altos. También la permanencia en ese universo de la mano de diferentes líderes pero con la misma lealtad para con todos ellos", refiere Schmidt en diálogo con La Capital desde su despacho de la agencia DyN, de la cual es jefe editor de la sección Política.

Schmidt e Ibáñez encararon este proyecto a principios de 2012. En ese lapso los autores se adentraron en el "mundo Scioli", en el que a veces la puerta la abrió el propio dueño; en otras buscaron caminos laterales, guiados por sus detractores, para terminar de configurar un libro que se transforma en un manual indispensable para entender las conductas y posicionamientos actuales del candidato peronista.

Sea por pasos medidos y calculados o mera casualidad, Scioli estalla en popularidad de la mano de un deporte ajeno a la cultura popular: el offshore, una categoría de la motonáutica. Gracias a la cercanía de su padre (José Scioli) con Héctor Peres Picaro y Alejandro Romay (el llamado zar de la TV), sus carreras eran televisadas por el Canal 9 y sus campeonatos exhibidos como logros del deporte argentino. Fue en una de esas carreras, el 4 de diciembre de 1989, en los Mil kilómetros del Delta, a la altura de Ramallo, que su lancha se da vuelta y en ese accidente pierde su brazo derecho. A ese hecho desgraciado y trágico lo convirtió en una oportunidad.

Luego de ser operado en el Sanatorio Laprida de Rosario, Scioli encara la recuperación en una clínica de Capital Federal. En su convalescencia, recibe una visita esperada. "Daniel, los mejores días están por venir". La frase se la dejó el ex presidente Carlos Menem. Aún hoy Scioli la repite, pero ya no cita al autor.

Scioli no niega que ingresó a la política aupado por Menem; tampoco desdeña al riojano e incluso rechazó hablar mal de él cuando hacía campaña junto a Néstor Kirchner para las presidenciales de 2003. Antes, había sido funcionario de Eduardo Duhalde y también se negó a confrontarlo cuando los Kirchner rompen con el caudillo bonaerense en 2005. "De todos los jefes políticos que tuvo aprendió algo e hizo síntesis de esos pensamientos", sostiene Schmidt.

Desafío perpetuo. ¿Cuál es el secreto de supervivencia política? "Scioli razona como un deportista, con desafíos permanentes. Cuando cumple una meta, enseguida va por otra. Y hoy la meta es la Presidencia de la Nación", agrega el periodista.

La relación conflictiva con el matrimonio Kirchner, pero sobre todo con Cristina, viene desde la época en que gobernaba la Alianza y en la que ambos eran diputados e integraban la comisión para investigar ilícitos relacionados con el lavado de dinero. La presidenta lo desdeñaba "por menemista", pero también por estar demasiado emparentado con la farándula. Cuando Néstor lo elige para ser su compañero de fórmula en 2003, esa desconfianza no se aplacó, pero primó el pragmatismo de Kirchner: Scioli le aportaba votos.

"La relación con el matrimonio Kirchner siempre fue compleja, pero Scioli es un tiempista: sabe esperar su oportunidad. Cuando lo mandaron al freezer y se recluyó en el Senado se las ingenió para mantenerse activo. Creó el premio Sarmiento, destinado a figuras de la política, el espectáculo y el deporte. Eso le dio aire en un tiempo en que el kirchnerismo lo ninguneó y destrató", relata Schmidt.

"El tiempo es un gran ordenador", se lo escucha repetir a Scioli en más de una oportunidad. Tal vez sea ese axioma (que en el libro aparece cada vez que el ex motonauta supera situaciones conflictivas) el que le permita presumir del destino que imaginó cuando ingresó a la política: escalar hasta la cúspide del poder. El tiempo se acerca y es el que al final pondrá las cosas en orden.

 

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