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Empieza la danza de nombres para los trascendentes comicios de 2021

Los dirigentes políticos santafesinos dicen que para las elecciones "falta una eternidad", pero por lo bajo empiezan a hablar de candidaturas.

Domingo 31 de Mayo de 2020

De no haber existido la pandemia de coronavirus, a esta altura del año ya hubiera empezado a debatirse públicamente cómo y quienes llegarán a las elecciones legislativas de 2021. Con la pandemia a flor de piel, las roscas quedan para la intimidad de los políticos. Pero existen igual.

   “No podemos ponernos a pensar en candidaturas en medio de esta pandemia”, es el estribillo preferido de los políticos cuando este diario los consultó sobre el estado de las cosas, camino a las trascendentes elecciones legislativas a diputado nacional y senador nacional. En agosto de 2021 deberían estar realizándose las primarias (faltan 14 meses) y, en septiembre del mismo año, las generales.

   En los pasillos de Casa Rosada circula la idea de avanzar hacia la suspensión de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso) por la crisis sanitaria y por los efectos económicos que la pandemia dejará en el país. Las Paso de 2019 costaron más de cuatro mil millones de pesos. La cuestión es que no se pueden derogar por decreto, sino por una ley del Congreso. Se verá.

   Las elecciones del año próximo serán un primer muestreo respecto de cómo y dónde está parado cada sector político. En Santa Fe, además, podrían operar como tester o plebiscito respecto del gobierno nacional y provincial. Los intendentes también tendrán su muestreo: habrá elecciones a concejal.

El espinel peronista

   En el peronismo santafesino hay casi un ruego y una necesidad: que Alberto Fernández y Omar Perotti bosquejen un acuerdo político que consensue los nombres. ¿De qué nombres se habla cuando uno recorre el espinel? De cientos, en todos los frentes.

   Si Perotti va en busca de plebiscitar su gestión en los comicios de 2021 o de marcar a fuego su impronta tiene un candidato: el actual senador Roberto Mirabella, un gran desconocido para la totalidad de los santafesinos, pero brazo derecho e izquierdo a la vez del mandatario.

   Hasta tal punto, que el también rafaelino reemplazó a Perotti en la banca cuando su coterráneo renunció a la misma, tras haberse consagrado gobernador. “Que cosa fuera Perotti sin Mirabella”, chuzan algunos, reversionando la letra de La Maza, del cubano Silvio Rodríguez.

   No hay senador en funciones que no quiera ser reelecto en su banca. La Cámara alta es el lugar más ansiado por los políticos. Se recomienda leer Los Secretos del Congreso, libro de Gabriel Sued, para interiorizarse de las condiciones especiales que se gozan allí. Esa continuidad, es la que hace presumir la intención de María Sacnun de ir por otro mandato (seis años, en vez los cuatro que les corresponden a los diputados).

   Sin embargo, con una lógica impecable, en el peronismo hay quienes sostienen que debe haber un rosarino o rosarina encabezando. O al menos acompañando desde el cupo femenino.

   En un sector del kirchnerismo vinculado a La Cámpora se habla de Marina Magnani, hoy concejal. O, incluso, del propio Marcos Cleri. Cleri tiene dos años más como diputado nacional, pero quiere ser candidato a gobernador del espacio en 2023.

   Otro que quiere ser candidato a titular de la Casa Gris en 2023 es Leandro Busattto, presidente de los diputados provinciales peronistas. Para ser candidato a gobernador (y esto corre para Busatto y Cleri) hay que hacerse conocido en toda la provincia y revalidar títulos. Y para eso sirven las elecciones de mitad de mandato. Busatto podría ir como postulante a diputado.

   Suenan “mil nombres” más, entre ellos Roberto Sukerman, Eduardo Toniolli. Y siguen las firmas.

   En la oposición hay un candidato natural a la senaduría: Miguel Lifschitz. Sin embargo, el ex gobernador no necesita popularidad porque tiene un alto grado de conocimiento por sus cuatro años de gobernador. Y no está convencido de retirarse políticamente de la provincia para ir al Senado, porque perdería el lugar de privilegio que tiene en la Poltrona de la Cámara de Diputados.

   Lifschitz tiene que sostener en el tiempo su impronta de candidato a suceder a Perotti e intentar reorganizar la coalición opositora. Con el Frente Progresista en soledad no alcanza para ganarle al peronismo unido. Esto no es una elucubración del redactor de este análisis, sino la realidad de las últimas elecciones.

Ordenar la casa

   En ese sentido, el radicalismo santafesino busca reorganizar el espacio, reagrupar la mayor parte de dirigentes y militantes para competir en internas con el socialismo llegado el 2023. E incluso con un sector del PRO. Nadie cree que esa tríada se formatee para las elecciones próximas.

   Maximiliano Pullaro puede ser candidato a senador nacional o diputado nacional, y lo propio se menciona respecto al senador provincial Felipe Michlig. ¿Y en el socialismo, si no es Lifschitz, quién? Aparece un tapado: Miguel Cappiello. Y se nombra a Antonio Bonfatti, a algún intendente del Gran Rosario, a la sanitarista Andrea Uboldi. En el gabinete municipal hay un nombre que goza de una muy buena imagen pública: Leonardo Caruana. Atención a ese nombre. Podría resultar (o no) una prenda de unidad entre Pablo Javkin y los socialistas.

   La pandemia ha puesto a Caruana en un lugar de prestigio. A diferencia de su par porteño, Fernán Quirós, que aparece a cada hora y cada día en los medios de comunicación porteños (ciudad escaldada por la penetración de la peste), el secretario de Salud rosarino hace un culto del perfil bajo. Pero muestra eficiencia en la materia.

   En el PRO todo está por hacerse. Además del parteaguas del coronavirus hay una pelea interna que parece no tener retorno (aunque en política se vuelve de todo) entre Federico Angelini y Roy López Molina. Angelini es un nombre para ir por la senaduría, al igual que el ex canciller Jorge Faurie. Se anota alguien que ahora esta cerca de Angelini: el empresario futbolístico Ricardo Schlieper.

   Habrá que esperar para saber si López Molina jugará con otro sector (entabla conversaciones políticas con José Corral) o se mantendrá adentro del PRO.

   Corral no descarta una candidatura nacional, le baja los tonos a una reconciliación radical que reintegre a los ¿ex? macristas con el Frente Progresista y se queja “por los ataques públicos del socialismo”. En el Frente Progresista siempre recordarán a Corral como al que “se fue de la coalición para permitir que el peronismo gane la provincia”. Nunca volverá a haber afecto sincero.

   No es verdad que para las elecciones falte una eternidad. No se lo creen ni los políticos que repiten eso con un micrófono encendido. Eso sí, esto recién empieza y habrá más historias para este boletín.

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