Política

El sindicalismo se alineó con Caló tras el reto presidencial

Polémica entre CGT y gobierno. Moyano, Barrionuevo y Yasky respaldaron al jefe de la CGT Balcarce. El gobierno negó una ruptura con el gremialista.  

Jueves 06 de Febrero de 2014

El sindicalismo oficialista y opositor salió ayer a respaldar al titular de la CGT Balcarce, Antonio Caló, luego del reto que la presidenta Cristina Fernández le hiciera en público, al negar que haya "trabajadores que se mueran de hambre" como afirmó el dirigente metalúrgico.

Desde el gobierno, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, negó que pueda producirse una fractura con la CGT conducida por Antonio Caló, aunque le enrostró que su gremio cuenta con "más afiliados" gracias a la "política económica" del gobierno.

El titular de la CGT oficialista, en una entrevista con LaCapital, había asegurado que "a la gente no le alcanza para comer", pero la jefa del Estado salió al cruce de la afirmación y, durante un acto en la Casa Rosada, le advirtió: "Yo no creo que sea así, Antonio, no hay trabajadores que se mueran de hambre".

El titular de la CGT opositora, Hugo Moyano, consideró "inaceptable" y "lamentable" el reto público de la presidenta a Caló y advirtió que las críticas vertidas hacia el sindicalismo buscan "provocar algo como para justificar a lo mejor su salida".

"Es inaceptable. Una forma de tratamiento público que es lamentable", enfatizó el camionero, y agregó: "Desde el punto de vista humano es inaceptable, más allá de a quién se lo hayan hecho".

El camionero adelantó, además, que se reunirá con el secretario general de la CTA opositora, Pablo Micheli, para analizar "el ataque" de la jefa de Estado al sindicalismo, actitud que, aseguró, responde a la búsqueda de un "chivo expiatorio" por parte del gobierno para "argumentar su fracaso".

Por su parte otro opositor, el jefe de la CGT Azul y Blanca, el gastronómico Luis Barrionuevo, dijo que sintió "pena y lástima" cuando la presidenta retó a Caló y sostuvo que "la receta" del Ejecutivo "es atacar a los demás" y "no mirar" las propias "responsabilidades", como la "economía" del país.

"Tomando lo de Caló, la verdad que me da pena, me da lástima que haya estado ahí (por la Casa Rosada) escuchando lo que la presidenta le decía, que no estaba de acuerdo con lo que él había manifestado. Caló lo que manifestó es lo que estamos manifestando todos en general, es que el poder adquisitivo de los trabajadores desapareció", enfatizó Barrionuevo.

Por su parte, el oficialista titular de la CTA, el docente Hugo Yasky, también defendió al metalúrgico, al considerar que el dirigente "expresó la situación de los trabajadores" y aseguró que se siente más cerca de su colega sindicalista que de la presidenta.

"Creo que Caló, que es un buen dirigente sindical, expresó la situación de los trabajadores y no de todos, porque esa podría haber sido en todo caso la observación", consideró Yasky, aunque aclaró que él "no hubiese empleado la frase" del metalúrgico que generó el malestar presidencial.

Yasky opinó que los dichos de Caló responden a la "tarea que tiene el dirigente sindical. La presidenta lo tiene que entender así" y, al ser consultado si estaba más cerca de la postura de Caló que de la mandataria, dijo que "por supuesto" optaba por el sindicalista.

En ese contexto Capitanich, en su habitual charla matutina con la prensa, bajó el tono contra el jefe de la CGT Balcarce al explicar que "todos opinan en la Argentina, muchos empresarios y sindicalistas opositores u oficialistas en estos casos, emiten opiniones y critican, pero si cada crítica u opinión uno la toma como un punto de ruptura, no estaríamos reconociendo que en toda democracia, la libertad de expresión genera tensión".

"Lo que deben reconocer muchos actores sindicales es que han tenido un crecimiento muy fuerte en el número de afiliados porque la política económica de este gobierno se los permitió", añadió el funcionario, en velada crítica al metalúrgico.

El radicalismo cargó ayer contra el gobierno nacional y criticó el discurso dado por la presidenta Cristina Fernández al reclamarle "que salga de su tozudez y encerramiento", y le ofreció al Ejecutivo "su equipo técnico económico para la elaboración de un plan antiinflacionario serio".

La UCR alertó que la economía está en una etapa de "estancamiento" y diagnosticó que ya ingresó en "un proceso de recesión", tras la última devaluación.

La propuesta fue formalizada en una conferencia de prensa realizada en la sede del comité nacional, la que fue brindada por el titular del radicalismo, Ernesto Sanz, junto a los presidentes de los bloques de diputados, Mario Negri, y de senadores, Gerardo Morales, los asesores económicos Javier González Fraga y Adrián Ramos, la senadora Laura Montero y la presidenta de la convención radical, Lilia Puig de Stubrin.

Sanz afirmó que el gobierno está "haciendo más de lo mismo, persistiendo en el error, dando vuelta alrededor de un círculo vicioso", lo que a su entender genera "más desconfianza y más incertidumbre" por lo que pidió que "salga de su tozudez para convocar a un diálogo para construir un plan antiinflacionario".

Consultado sobre las declaraciones del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, en las que acusó a la oposición de tener a economistas como sus "agentes encubiertos", el senador respondió que "la única y gran conspiración es su propia incapacidad" y garantizó que sus asesores "responden a un ideal, a una Argentina de progreso y no decadente".

Por su parte, el economista Adrián Ramos remarcó que la conferencia fue convocada para "ofrecer desde el equipo técnico de la Unión Cívica Radical lo que nuestro partido puede ofrecer en términos de capacidad técnica para la elaboración de un plan antiinflacionario serio".

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