Elecciones 2019

El riesgo de tirar del mantel sin medir las consecuencias

Macri debe poner como horizonte el 10 de diciembre y convertirse en el primer presidente no peronista que termina su mandato.

Martes 13 de Agosto de 2019

No fue una gran encuesta. Ni un censo. Las Paso se convirtieron en un test definitorio para designar a quienes gobernarán desde el 10 de diciembre. Ahora, Mauricio Macri no deberá seguir tirando del mantel.

Como lo pedía el presidente al convocar a los electores a votar el 11 de agosto, como una fecha crucial, la sociedad fue, votó y le dio la victoria al peronismo. Por márgenes impensados. Todo parece estar definido. En política, no hay milagros.

El gobierno (como los encuestadores y los analistas), jamás previó semejante lluvia de votos anti macristas. El presidente aún está groggy. Lo demostró ayer, cuando se pareció a esos entrenadores de fútbol que, tras la derrota, le echan la culpa al equipo rival por la táctica empleada para vencerlo.

El presidente tiene de ahora en más un objetivo altruista, pero si le dedica todos los esfuerzos: convertirse en el primer mandatario no peronista en cumplir su mandato. Ya no podrá ser el primer presidente reelecto no peronista. Por culpa propia, no de la oposición. Macri nunca empatizó con los problemas de bolsillo de la mayoría. Los electores no actuaron como él pidió.

"Puteame, pero votame", fue la consigna que bajaron Marcos Peña y Jaime Durán Barba la última semana antes de los comicios. Eso no funcionó, porque ya había sido puesto en práctica en el 2017, cuando el oficialismo ganó, pese al estado malherido de la economía.

El presidente prefirió, ayer, salir a hablarle a su núcleo duro antes que formatear un escenario consensuado de salida. "Es irremontable. Creo que hay que pegarse un baño de humildad y trabajar para terminar el gobierno de forma ordenada. El tema de las renuncias es tardío, debió haber sido el año pasado. Alguna señal habría que dar, pero la verdad, conociendo a los personajes, no creo que pase", dijeron a LaCapital, anoche, desde un ministerio, de los importantes.

El mientras tanto, desde las Paso hasta la primera vuelta de octubre debería transitar por un escenario de mayor previsibilidad. Si los índices económicos y los efectos de las acciones de los mercados continúan bamboleándose como una balsa en medio del temporal, todo será peor. Para el gobierno, pero, por sobre todo, para el país.

De todos modos, desde ahora, es más importante la palabra de Alberto Fernández que la de Macri. Así actúan los mercados. Piensan en el que viene. Y creen que Macri ya fue. Los dos deberían saberlo.

Octubre queda demasiado lejos si estas historietas de grieta, acusaciones, diálogo de sordos y crispación se mantienen. Las historias de la transiciones en Argentina nunca fueron felices. Ayer, había algún deja vú con 1989, cuando la hiperinflación se comió el bolsillo y las esperanzas alfonsinistas. A Macri, el domingo, como a Juan Carlos Pugliese, en el 89, la sociedad le contestó con el bolsillo.

Lo que importa

Casi el 70 por ciento de los argentinos decidió no apoyar al macrismo. Esa es la lectura original, el trazo grueso, lo que el gobierno nacional debe leer para encarar el futuro. Para mantener o aumentar su franja de adherentes, el presidente tiene que mantener la gobernabilidad, ser responsable y poner todo el pensamiento y la acción en llegar al 10 de diciembre. Aunque sea con muletas.

El peronismo no deberá dejarse llevar por la ansiedad. Su tiempo comenzará el 10 de diciembre. Fernández deberá en este tiempo construir el fernandismo. Logró el estratégico apoyo de los gobernadores, un plus a la hora de las tensiones.

Esta historia recién comienza.

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