Política

El resultado definitivo de las Paso bonaerenses sigue siendo una moneda en el aire

"La madre de todas las batallas" quedó abierta por la fuerte paridad y la peligrosa jugada del gobierno de dejar medio millón de votos sin contar

Domingo 20 de Agosto de 2017

Toda la matemática predictiva indica que Cristina Kirchner ganará por algunas decenas de miles de votos la elección de senadora en la provincia de Buenos Aires. Pero, en lo formal, la madre de todas las batallas quedó abierta, y sin definición. Fue por obra de la fuerte paridad entre las dos fuerzas políticas principales, y por una peligrosa maniobra del gobierno nacional: de manera deliberada dejó casi medio millón de votos sin contabilizar.

Cuando el escrutinio definitivo que se cursa en estas horas llegue a su fin, y si no suceden nuevos episodios impensados, un punto porcentual, más o menos, será la diferencia favorable a Unidad Ciudadana sobre Cambiemos.

El partido de gobierno consiguió en Buenos Aires, como en todo el país, algunos puntos más de lo esperado; hizo una buena elección. Superó una prueba difícil. Se consolidó como sujeto político cultural de época, fue más allá de una mera experiencia electoral efímera.

Sin embargo, al gobierno le quedó algo pendiente por conseguir, de importancia clave: no pudo jubilar a su principal enemiga, Cristina. La Casa Rosada vio con asombro la rápida implantación del nombre y concepto novedoso de acumulación política, Unidad Ciudadana, en varias provincias argentinas, con epicentro en Buenos Aires.

la otra elección

En la definitoria de octubre habrá otra elección; será otro momento, con los previsibles corrimientos —moderados o leves— que de todos modos determinarán si Cambiemos consolida su fuerte elección, ya colocándose bien por arriba de los 35 puntos. O si es Cristina sigue condensando la ola opositora y termina de liquidar todas las aspiraciones de los opositores-amigables del gobierno, el peronismo con pretensión post-kirchnerista, dialoguista, y el partido de Sergio Massa. Que fueron los grandes derrotados del último domingo.

Junto a los gobernadores que se sentaron mucho con Macri en el último año. Y que ahora descubrieron que parte de su base electoral eligió directamente votar la propuesta del gobierno nacional. Un dolor de cabeza para ellos.

Pensando octubre, el gobierno nacional no modificará lo que hizo hasta hoy. La estrategia comunicacional mantiene su relativo éxito. El nuevo paradigma cultural que apura el macrismo consigue hacer pie, al menos en un tercio de los argentinos.

La noticia que Cristina ganó por margen estrecho en las Paso será más temprano que tarde anunciada con la ayuda inestimable de los medios de comunicación oficialistas; claro que dar una mala noticia con días de postergación, oculta, y mezclada con otras en sentido inverso, será una ventaja grande para La Casa Rosada. Una ventaja que Cambiemos se autoconcedió, de manera ilegítima, y comunicacionalmente ilegal. Dar a conocer de modo fehaciente el resultado de una elección es parte constitutiva del proceso electoral.

Luego de expresado el "número" de las Paso, y asumido por las partes, empezará a correr la carrera de octubre.

Desde el kirchnerismo analizan que el diseño político que hizo Cristina, y la decisión de presentarse como candidata, ha sido un acierto. A pesar del gigantesco proceso de lapidación de la figura de la ex presidenta y de su movimiento político, "Cristina consiguió cerca de 3,5 millones de votos en la provincia, y dejó atrás falsas diputas con que la acecharon en los últimos años: Massa, Randazzo y, entre otros, la CGT dialoguista, quedaron muy lejos de representar la oposición al neoliberalismo salvaje que propone Macri", le expresó a este cronista un dirigente que habla a diario con CFK.

Eso sí, para octubre, son varios los de "segundo anillo" del cristinismo que esperan que la jefa camine más por los barrios y le dé otra vuelta al esquema de hablar poco y poner a hablar en su nombre a "Pedro, María, Juan y José...; necesitamos algo más que eso de Cristina, sacarla de la cajita del cristal", aseguran.

En el cristinismo, por lo demás, apuestan al triunfo —que requerirá una elección más cerca de los 40 puntos que de los 35 con los que terminaría el escrutinio definitivo en curso—, porque lo del "techo electoral es una construcción transitoria; muchos dirigentes tuvieron «techos» y «pisos» durante determinados tiempos históricos, luego se rompieron. Pensar en eso como una situación permanente es absurdo", arriesgan.

Por el lado de Cambiemos, en contrario, creen que Cristina llegó a su techo, y que la expansión de la ola amarilla aún no alcanzó su punto más alto. "El objetivo era una elección pareja o perder por poco en la provincia, y lo conseguimos. Tenemos un clima ganador en todo el país, y eso va a permear para octubre y terminar arriba en Buenos Aires", se convencen en la Casa Rosada.

Después, si el voto favorable al gobierno se ancla en la expectativa económica —no concretada— o en las señales por un reordenamiento de las relaciones sociales, de clases y de sectores, que "alteró" el populismo, será un debate para la academia y para las ciencias sociales.

"El macrismo va a espiralizar el ajuste, no tendrá otro camino posible, es parte de su ADN. Lo único que puede crecer en la argentina es una oposición neta y firme a ese proyecto, y esa oposición la expresa la construcción de Unidad Ciudadana", se entusiasman desde el cristinismo.

La madre de todas las batallas, para octubre, mantiene el polvo suspendido en el aire que impide ver con mayor claridad. Y no está dicho quién será el ganador final.

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