Política

El PJ santafesino busca ordenarse de cara a un cierre de año caliente

Al tratamiento de leyes clave en la Legislatura se suma la elección de autoridades partidarias

Lunes 02 de Noviembre de 2020

El peronismo provincial busca ordenarse hacia adentro y hacia afuera de cara a un cierre de año caliente, en el que se votarán leyes clave para la Casa Gris.

Como le sucedió a todos los gobernantes, Omar Perotti se topó con un 2020 inesperado. La delicada situación económica estaba incorporada al diagnóstico inicial pero la pandemia alteró todos los planes. A la recesión y la peste se agregaron el agravamiento de la inseguridad y un nuevo frente: el ambiental.

La semana pasada el propio gobernador reconoció que es “muy probable” que retoque su equipo, una jugada que disparó una ola de rumores y llamados frenéticos.

El presidente del bloque del PJ en la Cámara de Diputados, Leandro Busatto, dijo a La Capital que no le preocupan los nombres propios sino el rumbo del gobierno. “Fue un año atípico —evaluó el legislador—. El gobierno debe lograr una contundencia política que todavía no pudo desplegar. Al peronismo le costó doce años volver a gobernar, debemos tener un proyecto amplio para la provincia, que interpele a la sociedad con políticas activas en lo económico, lo social y la seguridad”.

Lo cierto es que entre noviembre y diciembre el oficialismo apuesta a sancionar tres iniciativas legislativas importantes: el presupuesto 2021, la reforma policial y otra sobre conectividad. “Nos jugamos mucho con estas leyes, apelamos a un proceso de maduración en la relación con la oposición”, dijo Busatto.

El problema es el de siempre: los porotos escasos del PJ en la Legislatura. El peronismo tiene sólo seis diputados —siete, si se suma al díscolo Oscar Cachi Martínez— y debe negociar cada proyecto con el Frente Progresista (FPCyS), que cuenta con 28 legisladores sobre 50.

Consciente de esa limitación, la semana pasada Perotti se reunió con el titular de la Cámara baja, Miguel Lifschitz, para acercar posiciones de cara al trámite legislativo.

Cerca del líder socialista reconocen un cambio de actitud en la relación entre los dos protagonistas principales de la política santafesina.

Pero advierten: “No vemos que eso se traduzca en un ordenamiento de la agenda legislativa y que la gente obtenga algún tipo de provecho. Miguel nunca se va a negar al diálogo, más allá de que subsisten diferencias importantes respecto de cómo se está llevando adelante la gestión”.

Aseguran que no están cerrados a las iniciativas del gobernador, pero resaltan que nada saldrá a libro cerrado.

No sólo en Diputados creen que hace falta aceitar el vínculo entre oficialismo y oposición: también lo plantean en la Cámara alta. El sábado, el presidente del bloque de senadores de la UCR, Felipe Michlig, propuso una mesa de diálogo y trabajo conjunto entre los Poderes Ejecutivo y Legislativo.

“En las últimas sesiones hemos tenido muy buenos ejemplos, como fueron la sanción de la ley de ART, la Ley de paridad de género y la emergencia del sector turístico y otros, producto de un trabajo fecundo, amplio y responsable de ambas Cámaras y de todos los bloques, en coordinación con el Poder Ejecutivo”, dijo el senador por San Cristóbal en un comunicado.

En alguna de esas normas, el acuerdo que tejió el oficialismo con la oposición no logró sostenerlo con su propio bloque de la Cámara baja. Por caso, ningún diputado o diputada del peronismo acompañó la ley de ART y el veto parcial del gobernador al bono excepcional para docentes reemplazantes.

“Vemos ciertas dificultades del peronismo hacia adentro que se manifiestan hacia afuera”, analizan en el entorno de Lifschitz.

Interna

Como si fuera poco, el peronismo debe resolver en las próximas horas una rosca aparentemente menor pero indicativa de la distribución de poder interno: las autoridades partidarias.

Las sucesivas prórrogas por la pandemia se acabaron. Este viernes vence el plazo para la presentación de listas y el 20 de diciembre se desarrollarán las elecciones.

El actual titular del PJ provincial, Ricardo Olivera, confía en que habrá lista de unidad. “Estamos trabajando tranquilos, con mucho diálogo —sostiene el diputado—. Están todos sentados en la mesa, obviamente en forma virtual”.

Olivera tampoco quiere decirlo, pero salvo que aparezca alguna sorpresa —algo que no habría que descartar en un año como el 2020—, él seguirá al frente del partido.

La diferencia con 2016 es que la situación del peronismo santafesino le exige al titular del PJ provincial mayores habilidades de bordado. Olivera tiene que articular al perottismo; Encuentro por Santa Fe, liderado por la ministra María Eugenia Bielsa; Nuevo Espacio Santafesino (NES), referenciado en el senador Armando Traferri y la vicegobernadora Alejandro Rodenas; y la Corriente de la Militancia, encabezada por el ministro Agustín Rossi.

A esos espacios hay que sumar el Movimiento Evita, encabezado por la diputada provincial Lucila De Ponti y el concejal rosarino Eduardo Toniolli; La Cámpora, liderada por el diputado nacional Marcos Cleri; los sindicatos y el Movimiento Arraigo Santafesino (MAS) de la senadora nacional María de los Angeles Sacnun.

“Hay cierta vocación mayoritaria de deponer cualquier tipo de aspiración personal —indica Toniolli, presidente del PJ rosarino—. La fuerza política que sostiene a nivel nacional a Alberto Fernández y en la provincia a Perotti tiene que estrechar filas, lo que no significa unanimidad y homogeneidad, sino unidad en la diversidad”.

El tema es cómo encajar esa diversidad en la dirección provincial, que tiene, debajo de la presidencia, tres vicepresidencias y la secretaría general.

Busatto, enrolado en la Corriente, propone “pasar a un esquema político más amplio, de diez o doce personas, para que todos los espacios tengan un lugar”. Y desliza: “Ninguno tiene preeminencia sobre otro, ni siquiera el sector del gobierno”.

Toniolli considera que casilleros para llenar hay. “En el consejo provincial si sumamos todas las secretarías, prosecretarías y vocalías tenemos 73 lugares”, subraya.

Frente a eso, en el peronismo santafesino buscan cerrar una lista única. Por dos razones: sería muy difícil explicar a una sociedad agobiada por la crisis la pulseada entre dos listas.

También, porque una eventual interna obligaría a realizar una compulsa real el año que viene. Se mezclarían así el debate interno del peronismo con el armado de las listas para unas elecciones clave para los oficialismos de todos los niveles.

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