Política

El PJ acaricia el poder en Santa Fe mientras se organiza para la elección nacional

El resultado del frente Juntos pone a Perotti en un lugar expectante, pero domina la cautela. En las generales habrá más votantes que en las Paso.

Domingo 05 de Mayo de 2019

El peronismo santafesino sabe que la gloria le quedó al alcance de las manos. Transita las semanas previas (a las elecciones general del próximo 16 de junio) con la contenida excitación que otorga la cercanía a un logro que viene esperando desde 2007: volver a gobernar el tercer distrito electoral de la Argentina. Ya acaricia el trofeo mayor, la Gobernación de Santa Fe. Todo el sistema político lo sabe, aunque las fuerzas perdedoras (con pura lógica política) traten de minimizar los 183 mil votos que el Frente Juntos le sacó al FPCyS, y que duplicó en votos largamente a Cambiemos. "Empieza otra elección", se ilusionan tanto desde el oficialismo provincial como del nacional. Es natural darse ánimo, y buscar el milagro, pero no los favorece la matemática política. Un dirigente peronista, especialista en contiendas provinciales, le dijo a este cronista, "la elección está ganada en un 80 por ciento".

La pregunta surge, entonces, ¿a qué atribuir el 20 por ciento restante?

Las precauciones en el peronismo se explican en varios ítems. Para empezar, la relativamente baja concurrencia de votantes a las Paso, el domingo pasado. Apenas por debajo del 70 por ciento. Se prevé que, en las generales, vote un 7 por ciento más de santafesinos. Esa sola cifra explicaría casi 200 mil nuevos votantes el próximo 16 de junio.

Por lo demás, el fárrago de listas que ofrecieron las internas probablemente alentó una cifra muy elevada de votos en blanco y nulos, que alcanzaron —en la categoría a gobernador— unos 210 mil. El voto en blanco y nulo, en la Argentina, en promedio, en elecciones generales, no supera el 4 por ciento.

Con todo, la "nueva" masa de votantes efectivos que participarían en junio, tal vez cercana a los 300 mil santafesinos, ¿por qué se inclinarían mayoritariamente por la segunda o tercera fuerza? No se avizora un fenómeno político de esa naturaleza. Las fuerzas políticas que suman más votos de las Paso a las generales —según la ya consolidada estadística nacional— son las que salen primera y segunda, y en ese orden. De las terceras fuerzas hacia atrás suman poco, se mantienen o directamente decrecen.

En 2015, Miguel Lifschitz le "descontó" a Miguel Del Sel apenas unos tres mil votos por los que había perdido las primarias, para pasar a ganar por unos milimétricos 1.200 votos en las generales. Aquella elección no guarda relación con los 183 mil votos que pretende remontar Antonio Bonfatti (al igual que en 2015, representando a la segunda fuerza en las Paso) el próximo 16 de junio.

Finalmente, surge la pregunta política sobre los 230 mil votos que obtuvo María Eugenia Bielsa, perdedora en la interna del peronismo. ¿Podrá el candidato ganador, Omar Perotti, retenerlos?

En cierto, sin embargo, que distintas experiencias electorales santafesinas han mostrado efectivamente la dificultad del candidato kirchnerista puro (Agustín Rossi) para retener (luego de vencer en la Paso, como en 2011) votos peronistas presuntamente reactivos al kirchnerismo. Pero no es caso de la elección actual, de 2019. La paradoja dice que la interna la ganó un "no" kirchnerista con el apoyo "oficial" del kirchnerismo, y el apoyo parcial de los votantes de la ex presidenta; y la perdió una candidata cultural e ideológicamente cercana al kirchnerismo, pero sin acuerdo político de esa fuerza política. Por lo tanto, hubo votos K del lado de Perotti y también del lado de Bielsa. Y también a la inversa, con los votos "no K".

Para clarificar, la propia Bielsa le advirtió en las últimas horas a sus votantes que no tienen ningún motivo para migrar al campamento socialista. "Aun con nuestras diferencias (por Perotti) nunca dudamos en acompañarlo con el voto en las generales", dijo Bielsa, a la vez que fustigó al candidato del PS.

Bielsa clarifica lo obvio: en el contexto de la elección nacional que se viene en agosto, la arquitecta rosarina avisa a los votantes cristinistas de Santa Fe que si votan a Bonfatti estarían votando contra Cristina. El PS, en agosto, tendrá su punto de acumulación política en Roberto Lavagna presidente, o en otra opción similar, pero en ningún caso en la opción frentista que va armando el peronismo kirchnerista, la fuerza política opositora mayoritaria al macrismo.

El propio Bonfatti lo ratificó en la última semana, si se presentara un ballottage entre Macri y Cristina en noviembre próximo, su partido decidirá, como en 2015, el voto en blanco.

Con todo, el candidato a presidente de Omar Perotti no se conoce, y podría no ser CFK, en el caso que se presente. Sin embargo, y a diferencia de Bonfatti (presidente del PS a nivel nacional) el rafaelino, si es electo gobernador —fiel a su estilo—, evitaría intervenir en la disputa nacional, o daría su apoyo a algún candidato que juegue por "adentro" del frente que impulse el PJ nacional con el kirchnerismo.

Al cabo, para pronosticar junio, lo principal pasa por el clima de época. Y qué significa hoy Omar Perotti en Santa Fe, y en la Argentina. Pareciera, a la luz de las elecciones provinciales ya concretadas en San Juan y en Entre Ríos —con enormes triunfos de los peronismos amplios, multicolores—, que el rafaelino se inscribe en la ola "peronizadora" de la Argentina. De un peronismo con alma moderada /conservadora —en el caso de Perotti, de Gustavo Bordet y de Sergio Uñac, entre otros— pero a su vez en alianza con Cristina Kirchner.

Los gobernadores mencionados —Perotti todavía en camino a conseguir el triunfo— no excluyen a Cristina de un posible armado nacional, que se definirá antes del 22 de junio.

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