Política

"El petróleo no se va a agotar"

Roberto Cunningham es director general Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) y vicepresidente de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Física y Naturales (Ancefn) y es un profundo conocedor del mundo del petróleo.

Lunes 21 de Julio de 2008

Roberto Cunningham es director general Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) y vicepresidente de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Física y Naturales (Ancefn) y es un profundo conocedor del mundo del petróleo. Ante un escenario global en donde el precio del crudo está en el centro de los debates sobre la economía internacional, el especialista presenta una particular visión del tema. Contrariamente a lo que muchos analistas aseguran, considera que el problema no es que el oro negro se agote en algún momento y que no existe un combustible capaz de sustituirlo sino que el costo del crudo transformará al sector del transporte.

—¿Qué pasará en el mundo con este constante incremento del precio del petróleo?

—En el mundo hay cuatro grandes problemas, con diferencias. La energía, el agua, el calentamiento global y los alimentos. El de los alimentos es más económico que técnico porque habría alimentos para todos. El del agua es muy serio porque hacia el futuro no sabemos qué va a pasar con las reservas, que están disminuyendo. El calentamiento global y la energía están ligados porque el consumo de energía a partir de determinado combustible contribuye al calentamiento global. La energía es el gran desafío porque, por un lado escasea, pero por el otro lado crece su consumo de una manera brutal. El problema hoy no es el agotamiento del petróleo sino el precio. No se va agotar jamás. En los próximos años, se va a seguir descubriendo. Además está el petróleo no convencional, el que está en los polos, en los mares, que no está computado en las reservas. El problema es el precio. Si en algún momento es inalcanzable muchos deberán dejar el automóvil, por ejemplo.

—¿Cuáles son las alternativas para prescindir del petróleo?

—Cuando uno habla de energía es fundamental hablar de dos áreas: electricidad y transporte. Para fabricar electricidad yo puedo recurrir a fuentes primarias como la hidráulica, eólica, térmica, nuclear y algunas otras, como solar. Hay muchas alternativas para fabricar electricidad, entre ellas el petróleo, a través del gasoil o fuel oil. El problema es con el transporte porque hoy prácticamente cada bicho que camina lo hace con nafta o con gasoil, sea un auto, un avión, un tractor, un barco. Y la sustitución hoy sólo es a través de los biocombustibles. Pero como se fabrican a través de los vegetales sólo podemos fabricarlos dependiendo de la cantidad de vegetales que haya. A nivel mundial lo máximo que se puede fabricar es un 10 por ciento del consumo de nafta y gasoil. El auto eléctrico es muy lindo pero las baterías se agotan a lo largo de 200 kilómetros y necesito cuatro horas para cargarlas. El enorme desafío es cómo encontrar un nuevo combustible para el transporte.

—¿En el futuro será casi imposible utilizar al petróleo como combustible para los medios de transporte particulares por su alto costo?

—Se dice que un automóvil puede ser usado por varias personas, pero eso es un cambio cultural muy difícil. Lo podrán hacer pequeños países muy responsables. No hay sustitución de combustibles de origen fósil para el transporte, salvo una pequeña parte con biocombustibles. Entre las sustituciones posibles para el futuro aparecen, en teoría, el auto eléctrico y el auto a hidrógeno, pero todavía no se dan las soluciones económicas viables.

—¿Cómo se puede controlar el precio?

—El problema del petróleo es que sigue subiendo el precio y la demanda no disminuye. Resulta posible pensar que una vez que la demanda se restrinja el precio se detenga. El aumento del precio del petróleo no es consecuencia del aumento de sus costos sino de la demanda. Se da una circunstancia muy curiosa, que la productividad por pozo es enormemente variable de país a país. En argentina un pozo produce 6 m3 por día y hay 18 mil en actividad. En Estados Unidos, dejando de lado Alaska, producen 2 m3 y hay 500 mil pero en Venezuela producen 70 m3 y en Arabia entre 600 y 800 m3. Irak no tiene más de mil pozos y su producción es enorme. Resulta obvio que en aquel pozo que produce más que otro, su costo es menor.

—Brasil descubrió una importante reserva de petróleo que la convertiría en uno de los gigantes del mercado ¿Qué pasa en Argentina con la exploración?

—El caso de Brasil es digno de ser aplaudido. Eso se logró gracias al esfuerzo y la creatividad de Petrobras, que desde hace muchos años ha desarrollado tecnología costa afuera y hoy tiene tecnología de punta. Y es digno de ser aplaudido fundamentalmente porque tiene continuidad. Lo que empezaron a hacer hace 30 años lo siguen haciendo. Esto fue posible porque como es del Estado se pueden hacer inversiones de riesgo y establecer políticas de largo plazo. Brasil está en ciernes de pasar a ser una potencia petrolera cuando en la década del 70 importaba el 90 por ciento del petróleo que consumía. No sabemos bien todavía qué pasa en Argentina. Las posibilidades están en el mar austral, próxima a Tierra del Fuego y en el mar que circunda a Las Malvinas. El problema es el oleaje marino, que hace que la exploración y la explotación sean muy costosa. Lo mismo ocurre en el mar del norte, pero allá está mucho más desarrollado.

—¿Qué necesita el país para tener una mayor producción?

—En el caso de Argentina prácticamente no hay investigación, en las universidades tampoco. Además el sector petrolero tiene una característica muy particular. En cualquier área industrial, cuando uno habla de investigación y desarrollo en empresas, las que los hacen son las que producen. En el caso petrolero, la investigación a nivel mundial no está en manos de la empresa operadora sino en la de servicios. La empresa operadora contrata a otra, la de servicios, para perforar y explorar. Son pocas a nivel mundial las que investigan. Desde el momento que inicio la exploración hasta el momento que tengo la primera gota pasan 7 u 8 años, hay un concepto inherente al sector petrolero que es el riesgo. Esto influye en la Argentina en el sentido de que la empresa que se va a largar a explorar lo hará si tiene un respaldo financiero suficiente.

—¿Qué proyectos existen actualmente?

—Hay exploraciones en el mar Austral. Hay muchas provincias no petroleras que se están lanzando a explorar como Córdoba, La Rioja y San Juan. Esto es muy positivo, se trata de áreas en las que ha habido muy poca exploración. Sabemos que en Río Negro, Neuquén, Santa Cruz, Mendoza y Salta hay pero no sabemos cuánto.

Exploración

"No puede haber producción petrolera si antes no hay exploración", explicó Cunningham, quien consideró que Argentina "debe buscar mecanismos que alienten a las empresas a explorar", ya que "hay que tener en cuenta que casi la mitad de los ingresos externos de las cuentas argentinas se debe al petróleo".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario