Lunes 15 de Noviembre de 2021
Perder —por primera vez desde 1983— la mayoría de los representantes por Santa Fe en el Senado nacional y caer en 16 de 19 departamentos son dos consecuencias directas de errar, según admitió anoche a La Capital un habitual caminante de los pasillos de la Casa Gris, el cálculo que había fijado el objetivo de achicar a cuatro puntos la diferencia con Juntos por el Cambio (JxC) registrada en las primarias. El restante detonante obedece al voto castigo al oficialismo amplificado en todo el territorio nacional. Por eso, si bien sumó sufragios desde el 12 de septiembre pasado hasta las elecciones generales, el Frente de Todos (FdT) provincial volvió a quedar lejos de su rival directo.
En la categoría senador nacional, plato fuerte de los comicios, la fórmula Marcelo Lewandowski-María de los Angeles Sacnun quedó detrás del binomio de JxC —Carolina Losada-Dionisio Scarpin— por ocho puntos . De ese modo, el ex periodista deportivo accedió a la banca por la primera minoría. Un final con sabor agridulce.
Para la categoría diputado nacional, Juntos por el Cambio se quedó con cinco de las nueve bancas en disputa. De ese modo, los justicialistas Roberto Mirabella, Magalí Mastaler y Eduardo Toniolli desembarcarán en la Cámara baja el 10 de diciembre próximo.
El justicialismo santafesino no pudo fintear el voto castigo a la Nación y quedó entrampado en la crisis que jaquea a la coalición oficialista apenas superadas las primarias.
Por eso, el resultado no sorprendió a nadie en el búnker montado en la sede social de Central Córdoba. Si bien desde las Paso la campaña del FdT creció en intensidad en Santa Fe, en el último tramo había asomado la aceptación de una derrota.
La previa
La estrategia electoral fue achicar al máximo posible la diferencia de diez puntos con JxC que depararon las primarias. Y mostrar a Rosario como la clave de una remontada final. En un contexto marcado por la adversidad general para el oficialismo, se machacó con iniciativas como el plan de vacunación contra el Covid-19, Billetera Santa Fe y el Boleto Educativo Gratuito (BEG). Pero no alcanzó: el PJ quedó a ocho puntos de distancia del macrismo.
“(El gobernador Omar) Perotti está en Santa Fe y creemos que no va a venir”, dijo —pasadas las 20— el secretario de Turismo provincial, Alejandro Grandinetti, el primer dirigente en encarar a la prensa en un búnker llamativamente despoblado de militancia. “Buena elección en Rosario en todas las categorías”, agregó, mientras el sonidista amenizaba con temas del Indio Solari, Los Piojos y Andrés Calamaro. Media hora antes había llegado Mirabella, sin hacer declaraciones.
Sobre las 21.10, Lisandro Cavatorta (concejal electo) y Lewandowski irrumpieron en el club, a esa altura con mayor presencia de militantes, que hasta se animaron a entonar la Marcha Peronista. Los resultados oficiales comenzaron a salir a la luz con rapidez y, pasadas las 21.30, llegó el momento de enfrentar un gimnasio cubierto parcialmente ocupado.
“Achicamos la diferencia, pero no alcanzó. Felicitamos a Juntos por el Cambio por haber ganado la elección”, arrancó Mirabella. Tras las palabras de un eufórico Cavatorta, llegó el turno de un moderado senador electo. “No nos vamos a poner tristes porque estamos convencidos de lo que hacemos”, aseveró Lewandowski al reconocer la derrota del FdT.
“Siempre en la vida siempre hay que corregir cosas”, se sinceró el dirigente, que también le envió un mensaje a la oposición, a la que instó a tener “empatía con la gente” y a bajar “el tono con el odio”.
El desafío para el oficialismo provincial será digerir lo más pronto posible la derrota y mantener aquella unidad en la diversidad que desembocó en el triunfo electoral de 2019.
Lewandowski arrancó la campaña con la certeza de que accedería a la banca por minoría dada la diferencia con el Frente Amplio Progresista (FAP) en las Paso. Ahora queda su consolidación como elector del PJ en el sur provincial, su bastión. La Casa Gris o el Palacio de los Leones son dos estructuras que van tomando cuerpo en el horizonte del ex periodista deportivo.
El futuro
Perotti, sin chance de reelección a la vista, había apostado a ganador en la interna (pese a que su favorito original para el Senado era Mirabella), incluso anotándose como suplente en la lista para el Senado. Ahora encarará los últimos dos años de una gestión con condicionamientos: desde las secuelas socioeconómicas de la impredecible pandemia hasta los crecientes problemas de seguridad, que siguen torpedeando el leitmotiv de la campaña que lo depositó en la Gobernación.
No son pocos los interrogantes por develar: ¿Perotti mantendrá alambrada Santa Fe? ¿Potenciará el llamado al diálogo propiciado por la Casa Rosada? ¿Construirá una alternativa nacional con otros mandatarios provinciales, como el cordobés Juan Schiaretti?¿Los ya adelantados cambios en el gabinete están más cerca que nunca?
A la mañana, al ir a votar, el gobernador dio un pista. “Deseo que pasada la instancia electoral podamos tener un diálogo con todas las fuerzas políticas”, señaló. Entrada la noche, vía Twitter, saludó a propios y rivales por sus desempeño en las urnas y sentenció: “A partir de mañana (por hoy), sigamos construyendo una mejor provincia entre todos”.
Al salir de Central Córdoba, un encumbrado dirigente ensayó una autocrítica: “No supimos comunicar a tiempo los puntos positivos”. Y se perdió rápidamente por avenida San Martín.