Política

"El peronismo atraviesa la peor crisis de su historia y debe cambiar"

El consultor político porteño asegura que la oposición debe tener un relato alternativo para poder ganarle a Cambiemos. No cree que Macri le ceda su lugar a Vidal como candidato a presidente de la Nación.

Domingo 06 de Enero de 2019

Carlos Fara cree que el peronismo tiene una chance de derrotar a Cambiemos en 2019, pero que debe esforzarse en dominar un discurso alternativo que, hasta ahora, no existe. En una entrevista con La Capital, el consultor porteño analiza a fondo los pliegues de la política actual, y deja un dato que llenará de optimismo al macrismo: "En América latina desde 1978 en adelante todos los que buscaron la reelección, salvo dos casos, reeligieron".

—¿Qué debería hacer el peronismo federal para convertirse en alternativa?

—Primero, debe tener un relato alternativo a los otros dos polos que no sea solo definido por la negativa, para así entusiasmar a un público decepcionado. Si no lo tiene, es más probable que la elección se oriente al "menos malo". Debe dar definiciones comunes sobre qué haría para salir de la crisis. No se trata solo de generar una identificación con el sentir de la gente, sino que debe aumentar la apuesta. Debe generar una serie de hechos políticos que le den mayor volumen político, que parezca que es un tándem en serio y no un simple cálculo electoral. Y —"last but not least"— hacer un balance del período kirchnerista, sobre con qué se queda y con qué no. Como se ve son operaciones no sencillas y que necesitan tiempo y un manejo profesional para que maduren al menos en un tercio del electorado.

—¿Alcanza con el peronismo solo para ganarle a Macri?

—Puede alcanzar. Dependerá de cómo se arme la constelación territorial en cada provincia, del perfil del que sería el candidato a presidente, y de si la presentación en sociedad con otros sectores no peronistas es creíble y entusiasma. Lo más importante es que ese armado no parezca una bolsa de gatos que se juntaron para salvar la ropa electoral. Si logran transmitir que son un proyecto de poder ya es otra cosa.

—¿Hay antecedentes en otros Estados de un presidente con tan baja adhesión popular, como Macri, y con chances políticas de ser reelecto?

—En América latina desde 1978 en adelante todos los que buscaron la reelección, salvo dos casos, reeligieron. De modo que la estadística va a favor de Macri. Por otro lado, el proceso político iniciado en 2015 tiene varias características inéditas que está reescribiendo reglas. En 2017 el oficialismo ganó pese a tener más desaprobación que aprobación. Puede ocurrir que en ese cambio de constantes, el gobierno pueda ganar pese a que el país arrastraría dos años consecutivos de caída del PBI. Desde ya que dependerá de la capacidad del gobierno para instalar los ejes que le convienen. El oficialismo es el más eficiente haciendo campaña electoral y eso le da un plus hoy no medible.

—¿Al gobierno nacional le conviene desdoblar las elecciones en provincia de Buenos Aires?

—A priori no le debería convenir porque los recursos para hacer campaña no son infinitos; en este escenario las campañas tenderán a ser austeras por la recesión económica y por el efecto Centeno. La experiencia indica que cuando un dirigente ya "hizo su negocio" político, es más difícil que se mueva luego para el beneficio de otro. Y si bien es cierto que un triunfo previo en provincia de Buenos Aires desalentará mucho a los opositores, no es lo mismo que cuando se juega la plata de todos de forma simultánea. Acá se notan las diferencias conceptuales dentro de la mesa chica presidencial: los que tienen "los fierros territoriales" ven las cosas distintas a los que están en Casa Rosada. Alguien podría decir "pero si los votos para Mauricio van a estar, ¿cuál es el problema en separarlas y aprovechar el efecto cascada?". Más allá de si los votos de Macri estarán o no, estos cálculos suelen ser más complejos de lo que parece. Si me piden opinión, mi intuición y experiencia dirían que no separen: quemaría las naves como Cortés, a todo o nada, y todos juntos.

—¿Hay alguna chance de que Macri no sea el candidato de Cambiemos?

—No lo creo. Debería suceder algo muy raro para que no lo sea. Primero porque Macri está a punto de lograr un hecho inédito: ser el primer presidente no peronista en terminar el mandato después de 91 años. Segundo, si es reelecto sería otro hecho inédito. Nadie que esté en esos niveles de la política no querría pasar a la historia de esa forma. Tercero, más allá de si está haciendo las cosas bien o mal, lo cierto es que si se bajase de la candidatura sería un gran revuelo en Cambiemos, para todo el sistema político y de poder en el país.

—¿No cree usted que el peronismo se acostumbró a perder?

—Bueno, en 2013 ganó Massa que básicamente es peronista. Pero es cierto que la confederación peronista se quedó retrasada en la carrera de la adquisición de habilidades para obtener el poder que no sea vía crisis de un no peronista. Creo que está pasando por su peor crisis de la historia porque tiene raíces estructurales, y debe realizar varios aprendizajes para volver a ser una opción triunfadora en situaciones de cierta normalidad. Desde la derrota de 2015 creo que va de larga digestión de la etapa kirchnerista para renovarse.

—¿Ve alguna posibilidad de renunciamiento de Cristina a una candidatura presidencial?

—Alguna posibilidad veo, pero hoy es baja. Si Cristina gana, se queda con todo. Si pierde saliendo segunda, se convierte en jefa de la oposición (ella digitará con mucho cuidado las listas, sobre todo en provincia de Buenos Aires). Si ella se corre por la unidad peronista y gana otro, ella se pierde el protagonismo del suceso histórico. Si ella unge a un candidato propio con peronismo dividido, y ese candidato pierde, todo el mundo le cuestionará por qué no se presentó. De modo que, teniendo en cuenta ese análisis que hago, y las órdenes políticas que está dando, no parece de alguien que se quiera bajar de una candidatura presidencial.

—Es asombrosa la falta de presencia opositora cuando el gobierno anuncia medidas contra la clase media, tal el caso de la "renta financiera" a pequeños ahorristas, o el anuncio de suba de tarifas.

—Sí, pero alzar la voz cuando la gente está brindando por las fiestas, deseando olvidar el 2018 y esperanzándose en 2019, queda poco espacio en la cabeza para procesar críticas de políticos. También creo que no hay mucho interés en algunos medios en amplificar esas voces opositoras. Pero más allá de eso, siempre se debe tener en cuenta que es una sociedad cansada, desgastada, sin energías para cacerolazos, con mucha angustia. Estratégicamente no parece un buen momento para despotricar. Y el gobierno sabiéndolo, se aprovecha de la coyuntura.

—Lifschitz propuso a Roberto Lavagna como candidato presidencial. ¿Puede surgir de allí una entente opositora amplia, transversal?

—Puede. La cuestión es que Lavagna ya fue candidato a presidente de la Nación, salió tercero, no es un personaje de la política cotidiana y seguramente exigirá muchas garantías operativas y políticas para arriesgar su prestigio. Eso tiene sentido en el marco de un gran acuerdo peronista no K-progresismo, y luego deberían servirle en bandeja la candidatura a Lavagna, descartando una primaria. Esas condiciones hoy no están, ya que Massa y Urtubey no relegarán su rol hasta tanto haya un gran consenso político-social-empresarial que opere una candidatura única. Es una hipótesis que estará en el tablero al menos hasta abril, pero no será fácil de instrumentar.


¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});