Martes 16 de Noviembre de 2021
En estado de ebullición, el peronismo santafesino continúa digiriendo la derrota electoral del domingo pasado y prepara la apertura de un debate interno que, si bien buscará preservar la unidad en la diversidad, también promete poner bajo la lupa la centralidad política del perottismo.
El revés para el Frente de Todos (FdT) provincial en las generales fue contundente y duplicó el cálculo preliminar de la Casa Gris, que había fijado el objetivo de achicar a cuatro puntos la diferencia con Juntos por el Cambio (JxC) registrada en las primarias de septiembre pasado.
El lapidario balance se basa en la pérdida —por primera vez desde 1983— de la mayoría de los representantes por Santa Fe en el Senado nacional, junto a tres bancas menos en Diputados, y en un mapa político en el que el PJ luce derrotado en 16 de 19 departamentos provinciales.
Estos condimentos sazonarán la inminente reunión del consejo ejecutivo del justicialismo santafesino, en la que predominará la catarsis. “Hay un bajón generalizado, alguna bronca también. La idea es escuchar a todos y ver cómo seguimos”, deslizó a La Capital una fuente partidaria.
Próximo pasos
Para la cúpula del peronismo santafesino, que conduce el diputado provincial Ricardo Olivera, la apuesta en el corto plazo será recuperar el trabajo territorial en las 19 departamentales y tonificar la premisa que, dos años atrás, volvió a depositar al PJ en la Gobernación: unidad en la diversidad.
El desafío incluirá a dos contendientes del oficialismo en las recientes Paso: el rossismo y el sector (NES) que representan la vicegobernadora Alejandra Rodenas y el senador provincial Armando Traferri, este último con profundas diferencias con el Ejecutivo expuestas por la megacausa del juego ilegal.
Al trazar su balance de las generales, Olivera señaló a este diario: “La cuestión nacional interfirió en la puja, porque los resultados de Santa Fe no estarían reflejando la gestión de Omar Perotti. Los números que teníamos eran superiores al 30 por ciento. Donde se ganó hubo recuperación del empleo, la economía y la industria”.
Poco después de las primarias, el jefe de la Casa Gris provincializó la campaña con el objetivo de capitalizar la presencia territorial del FdT en la búsqueda de los votos que le faltaban.
Pero la decisión de Perotti de imprimirle peso propio a la fase proselitista, además de figurar en la boleta como candidato a senador suplente, incluía el riesgo de condicionar los dos últimos años de su administración (sin reelección) en caso de un revés en noviembre. Como terminó ocurriendo.
Al retirarse el domingo del búnker instalado en la sede social de Central Córdoba, que careció de la emblemática liturgia peronista, no pocos dirigentes repasaban los resultados todavía calientes y objetaban supuestas falencias de la campaña, entre ellas la comunicación a destiempo de logros de gestión como Billetera Santa Fe y el Boleto Educativo Gratuito (BEG).
Aunque otros referentes, más picantes, cuestionaron la centralidad del perottismo en la etapa proselitista. Al igual que en las primarias, el mandatario santafesino no desembarcó en Rosario para estar junto a los postulantes.
Lo que viene
Ahora, además de reperfirlar su administración (con los desafíos de paliar las secuelas socioeconómicas de la pandemia y una inseguridad sin tregua), Perotti deberá potenciar al PJ y recalcular su proyecto personal, sacudido por el veredicto en las urnas.
Por lo pronto, el jefe de la Casa Gris reiteró ayer: “Las elecciones ya son el pasado. El futuro es reforzar las estrategias de acompañar al que trabaja y al que produce. Ya dije que analizaré a fin de año el funcionamiento de áreas, si es necesario hacer cambios y ajustes”. No pocos especulan con un adelantamiento de las modificaciones en su gabinete.
Incluso, el rafaelino dio una señal respecto de la continuidad del cerco protector de la bota provincial. “Voy a estar en Santa Fe”, afirmó Perotti cuando, de paso por Rosario, desestimó su presencia en el acto por el Día del Militante, previsto para hoy en Plaza de Mayo.
También atento a los rápidos reacomodamientos de la oposición, el peronismo provincial encara días decisivos.