Martes 30 de Enero de 2024
El gobierno de Javier Milei se encamina a aprobar la ley ómnibus en Diputados gracias al apoyo de los denominados bloques “dialoguistas”, quienes confirmaron que darán el quórum y el voto afirmativo de la iniciativa en general, pero persisten las dudas sobre cómo quedará todo el articulado luego de las correcciones que se aplicarán en la votación en particular.
La idea de esta oposición “amigable” al oficialismo es dotar al gobierno de La Libertad Avanza con las “herramientas” necesarias para su gestión, pero ya explicitó que habrá muchas diferencias en temas puntuales como privatizaciones y facultades delegadas del Legislativo al Ejecutivo.
Con todo, el oficialismo expondrá en el debate una ley que ya fue podada (capítulo fiscal y previsional) y en el debate parlamentario se sabrá que otros artículos no pasarán por el filtro de los bloques “dialoguistas”. Las negociaciones y la “rosca” continuarán hasta las 10 de la mañana del martes, hora prevista para la sesión especial.
A los 38 votos de La Libertad Avanza a favor del proyecto hay que agregar los 37 del PRO, 21 de Hacemos Coalición Federal (HCF) y los nueve de Innovación Federal.
También hay que anotar en la tabla de los votos positivos a los aliados del gobierno Carolina Piparo y Lorena Macyszyn de Buenos Aires Libre, José Luis Espert de Avanza Libertad, Paula Omodeo de CREO y Alvaro Martínez de La Unión Mendocina.
Asimismo acompañarían la ley ómnibus los dos diputados de Producción y Trabajo, que reportan al mandatario sanjuanino Marcelo Orrego.
Con estos guarismos, una base mínima de 135 diputados le garantiza al oficialismo la media sanción, aunque la verdadera batalla se librará en la votación de los artículos, donde hay muchos aspectos sujetos a revisión.
La interna radical, que se expresó crudamente en el voto dividido del plenario de comisiones donde un sector avaló el dictamen de mayoría y otro retuvo la firma, logró zanjarse y los 34 integrantes del bloque se comprometieron no sólo a dar quórum sino a votar a favor de la iniciativa en general. Un logro del jefe de la bancada, Rodrigo De Loredo, quien debió maniobrar para sofocar los focos internos de resistencia.
“En una extensa reunión de nuestro bloque, adelantamos que desde el conjunto del radicalismo daremos quórum para habilitar el debate parlamentario de la ley ómnibus mañana y acompañaremos en general la Ley. Entendemos la responsabilidad de la hora y las urgencias del país”, indicó el cordobés.
“Daremos las herramientas para que un gobierno que recién inicia pueda llevar adelante su plan de gestión. A pesar de la desorganización con la que el Ejecutivo encaró el tratamiento, los agravios vertidos, no nos guían cuestiones personales, ni el apoyo a personas. Defendemos ideas y el interés del país. Argentina necesita estabilizar su economía y dar certidumbre”, concluyó De Loredo.
En Hacemos Coalición Federal una inmensa mayoría decidió acompañar en general (21 de 23). “Hay que hacer un esfuerzo para que la ley salga y el gobierno tenga instrumentos que el presidente (Javier Milei) considera importantes”, anticipó el jefe del bloque, Miguel Pichetto.
En este bloque, de conformación heterogénea, los socialistas santafesinos Esteban Paulón y Mónica Fein se despegaron del resto y votarán en contra de la iniciativa. Margarita Stolbizer, que hasta la semana pasada tenía una visión muy crítica de la ley ómnibus, se definió y votará a favor.
En el PRO, la cuestión está bastante más clara. Todo el bloque presidido por el macrista Cristián Ritondo votará sin fisuras a favor de lo que quedó en la ya desguazada ley ómnibus.
La campana de largada de la sesión será hoy a las 10 y se estima que el debate en el recinto puede terminar el jueves o el viernes a la madrugada, un récord absoluto en la historia parlamentaria argentina.
Las primeras cuatro horas del debate estarían dedicadas a discutir la validez de la sesión, ya que hay impugnaciones por parte de Unión por la Patria (UP) y del Frente de Izquierda que apuntan a las irregularidades en la firma del dictamen de mayoría (cuyo contenido fue reformado posteriormente).
Denuncian puntualmente que lo que se va a estar votando no es el mismo texto que el expediente que se firmó con dictamen de mayoría.
Más allá de los consensos logrados por el oficialismo, persistían algunos desacuerdos, especialmente en materia de delegación de facultades y privatizaciones.
Por caso, el bloque que conduce Pichetto pidió seguir reduciendo la cantidad de emergencias, que pasaron de 11 a 7 (el Ejecutivo quitó las emergencias en materia previsional, fiscal, de defensa y salud). También exige quitar las facultades delegadas en materia tarifaria, energética y de seguridad.
Otro tema donde todavía faltaba pulir acuerdos es en materia de privatizaciones. La UCR y Hacemos Coalición Federal estaban intentando unificar criterios en este sentido, ya que parten de premisas diferentes.
Mientras que el bloque liderado por De Loredo propone tratar cada caso por separado con el envío de una ley al Congreso, la bancada de Pichetto busca que las propuestas de privatización sean enviadas a una comisión bicameral ad-hoc para dictaminar y que luego se vote en el recinto.
Si bien el gobierno de Milei tendría su primera victoria legislativa, la ley sufriría muchos cambios, algunos de ellos muy sensibles para el proyecto libertario. También le deja una lección a corregir: la desorganización política y la falta de parlamentaria para abrochar acuerdos.