Política

El nieto 119 se reencontró con su madre en la sede de Abuelas tras 38 años

Mario Bravo nació en cautiverio en Tucumán y fue criado por una familia de Las Rosas. "Vi la película de mi vida en blanco y negro", resumió acompañado por su pareja y su hijo mayor.

Miércoles 02 de Diciembre de 2015

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, presentó ayer en público a Mario Bravo, el nieto recuperado número 119, quien se reencontró con su madre, Sara, lo que definió como un "milagro".

"Vi la película de mi vida en blanco y negro. Pensás que te buscaron y que le faltaste a esa familia todos estos años. Lo que pasó es muy malo, muy feo, pero ya pasó. Yo tengo la suerte de haber encontrado a mi mamá con vida, eso es un milagro y tengo que aprovecharlo", relató Mario durante una conferencia de prensa en la sede de Abuelas, donde estuvo acompañado por su pareja y su hijo mayor.

Bravo, oriundo de la localidad santafesina de Las Rosas, tuvo palabras de aliento para todos aquellos que tienen dudas sobre su identidad, para que se animen a consultar a los organismos de derechos humanos y bromeó: "Ahora tengo seis hermanos, sobrinos y muchos gastos para Navidad".

Destacó que el primer paso que dio al emprender la búsqueda fue acudir a Abuelas: "Es donde recomiendo que hay que acercarse porque es donde está todo el apoyo. Están estos ángeles que están puestos para dar. Lo que encontré ahí es una cosa impresionante. No hay que tener miedo ni temores. Los tiempos se acortan. Hay que sacarse las dudas sin miedo a nada", enfatizó.

Sobre el esperado reencuentro con su madre biológica, Sara, señaló que fue "muy emotivo".

"Cuando nací le pusieron una capucha y no escuchó más nada. Y ahora escucha mi voz y me abraza 38 años después", dijo.

Al respecto, Carlotto, testigo directo del encuentro, resaltó que "fueron larguísimos los minutos de ese abrazo con su mamá; es lo que nos anima a seguir porque ese llanto era de amor. Lo visualicé cómo la mamá abrazando al bebé. No se podían separar. Era como si él estuviera naciendo en ese momento".

Bravo, de 38 años, fue dado a luz en cautiverio en un centro clandestino de Tucumán y arrancado de su madre quien años después recuperó la libertad pero nunca a su hijo. Luego, al bebé lo adoptó un matrimonio de Las Rosas, ya fallecido.

"He podido estar. Es hermosa como yo —dijo entre risas—. Dicen que soy igual, con peluca".

Mario afirmó que "el encuentro fue muy lindo, me revivió todo" y volvió a bromear: "Ahora tengo seis hermanos y un montón de gastos para Navidad".

Reveló que su madre le contó de su cautiverio y le confió que le hablaba "mucho a la panza", pero no quiso entrar en detalles al señalar que ella prefiere preservarse porque aún está con miedo y conmocionada por esta situación.

"No pudimos hablar mucho. Sólo abrazo y llorar", le dijo a los periodistas cuando insistieron en conocer detalles. "Le dije que había hecho mucho. Faltó un ratito nomás, pero hizo lo más importante: buscarme".

El joven viajó a Buenos Aires junto a su mujer y afirmó que al ver a su madre su vida pasó frente a él "en blanco y negro". Durante su testimonio, Mario Bravo aclaró que no sabe si quiere cambiar su nombre e insistió en defender a sus padres de crianza, ya fallecidos. "No reniego de mi pasado. Mis padres de crianza no están, esto no se lo hubieran esperado en la vida. En mi pueblo nos conocemos todos y saben quién es quién. Ellos venían de perder una hija de 6 años, le traían un hijo adoptado. En esa época no se sabía lo que pasaba, era un pueblo. Era todo un engaño", explicó.

El joven afirmó que, mientras estaba en su pueblo, veía noticias de nietos encontrados y pensaba "'hoy me toca a mí'", por eso añadió: "Hay que tener fe que todo llega, pero hay que tener mucha fe. Se pide, se pide mucho, y hay que animarse".

Durante la conferencia de prensa, Carlotto oficializó la historia del joven, aunque no quiso dar a conocer la identidad de su madre, de quien sólo dio su nombre: Sara.

"Hoy nuestro nieto se encontró por primera vez con su madre, y es un hecho extraordinario que queremos celebrar. Es la quinta mamá que pudo recuperar a su hijo apropiado por la dictadura Sara, cuyo apellido preferimos preservar", dijo.

Precisó que Sara trabajaba en un hotel en la provincia de Tucumán, donde vivía con otras dos hijas menores, y en 1975 al regresar una madrugada de su empleo fue interceptada por un auto en la puerta de la vivienda. Los sujetos la llevaron a una comisaría, luego a la Jefatura y a la cárcel de Villa Urquiza donde permaneció en condiciones de detenida ilegal, hasta que dio a luz a su bebé, el cual le fue arrebatado por un enfermero.

De acuerdo al relato, "Sara jamás lo volvió a ver. Fue liberada y vivió atemorizada. Treinta años más tarde, a través de una conocida y acompañada por Hijos-Tucumán, se puso en contacto con la Secretaría de Derechos Humanos" provincial y luego con ese área de la Nación para someterse a estudios de ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos, donde ya estaban los datos de su hijo.

Según Estela de Carlotto, el joven "fue haciendo su propia búsqueda" porque "desde chico sospechaba que no era hijo de los que lo criaron" y se animó a preguntar en Abuelas de Rosario. En agosto pasado, se cursó el pedido al Banco Nacional de Datos Genéticos y el 19 de noviembre último se informó el resultado, añadió.

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