Viernes 15 de Febrero de 2008
El capitán de fragata (R) Luis Emilio Sosa, sindicado como uno de los ejecutores de la Masacre de Trelew, como se conoce al fusilamiento de 19 militantes de izquierda detenidos el 22 de agosto de 1972, declaró durante más de seis horas y culpó a sus camaradas por los disparos.
"Declaró que no tiró ni un tiro", indicó el juez federal Hugo Sastre, quien presidió la indagatoria, de lo que se deduce que fueron sus subordinados los que dispararon.
Tras casi 6 horas de declaratoria, el marino abandonó el juzgado mascullando "sin comentarios", mientras ocultaba su cara de las cámaras detrás de una carpeta.
El juez reveló que "Sosa repasó los sucesos con lujo de detalles, lo que permite hacer una conformación de lo que pudo haber pasado" en la base Almirante Zar.
"Reconoce que estuvo ahí (cuando se produjo la masacre), aunque niega muchos de los hechos. Por ejemplo, dice que él no comandó, ni dio la orden, ni mató", explicó el magistrado, quien confirmó que Sosa quedará detenido pero no incomunicado.
Primera versión. En esta etapa de las indagatorias está vedado el acceso al contenido de las declaraciones de los imputados, pero fuentes vinculadas a la causa aseguraron que Sosa se refugió en la versión original y dijo que fue un intento de fuga, ante lo cual sus camaradas abrieron fuego.
Sosa declaró que el montonero Mario Pujadas le hizo "una llave de karate" tras lo cual comenzó un intento de fuga y la posterior balacera que concluyó con el saldo conocido, aunque él deslinda culpas indicando que no disparó porque fue reducido y estaba en el piso.
En el intento de volcar argumentos a su favor, sostuvo que en ese momento, cerca de las tres de la madrugada y en penumbras, él tuvo "un momento de conmoción" porque pensó que "los disparos que se escuchaban en la noche eran de los presos que lo querían matar".
Esto fue confirmado a medias por el juez al comentar que Sosa le dijo que a él "lo toman, lo reducen y cae al suelo". Al ser interrogado sobre si sindicó a Pujadas como el autor de esa maniobra, Sastre lo confirmó: "Sí, en efecto, a él se refiere".
La otra pregunta es qué hacía a esa hora un cuadro de su jerarquía recorriendo las celdas donde estaban los presos políticos, a lo cual Sosa sostuvo que "una de las misiones era asegurar que todo estuviera tranquilo, y que como había cierta inquietud, asistió a ver qué pasaba".
"Tengo más precisiones pero no las puedo brindar porque debo ser cauto en esta etapa", sostuvo el juez, quien confirmó que hoy continuará con el otro detenido que aún no declaró, el capitán (R) retirado Emilio Jorge del Real. También aclaró que tanto Rubén Norberto Paccagnini (81), el ex jefe de la base cuando se produjo la masacre que declaró ayer, como Sosa (73) quedaron detenidos y que hoy resolverá sobre la situación procesal de los tres detenidos.
El prófugo. El otro señalado como autor de la "cacería humana" es el ex teniente Roberto Bravo, aún prófugo y a quien se los busca en Capital Federal.
Además de Bravo, falta detener al ex cabo primero Carlos Marandino, quien se encuentra en Estados Unidos y cuyo retorno al país se espera para estos días, aunque cada vez hay menos esperanzas de que regrese voluntariamente.
En la Masacre de Trelew murieron Carlos Astudillo, Alfredo Kohon, María Sabelli (militantes de las FAR), Rubén Bonet, Eduardo Capello, Mario Delfino, Alberto del Rey, Clarisa Lea Place, José Mena, Miguel Polti, Ana María Villarreal de Santucho, Humberto Suárez, Humberto Toschi, Jorge Ulla (del ERP), Susana Lesgart de Yofre y Mario Pujadas (Montoneros). Los sobrevivientes fueron Alberto Miguel Camps, María Antonia Berger y Ricardo René Haidar (todos desaparecidos sobre fines de la década del 70). Estos contaron que la zona de calabozos se produjo un virtual fusilamiento a personas indefensas. l